La nueva directora ejecutiva de Xbox, Asha Sharma, ha reconocido en un memorando interno filtrado que el precio actual de Game Pass no está justificado. El documento, recogido por The Verge, revela que la compañía está evaluando distintas alternativas para revisar su modelo de suscripción, tanto a corto como a largo plazo. Es la primera vez que un cargo de máximo nivel dentro de Xbox admite públicamente que la estrategia de precios adoptada en los últimos años ha fallado.
El mensaje de Sharma es directo: "Game Pass es fundamental para el valor de los videojuegos en Xbox. También está claro que el modelo actual no es el definitivo. A corto plazo, Game Pass se ha vuelto demasiado caro para los jugadores, así que necesitamos una mejor ecuación de valor". La CEO añadió que, a largo plazo, la intención es evolucionar el servicio hacia un sistema más flexible, aunque advirtió que ese proceso llevará tiempo y requerirá pruebas.
Esta declaración llega después de que Microsoft aplicara una subida de precios en Game Pass que generó un fuerte rechazo entre los jugadores. La plataforma, que compite directamente con servicios como PlayStation Plus de Sony, había apostado por un modelo de todo incluido con títulos desde el día uno de su lanzamiento. Sin embargo, esa promesa fue matizada progresivamente: los juegos más grandes quedaron reservados para los niveles de suscripción más caros, mientras que el precio base también subía. El resultado fue una percepción generalizada de que se pagaba más por menos.
El relevo en la cúpula de Xbox
El contexto del memorando es relevante. Asha Sharma tomó el mando de Xbox tras la salida de Phil Spencer, que durante años fue la cara visible de la división de videojuegos de Microsoft. Al asumir el cargo, Sharma prometió recuperar lo que definió como el "espíritu rebelde" de Xbox, una declaración que interpretó la industria como una señal de cambio de rumbo. En uno de sus primeros mensajes internos, la CEO instó a su equipo a "cuestionarlo todo sin descanso, revisar procesos, proteger lo que funciona y ser lo suficientemente valientes para cambiar lo que no funciona".
La revisión de precios de Game Pass encaja dentro de esa filosofía. Sharma no ha detallado aún qué forma concreta tomará el cambio, si será una bajada del precio base, la creación de nuevos planes intermedios o una combinación de ambas cosas. Lo que sí ha dejado claro es que el modelo actual tiene fecha de caducidad y que la compañía lo sabe.
Call of Duty, la otra incógnita
Paralelamente a este debate sobre precios, ha surgido otro frente que complica el futuro de Game Pass: el posible abandono de la franquicia Call of Duty del servicio. Según información publicada por Jez Corden, periodista especializado de Windows Central con un historial contrastado de filtraciones sobre Xbox, la compañía estaría estudiando retirar los títulos de Call of Duty de Game Pass.
La franquicia de Activision ha sido uno de los activos más polémicos desde que Microsoft completó su adquisición de Activision Blizzard a finales de 2023, una operación valorada en torno a 69.000 millones de dólares que fue una de las mayores de la historia del sector tecnológico. Desde el principio, los ejecutivos de Xbox expresaron dudas sobre si incluir Call of Duty en Game Pass desde el primer día podría canibalizar las ventas individuales del juego, que generan ingresos directos considerables.
Al final, Xbox optó por incluir Black Ops 6 y su secuela en el servicio desde el lanzamiento, aunque limitado a los suscriptores del plan más caro. Los resultados de esa decisión no han sido los esperados. La franquicia atraviesa uno de sus peores momentos en años: el lanzamiento de Black Ops 7 fue considerado un fracaso por parte de la crítica y los usuarios, lo que llevó a Activision a cancelar el ciclo de lanzamientos consecutivos que había mantenido durante años y a comprometerse con lo que la compañía describió como "una innovación significativa, no incremental" en futuros títulos.
Qué puede cambiar en la práctica
La combinación de un posible recorte de precios y la eventual salida de Call of Duty dibuja un escenario de transición para Game Pass. Si la franquicia de disparos abandona el catálogo, Xbox pierde uno de sus principales argumentos de venta para los planes de mayor precio. Al mismo tiempo, si la compañía baja el coste de acceso al servicio sin mejorar sustancialmente el catálogo, el riesgo es que se perciba como una medida cosmética.
Lo que parece claro es que Microsoft tiene margen para actuar. Game Pass sigue siendo uno de los servicios de suscripción de videojuegos con mayor catálogo del mercado, con acceso a títulos de estudios como Bethesda, id Software o los propios estudios internos de Xbox. El problema no ha sido tanto la cantidad de juegos como la percepción de que el precio subió sin que la calidad o la exclusividad del catálogo lo justificara.
Sharma tiene por delante un reto doble: convencer a los jugadores que se dieron de baja de que merece la pena volver, y mantener la confianza de quienes siguen suscritos mientras se producen cambios que, según la propia CEO, llevarán tiempo. La industria del videojuego observa de cerca cómo Microsoft gestiona esta fase, en un momento en que la competencia con Sony y con servicios emergentes como el de Nintendo no da tregua.