México se prepara para revivir un episodio histórico para la selección española, que disputará su primer partido oficial en el país azteca desde la emblemática eliminación en los octavos de final del Mundial de 1986. En esa edición, España cayó ante Bélgica en una tanda de penaltis que aún pesa en la memoria colectiva del aficionado.
El encuentro que se avecina contra Uruguay, un rival que necesita la victoria para seguir con vida en el torneo, tendrá lugar en Guadalajara y supondrá un regreso simbólico a un territorio que marcó un antes y un después en la trayectoria de «La Roja».
En aquel Mundial de México 86, España buscaba redimirse después de la decepción de jugar la edición anterior como país anfitrión y no superar la segunda fase. La selección dirigida por Miguel Muñoz, libre de esa presión, comenzó el torneo con un revés (1-0 contra Brasil), pero se recuperó con victorias ante Irlanda del Norte y Argelia, y una exhibición en octavos frente a Dinamarca, donde Emilio Butragueño anotó cuatro goles.
Sin embargo, el duelo histórico llegó en Puebla contra Bélgica. Con un gol inicial de los belgas, Juan Señor logró forzar la prórroga al empatar el partido en los últimos minutos del tiempo reglamentario. La suerte se decidió en los penaltis, y Eloy Olaya, joven delantero del Sporting de Gijón, falló el lanzamiento decisivo ante el guardameta Jean-Marie Pfaff, uno de los mejores porteros en ese momento.
El recuerdo de Olaya sobre aquel instante es de serenidad y aceptación. En una entrevista concedida a MARCA, confesó que tenía claro dónde tirar el penalti, pero acabó golpeando mal el balón. También apuntó que, con la tecnología VAR actual, probablemente se hubieran repetido esos penaltis. A pesar del fallo, recordó el gran apoyo recibido por parte de sus compañeros y la gente en España, que respaldó con pasión al equipo tras aquel evento.
Este penalti no solo selló la eliminación de España en aquel Mundial, sino que dio paso a una larga etapa con dificultades en las tandas de penaltis. Desde 1986, la selección ha sido superada en otras tres ocasiones desde los once metros en fases definitivas de la Copa del Mundo: frente a Corea del Sur en 2002, Rusia en 2018 y Marruecos en 2022, sin contar la excepción positiva ante Irlanda en 2002.
Este regreso a México, 40 años después, tiene un matiz especial para España. Más allá del compromiso deportivo, supone la oportunidad de cerrar una herida histórica y afrontar de nuevo un escenario cargado de significado. La experiencia adquirida en estas décadas ha reforzado la mentalidad y el carácter del equipo, que ahora afronta una fase final en la que cada partido es crucial.
Además, es interesante recordar que México ha sido siempre un país ligado a momentos destacados para «La Roja», con algunos de los mejores partidos y goleadas en su historia mundialista. La conexión que mantiene España con este país traspasa lo deportivo y se incorpora en la memoria colectiva como un símbolo de retos y superación constantes.
El partido en Guadalajara tendrá, por lo tanto, un significado más allá del marcador. Será un duelo intenso y exigente, y una muestra del crecimiento y la evolución de la selección española desde aquella icónica tanda de penaltis en Puebla.
Para seguir las noticias y análisis de este y otros encuentros, el seguimiento en medios especializados y plataformas como La FIFA o RFEF es fundamental para entender las claves tácticas y el contexto de la competición actual.
En definitiva, esta vuelta a México representa una oportunidad para España de reivindicar su historia y su presente en un país que le dejó una huella imborrable hace cuatro décadas y donde ahora buscará un nuevo capítulo de éxito.