El mercado de capital riesgo vive una transformación en sus estrategias para acceder a liquidez. Ante un entorno en el que las desinversiones tradicionales se ralentizan, los inversores buscan vías alternativas que se asemejan a operaciones de deuda, para liberar efectivo sin renunciar a sus participaciones.
En 2025, las transacciones estructuradas en fondos de capital riesgo alcanzaron los 9.000 millones de dólares (unos 7.900 millones de euros), elevándose notablemente respecto a los 6.000 millones registrados en 2024, según datos del banco de inversión Jefferies. Esta tendencia al alza responde a un fenómeno creciente: los propietarios de participaciones prefieren no vender con pérdida y, en cambio, optan por instrumentos que les permiten recibir liquidez mientras mantienen exposición a eventuales rentabilidades futuras.
Estas alternativas suelen materializarse en compras de capital preferente, un mecanismo menos explorado hasta hace poco en el mercado secundario de capital riesgo. En el sistema tradicional, los inversores que quieren salir venden sus participaciones a compradores especializados, en muchos casos con descuentos relevantes, generando impactos negativos en el valor recuperado. En cambio, en las operaciones con capital preferente, el comprador adelanta efectivo al vendedor y recibe a cambio las distribuciones que los fondos generan hasta recuperar su inversión y una rentabilidad mínima pactada. Posteriormente, las ganancias adicionales siguen en manos del vendedor, lo que hace esta estructura atractiva para quienes buscan equilibrar liquidez inmediata y potencial beneficio futuro.
Según Scott Beckelman, de Jefferies, este enfoque es especialmente popular entre inversores como los family offices y aseguradoras, que mantienen vocación por el capital riesgo pero prefieren evitar salidas en momentos desfavorables. Esta estrategia ayuda a preservar valor y capital para nuevas inversiones. Además, Beckelman apunta que la expansión del perfil de compradores ha sido clave para que estas operaciones ganen fuerza: fondos secundarios, gestores de crédito alternativo y especialistas en acciones preferentes convergen para ofrecer soluciones financieras más flexibles.
Entre los actores destacados están fondos de crédito oportunistas, como los gestionados por HPS, una firma vinculada a BlackRock, que invierte en capital preferente para obtener posiciones en fondos de capital riesgo. De igual forma, gestoras como Goldman Sachs Asset Management amplían su exposición a través de fondos secundarios tanto de renta variable como de crédito.
Un ejemplo reciente es la adquisición de participaciones en fondos por valor de 600 millones de dólares por parte de Carlyle AlpInvest, presentada como capital preferente, procedente de Federated Hermes. Esta operación permitió a Federated obtener liquidez sin desinvertir definitivamente, mientras que Carlyle AlpInvest pudo sumar activos consolidados a su cartera.
Este movimiento ocurre en un contexto donde las carteras de capital riesgo muestran una retención mayor de participadas, reduciendo la velocidad habitual de desinversión y distribuciones. Este estancamiento ha provocado también un aumento importante de ventas secundarias de coinversiones, que son participaciones directas en empresas junto con los fondos.
Históricamente, el mercado secundario apoyaba la liquidez mediante la compraventa de fondos completos o participaciones individuales con descuentos que reflejaban riesgo y falta de liquidez. Sin embargo, la creciente duración de las participaciones en las carteras y la volatilidad del mercado han promovido la innovación en las fórmulas para disponer de efectivo sin sacrificar potenciales ganancias.
Este cambio responde a varios factores estructurales: la prolongación del ciclo de inversión, las valoraciones fluctuantes en las etapas previas a la desinversión y la presión para realizar nuevos compromisos en fondos recientes sin desprenderse de los anteriores. La adaptación de los instrumentos financieros refleja un mercado que busca equilibrar la necesidad de liquidez con la vocación por aprovechar las oportunidades del capital riesgo a largo plazo.
La creciente sofisticación de las transacciones y la diversidad de inversores involucrados, desde family offices hasta fondos institucionales especializados, indican que esta modalidad continuará consolidándose como una herramienta clave en la gestión de carteras de capital riesgo. Así, los fondos y sus partícipes pueden gestionar mejor el riesgo y la liquidez, dinamizando un mercado que enfrentaba retos importantes ligados a la falta de liquidez y al desajuste temporal entre inversión y retorno.
Este fenómeno se puede entender como una evolución del mercado secundario tradicional, que ahora incorpora estructuras híbridas entre deuda y capital que responden a las necesidades actuales de los inversores en capital riesgo. Además, abre un abanico de posibilidades para que diferentes perfiles inversores accedan a activos consolidados de este segmento con mayor flexibilidad financiera.
Para quienes analizan el mercado, esta tendencia confirma que la innovación financiera sigue siendo un motor clave para superar barreras históricas, y que el capital riesgo, pese a su carácter ilíquido, encuentra cada vez más caminos para adaptarse a las exigencias actuales de los mercados.
Este marco normativo y financiero fomenta también una mayor profesionalización en la negociación secundaria, que no solo considera el valor de los activos sino también la estructura de los flujos de caja futuros. Por lo tanto, se prevé que la actividad de venta y compra con capital preferente crecerá en 2026 y los próximos años, apoyada por un universo de compradores más amplio y sofisticado.
En conclusión, la evolución hacia nuevas fórmulas de liquidez en fondos de capital riesgo indica una transformación significativa del sector. Los inversores prefieren herramientas que les permitan mantener exposición al potencial de sus activos sin sacrificar el acceso a efectivo, una estrategia que redefine el mercado secundario y que impacta en la gestión y planificación financiera de los fondos.
Para profundizar en este fenómeno y sus implicaciones, se recomienda consultar informes especializados como los publicados por Jefferies, análisis del Financial Times y los reportes del mercado secundario de capital riesgo.
Este movimiento denota además la creciente convergencia entre estrategias de crédito y de capital en la gestión de activos alternativos, lo que puede generar nuevas oportunidades y riesgos que los participantes deben evaluar con cuidado.
En definitiva, la reflexión actual en torno al capital riesgo no solo gira en torno a las inversiones originales, sino también a cómo optimizar liquidez y valor en un escenario cambiante y desafiante para inversores y gestores.