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Así se reparten los partidos catalanes las grandes empresas del Ibex 35

PSC, Junts y ERC colocan perfiles afines en los consejos de Indra, Telefónica, Aena, Enagás, Redeia y Renfe

Por Redacción El Diario Joven·domingo, 12 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: Así se reparten los partidos catalanes las grandes empresas · El Diario Joven

La legislatura nacida de las elecciones generales de 2023 está dejando una huella visible más allá del Congreso de los Diputados. Los partidos catalanes que sostienen al Gobierno de Pedro Sánchez —PSC, Junts per Catalunya y Esquerra Republicana— han ido colocando a perfiles de su órbita en los consejos de administración de las compañías estratégicas del Estado que cotizan en el Ibex 35. Indra, Telefónica, Aena, Enagás, Redeia y Renfe son algunos de los nombres donde ya se percibe esa redistribución de poder corporativo.

El último capítulo de esta tendencia se escribió en Semana Santa. El pasado Jueves Santo, pasadas las tres de la madrugada, Indra nombró presidente no ejecutivo a Ángel Simón, empresario con una larga trayectoria en la gestión del agua en Barcelona y cuya cercanía al PSC se remonta a antes de los Juegos Olímpicos de 1992. Simón fue directivo de Agbar tras ocupar cargos en el sector público bajo el mandato del alcalde Pascual Maragall, una de las figuras históricas del socialismo catalán. Su designación llegó después de que sonara con fuerza el nombre de Raül Blanco, militante del PSC que fue secretario general de Industria y presidente de Renfe, para ese mismo puesto. Blanco acabó recalando como director ejecutivo de estrategia en la empresa de defensa SAPA.

El peso del PSC en Telefónica, Aena y Enagás

El caso de Indra no es aislado. Hace poco más de un año, Marc Murtra fue designado presidente de Telefónica tras el cese de José María Álvarez-Pallete, comunicado en una reunión en La Moncloa a la que Simón asistió como testigo. Murtra, vinculado al PSC desde principios de los 2000, ejerció como jefe de gabinete del ministro de Industria Joan Clos durante el Gobierno de Zapatero. El propio Clos, catalán, había sustituido en esa cartera a José Montilla, quien después presidió la Generalitat y hoy ocupa un sillón como consejero independiente en Enagás, donde fue reelegido en 2024.

En Enagás, la figura central es Antonio Llardén, cuyo mandato como presidente acaba de renovarse por otros cuatro años. Cuando termine, habrá acumulado 23 años al frente del gestor del sistema gasista español. Su llegada al cargo en 2007 coincidió con los tiempos en que Clos y Montilla tenían responsabilidades simultáneas en el Gobierno central y la Generalitat, y la designación en un operador estratégico requiere siempre el visto bueno del ministerio competente.

Otro nombre clave del PSC en el entramado empresarial público es Maurici Lucena, presidente de Aena desde 2018. Antes de ese nombramiento, Lucena era diputado en el Parlamento de Cataluña. A principios de esta primavera, la compañía —controlada por Enaire, sociedad dependiente del Ministerio de Transportes— le renovó la confianza para otros cuatro años.

El desembarco independentista: Junts marca territorio

Los partidos independentistas no se han quedado al margen de este reparto. Junts per Catalunya logró que Ramón Tremosa, exdiputado de la formación, entrara como consejero en Aena a comienzos de 2025. El movimiento reflejó un giro significativo: el partido de Carles Puigdemont pasaba de impugnar las instituciones del Estado a buscar un asiento en sus principales empresas.

La lista de nombres vinculados a Junts no se detiene ahí. Eduard Gràcia, miembro de la Asamblea Nacional Catalana, se incorporó al consejo de Renfe hace poco más de un año. A finales de 2024, Miquel Calçada Olliveras, excandidato de Junts en 2015, aterrizó en el consejo de RTVE. Pero la ambición del partido apuntaba más alto: en Enagás logró que Elena Masot, expresidenta de FemCat —una patronal cercana al independentismo—, obtuviese un puesto de consejera. Y en Indra, Oriol Pinya, considerado afín a la órbita de Puigdemont, fue nombrado consejero independiente junto a Simón.

En esta dinámica resulta relevante el papel de Foment del Treball, la patronal catalana que preside Josep Sánchez Llibre, exdirigente de Unió Democràtica de Catalunya. Sánchez Llibre actúa como bisagra y facilitador de lo que algunos observadores llaman el puente aéreo corporativo entre Barcelona y Madrid.

ERC reclama su cuota y mira a los reguladores

Esquerra Republicana de Catalunya, al comprobar cómo sus competidores y antiguos socios del procés ganaban peso en las grandes cotizadas, decidió reclamar su parte. En 2025, Albert Castellanos entró en el consejo de Redeia, la matriz de Red Eléctrica de España. Castellanos, economista y militante de ERC, fue secretario de Empresa y Competitividad en el Govern de Pere Aragonès. Se esperaba que Junts colocase a alguien más en Redeia aprovechando dos vacantes, pero ambas fueron cubiertas por perfiles técnicos con trayectoria en el Gobierno de Zapatero.

El partido de Oriol Junqueras también ha dejado su marca en Enagás. El mismo día en que se reeligió a Llardén, accedió al consejo Vicenç Pedret Clement, empresario considerado muy próximo al líder republicano. Su nombramiento trascendió en plena negociación de ERC con Salvador Illa para aprobar los presupuestos de la Generalitat, un acuerdo que por ahora no ha cristalizado. ERC aspira además a buscar hueco en Indra, aunque la operación resultaría complicada salvo que algún miembro actual de la cúpula abandone su plaza.

Más allá de los consejos de administración, la mirada de los partidos catalanes se dirige ya a los organismos reguladores, una fuente de poder que condiciona directamente a las empresas. A mediados de este año se renuevan cuatro puestos en la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), y hacia final de año habrá designaciones tanto en la Comisión Nacional del Mercado de Valores como en el Banco de España, donde en 2025 Andreu Mas-Colell, exconsejero de Economía con Artur Mas, ya ocupó un puesto asesor.

El mapa que dibuja esta legislatura es, en definitiva, el de una redistribución del poder corporativo público en España donde los equilibrios parlamentarios se trasladan a los despachos del Ibex 35. PSC, Junts y ERC han transformado su capacidad de voto en el Congreso en influencia real dentro de empresas que gestionan infraestructuras de defensa, telecomunicaciones, energía y transporte. Con renovaciones pendientes en reguladores y nuevas juntas a la vista, el reparto de sillas dista de haber terminado.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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