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La NCAA roba una perla a la Euroliga por 4,8 millones

Quinn Ellis, base del Armani Milán, deja Europa para jugar en St. John's con un salario de estrella continental.

Por Carlos García·jueves, 16 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: La NCAA roba una perla a la Euroliga por 4,8 millones · El Diario Joven

El baloncesto europeo tiene un problema que cada temporada se hace más visible: los derechos NIL (name, image and likeness) están convirtiendo la NCAA en un imán para jóvenes talentos que, de otro modo, habrían seguido desarrollándose en las mejores ligas del continente. El último caso que lo ilustra con claridad es el de Quinn Ellis, base británico de 23 años que esta temporada ha sido uno de los jugadores más destacados del Armani Milán en la Euroliga y que cruzará el Atlántico este verano para unirse a la Universidad de St. John's.

Las cifras de Ellis en la Euroliga 2024-25 son las de un jugador en plena progresión: 8,3 puntos por partido con un 37,7% en triples, 4,4 asistencias, 2,8 rebotes y una valoración media de 11,3 en apenas 25 minutos de juego. Titular en 30 de los 35 partidos del Armani, el jugador nacido en Sheffield había consolidado su posición como una de las revelaciones de la competición. No es todavía un nombre de los que aparecen en todas las quinielas de los grandes clubes, pero su rendimiento era más que suficiente para garantizarle un contrato competitivo en Europa.

Sin embargo, Ellis ha optado por algo completamente distinto. St. John's le ofrecerá 4,8 millones de dólares brutos, una cantidad que, para hacerse una idea de su magnitud, supera el salario de la mayoría de jugadores considerados estrellas en la Euroliga. Su caso no es una excepción: es la nueva norma de un sistema universitario americano que, desde que la NCAA legalizó la comercialización de los derechos de imagen de sus atletas, ha dejado de ser un trampolín barato hacia la NBA para convertirse en un destino con músculo económico propio.

El precedente de Egor Demin y lo que revela

Para entender hasta qué punto ha cambiado el equilibrio de poder, basta con recordar el caso de Egor Demin. El base ruso, formado en las categorías inferiores del Real Madrid, eligió Brigham Young para su año universitario antes de entrar al draft de la NBA. Durante esa temporada, Demin cobró más que Facundo Campazzo, uno de los bases más valorados de la Euroliga en los últimos años y actualmente en los Nets. Que un prospecto sin un solo minuto en la liga profesional supere en nómina a un referente del baloncesto continental dice mucho sobre la magnitud del fenómeno.

Ellis, antes de decantarse por St. John's, rechazó ofertas de algunos de los programas universitarios más prestigiosos del país: Duke, Louisville, Houston, Kentucky y Brigham Young estaban interesados en él. Finalmente eligió el proyecto donde estará a las órdenes de Rick Pitino, entrenador con una trayectoria histórica en el baloncesto universitario y profesional americano. A sus 23 años, Ellis solo conserva un año de elegibilidad en la NCAA, así que el paso es claro: una temporada bien remunerada, exposición en el mercado americano y, después, decidir.

El Armani Milán se cubre con los derechos europeos

El club italiano no se ha quedado con los brazos cruzados ante esta situación. En una maniobra que cada vez más equipos europeos tendrán que aprender a ejecutar, el Armani Milán se ha asegurado los derechos de Ellis en caso de que el jugador regrese al continente. Ese momento podría llegar en el verano de 2027, cuando termine su etapa universitaria y evalúe sus opciones. Si la NBA no llama, Europa tendría una segunda oportunidad.

Esta estrategia de retener derechos contractuales sobre jugadores que se van a la NCAA es, por ahora, una de las pocas herramientas con las que cuentan los clubes europeos para no perder completamente a sus activos. Porque el dinero, directamente, no puede competir. No al menos en la escala que maneja la NCAA con el nuevo marco regulatorio.

Jean Montero, el siguiente en el escaparate

El caso Ellis abre una pregunta incómoda para el baloncesto español y europeo: ¿quién es el siguiente? Un nombre aparece de inmediato. Jean Montero, base del Valencia Basket de 22 años, es ya a esta edad uno de los mejores jugadores de la Euroliga con promedios de 13,8 puntos, 2,9 rebotes, 4,6 asistencias y 16,8 de valoración. Sus números son notablemente superiores a los de Ellis y su proyección, a ojos de muchos scouts, también. Si 4,8 millones estaban sobre la mesa para el británico del Armani, ¿qué cifra se manejaría para el dominicano del Valencia?

La pregunta no tiene respuesta fácil, pero sí pone el foco en una tensión estructural que el baloncesto europeo no ha sabido resolver: los clubes invierten en formación y desarrollo, pero el momento en que un jugador alcanza su punto de mayor atractivo comercial, el mercado americano puede ofrecer condiciones económicas inalcanzables. La Euroliga tendrá que buscar respuestas si no quiere ver cómo su escaparate de talento joven se convierte, temporada tras temporada, en una sala de espera para la NCAA.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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