El turismo activo vive una primavera de récords. Las reservas registradas en Freedome, plataforma especializada en experiencias outdoor con presencia en España e Italia, apuntan a una Semana Santa marcada por la naturaleza, la adrenalina y los viajes en pareja. Los datos, recogidos hasta la fecha para el periodo comprendido entre el 28 de marzo y el 6 de abril, dibujan un mapa claro del ocio experiencial en España: la aventura se consolida como la opción preferida frente al turismo de sol y playa o las visitas culturales clásicas.
Freedome, que acumula más de 600.000 usuarios entre ambos países y cuenta con más de 3.600 valoraciones verificadas con calificación 'Excelente', tiene una posición privilegiada para analizar hacia dónde mira el viajero español cuando se acercan las vacaciones de Semana Santa. Y lo que muestran sus cifras es que la demanda de experiencias al aire libre no solo crece, sino que se diversifica y madura.
Cataluña y Aragón, los grandes imanes del outdoor
Cataluña encabeza el ranking regional con algo más del 30% del total de reservas, una cifra que la convierte en el destino outdoor por excelencia para estas fechas. La razón no es difícil de entender: la región combina una costa accidentada y de gran belleza, como la Costa Brava, con macizos de montaña icónicos como Montserrat, y ofrece una de las ofertas de actividades al aire libre más amplias y accesibles del país. Desde vías ferratas junto al Mediterráneo hasta vuelos en paramotor sobre la Costa Dorada, la variedad es un factor decisivo para atraer tanto a familias como a parejas y grupos de amigos.
En segunda posición aparece Aragón, con casi un 20% de las reservas. El Pirineo aragonés actúa como principal polo de atracción, especialmente para quienes buscan actividades de alta intensidad como tirolinas extremas o vías ferratas en entornos de montaña. El Valle de Tena, por ejemplo, figura entre los destinos más reservados de la plataforma para estas fechas. La proximidad con Madrid, Barcelona y el País Vasco, combinada con una infraestructura turística de aventura bien desarrollada, hace de Aragón una elección lógica para una escapada de pocos días.
Andalucía completa el podio con algo más del 15% de las reservas. Su diversidad geográfica es un activo difícil de igualar: el litoral gaditano y malagueño, los parques naturales del interior y espacios únicos como el Parque de Doñana o el entorno de Ronda ofrecen un abanico de experiencias que va desde los vuelos en globo aerostático hasta los paseos a caballo. Precisamente esta versatilidad explica que Andalucía sea la región con mayor variedad de actividades reservadas por tipo de usuario.
La Comunidad Valenciana, con cerca de un 14%, sigue creciendo en popularidad gracias a su apuesta por el turismo de aventura tanto en la costa como en el interior serrano. Zonas como Alicante o la comarca de La Serranía valenciana acumulan cada año más reservas de actividades como el puenting o las vías ferratas. Castilla-La Mancha cierra el ranking con casi un 7%, pero con una tendencia al alza sostenida por la demanda de experiencias singulares como las noches en burbujas románticas o las escapadas en entornos naturales tranquilos y diferenciados.
Tirolinas, vías ferratas y la economía de la adrenalina
Más allá de la geografía, los datos de Freedome revelan qué tipo de experiencias eligen los viajeros cuando optan por el turismo activo. Las tirolinas y las vías ferratas lideran el ranking de actividades con casi un 21% de las reservas cada una. Ambas comparten una característica esencial: combinan el componente físico con la exposición a paisajes naturales espectaculares, lo que las convierte en experiencias que perduran en la memoria del viajero mucho más allá del momento en sí.
Este fenómeno encaja con una tendencia global que organismos como la Organización Mundial del Turismo llevan años documentando: los viajeros, especialmente los más jóvenes, priorizan cada vez más las experiencias sobre los destinos. No se trata tanto de ir a un lugar concreto como de vivir algo que no se puede repetir fácilmente en casa. La adrenalina y el contacto directo con la naturaleza responden exactamente a esa demanda.
Los paseos a caballo ocupan el tercer puesto con algo más de un 16%, lo que pone de relieve que no toda la demanda de turismo activo apunta a la máxima intensidad. Hay un segmento importante de viajeros que busca una conexión más pausada con el entorno natural, y la equitación satisface esa necesidad de forma efectiva. A cierta distancia aparecen los alojamientos insólitos —como dormir en una burbuja bajo las estrellas—, el parapente y los vuelos en globo aerostático, cada uno con alrededor del 4-5,5% de las reservas.
El viaje en pareja como nueva norma del turismo experiencial
Quizás uno de los datos más reveladores que ofrece el análisis de Freedome es el del tamaño medio del grupo: entre dos y tres personas por reserva. Este número no es casual. Refleja un cambio de mentalidad respecto al turismo en grupo grande o en familia numerosa que durante décadas dominó el mercado vacacional español.
El viaje en pareja o con uno o dos amigos íntimos permite un grado de personalización que los grupos grandes dificultan. Las decisiones son más ágiles, los presupuestos más controlables y la experiencia más intensa emocionalmente. En el contexto del turismo activo, esto cobra especial sentido: compartir una vía ferrata o un vuelo en globo con alguien cercano potencia el vínculo y convierte la actividad en un recuerdo compartido de alto valor sentimental.
Este patrón es coherente con lo que muestran también los datos del Instituto Nacional de Estadística sobre hábitos turísticos de los españoles, donde el gasto per cápita en experiencias ha crecido de forma sostenida en los últimos años, especialmente en las franjas de edad entre 25 y 40 años. El turismo ya no se mide solo en noches de hotel o kilómetros recorridos, sino en la calidad y la singularidad de lo vivido.
El mapa del turismo activo en España para esta Semana Santa confirma que el sector ha dejado de ser un nicho para convertirse en una opción principal. La combinación de destinos consolidados como Cataluña y el Pirineo aragonés, actividades de alta demanda como las tirolinas y las vías ferratas, y un perfil de viajero que prioriza la experiencia compartida sobre el turismo masivo dibuja un escenario que seguirá creciendo a medida que la oferta se profesionalice y amplíe.