Antolin, fabricante español de componentes para automóviles, ha logrado sumar el respaldo de dos importantes entidades financieras públicas, el Instituto de Crédito Oficial (ICO) y el Banco Europeo de Inversiones (BEI), para su plan de reestructuración de deuda.
Este plan contempla la ampliación de los plazos de pago, modificaciones en las condiciones financieras actuales y la creación de una línea de crédito circulante a largo plazo valorada en 220 millones de euros. A estos motores públicos se suman las grandes entidades privadas Santander, Sabadell, CaixaBank, BBVA, Bankinter y HSBC, que junto con ICO y BEI representan más del 80% de los acreedores del grupo.
El BEI ya había concedido en 2018 un préstamo de 100 millones a Antolin para su estrategia de innovación e I+D+i, mientras que en mayo de 2023, el ICO, junto a bancos financiadores, firmó un préstamo sindicado por 150 millones para impulsar el plan de transformación del grupo.
El respaldo conjunto de esta alianza financiera es clave para que Antolin pueda apuntalar la viabilidad de su negocio en un sector automovilístico enfrentado a grandes retos como la lenta transición hacia la movilidad eléctrica y la creciente competencia de las marcas chinas, que ejercen presión con su entrada agresiva en mercados internacionales.
Además, la compañía planea cerrar acuerdos con más entidades bancarias en los próximos días para ampliar aún más el soporte a su plan. El calendario legal marca el 31 de julio como fecha límite para que el juzgado de Burgos homologue esta reestructuración de deuda y permita formalizar la estrategia de futuro.
En paralelo, Antolin ha solicitado acogerse al Capítulo 15 ('Chapter 15') del Código de Quiebras de Estados Unidos, un proceso que protege sus activos en ese país durante la reestructuración y facilita la coordinación entre los tribunales españoles y estadounidenses. Este paso no equivale a declararse en concurso, sino que es un trámite para asegurar la protección internacional del grupo en esta fase.
Recientemente, en febrero, la empresa familiar con sede en Burgos nombró presidenta a Emma Antolín, quien sustituyó a su primo Ernesto y ha liderado un fuerte crecimiento del beneficio neto: el primer trimestre de este año registró 73 millones de euros, frente a los 5,6 millones del mismo periodo de 2023.
Sin embargo, Antolin mantiene una elevada deuda financiera bruta cercana a 1.332 millones, un 6% más que el año previo, y dispone de una posición de caja de 371 millones, cifra que representa una caída del 16% frente a 2023, según los datos publicados en Expansión.
Este contexto pone en relieve la importancia de garantizar condiciones financieras sostenibles para afrontar la transformación tecnológica y estratégica del sector automovilístico, donde Antolin busca mantenerse como un actor relevante mientras gestiona los desafíos de la innovación y la competencia global.
De cara a los próximos meses, la aprobación judicial del plan y la consolidación de acuerdos bancarios marcarán el camino para el que será un periodo clave en la evolución de la compañía y su capacidad de adaptación a un mercado en plena transición.