El Burgos CF sigue alimentando su sueño de ascenso a base de goles en los últimos suspiros. Un tanto de Fer Niño en el minuto 91 bastó para doblegar al Real Sporting de Gijón (1-0) en la jornada 35 de LaLiga Hypermotion y devolver al conjunto burgalés a la zona de playoffs. El equipo dirigido por Ramis acumula ya ocho jornadas consecutivas puntuando y cuatro meses sin caer como local en El Plantío, una racha que lo convierte en uno de los equipos más fiables del tramo decisivo de la temporada.
Para el Sporting, en cambio, la derrota supone un golpe casi definitivo a sus ya escasas opciones de pelear por el ascenso a Primera División. Los asturianos viajaron a Burgos con la necesidad de sumar, pero se toparon con un rival que ha hecho de la resistencia y la efectividad tardía su seña de identidad. No es casualidad que este sea el tercer partido consecutivo en el que el Burgos marca en el tiempo añadido, tras haberlo logrado previamente contra Valladolid y Leganés.
Un partido de márgenes mínimos
El encuentro transcurrió por los cauces que cabía esperar entre dos equipos que se juegan mucho y que no pueden permitirse errores. El ritmo fue contenido, con pocas concesiones defensivas y un juego basado más en la solidez que en la inspiración. El Sporting intentó llevar la iniciativa en varios tramos del primer tiempo, acumulando llegadas a balón parado y disparos desde fuera del área, pero sin encontrar la precisión necesaria en los metros finales. Juan Otero fue el jugador más insistente del conjunto rojiblanco, aunque sus intentos se estrellaron una y otra vez contra la falta de acierto.
El Burgos CF, por su parte, no tuvo prisa. Sin dominar de forma nítida la posesión, el equipo de Ramis fue creciendo a medida que avanzaban los minutos, instalándose progresivamente en campo rival y generando peligro a través de centros laterales y jugadas ensayadas. Fer Niño, que acabaría siendo el héroe de la tarde, dio varias señales de aviso antes de su gol definitivo: primero con un disparo que obligó al portero sportinguista Yáñez a emplearse a fondo, y después con otro intento que se marchó ligeramente desviado.
El poste salvó al Burgos
La acción más peligrosa del Sporting llegó en el minuto 56, cuando Gaspar Campos estrelló un remate en el palo tras una jugada a balón parado. Fue el momento más comprometido para el conjunto local, un instante que pudo haber cambiado por completo el guion del partido. Si ese balón entra, la historia habría sido probablemente muy diferente. Sin embargo, la fortuna, esa aliada imprescindible en las rectas finales de cualquier competición, se puso del lado burgalés.
A partir de ese susto, el encuentro entró en una fase de intercambio de golpes. Ambos equipos acumularon intentos desde la frontal del área, aunque ninguno logró la precisión suficiente para abrir el marcador. La sensación general era que el primer gol decidiría todo, y que el empate sin goles era un resultado que, paradójicamente, no satisfacía plenamente a ninguno de los dos contendientes.
Los cambios de Ramis, decisivos
El técnico del Burgos movió el banquillo con inteligencia en el tramo final. La entrada de jugadores frescos permitió al equipo mantener la intensidad en los últimos veinte minutos, algo fundamental en un partido tan igualado. Mientras el Sporting buscaba el gol con más voluntad que claridad, el Burgos encontró oxígeno en sus suplentes para sostener el empuje ofensivo sin descuidar el equilibrio defensivo.
Cuando todo apuntaba a un reparto de puntos que habría dejado un sabor agridulce en El Plantío, apareció la jugada que lo cambió todo. En el minuto 91, Fer Niño recibió dentro del área y definió con la derecha para hacer estallar de júbilo a la afición local. Un gol que ya es marca de la casa, un desenlace que el Burgos ha convertido en costumbre en las últimas semanas y que demuestra que este equipo tiene algo especial: la capacidad de no rendirse nunca.
El Sporting todavía dispuso de una última oportunidad en el tiempo añadido para igualar la contienda. Juan Otero, el jugador más activo de los visitantes durante todo el partido, tuvo el empate en sus botas, pero su remate se elevó por encima del larguero, certificando una derrota que deja al conjunto gijonés muy lejos de las posiciones de privilegio.
La clasificación sonríe al Burgos
Con esta victoria, el Burgos se instala en puestos de playoff de ascenso a falta de tres jornadas para el final de la fase regular, según la clasificación actualizada de LaLiga Hypermotion. La racha del equipo de Ramis es impresionante: ocho jornadas sin perder, con un balance que incluye varias victorias en el descuento que refuerzan la moral del vestuario y la confianza de una afición que llena El Plantío partido tras partido.
Para el Sporting, la situación es bien distinta. Las opciones matemáticas de meterse en la pelea por el ascenso se reducen a la mínima expresión, y el equipo necesitará una carambola casi imposible para colarse entre los seis primeros. La derrota en Burgos confirma que esta temporada no será la del regreso rojiblanco a la máxima categoría.
Lo que queda claro es que el Burgos ha encontrado una fórmula ganadora en este tramo final de liga. La solidez defensiva, la capacidad competitiva y esa habilidad casi mística para marcar en los últimos minutos lo convierten en un rival temible para cualquiera en la fase de playoffs. Si mantiene este nivel, el sueño del ascenso a Primera División es más que una quimera: es un objetivo al alcance de la mano.