El próximo sábado, el Atlético de Madrid disputará la final de la Copa del Rey. Para entonces, buena parte de los protagonistas de aquel primer partido en la competición ya no forman parte de la plantilla rojiblanca. Javi Galán, Conor Gallagher, Giacomo Raspadori y Carlos Martín participaron en la ronda en la que el equipo de Diego Pablo Simeone se estrenó en el torneo, y todos ellos salieron en el mercado de invierno. Sin embargo, el reglamento es claro: quien juega, opta al título. Si el Atlético gana, los cuatro serán campeones de Copa.
El debut del Atlético en esta edición llegó el 17 de diciembre frente al Atlético Baleares, conjunto que en ese momento ocupaba la segunda posición en el grupo III de Segunda RFEF. El equipo de Diego Pablo Simeone llegaba exento de las eliminatorias previas por su participación en la Supercopa de España en Arabia Saudí, por lo que ese choque fue su punto de partida en la competición del KO.
Una alineación de suplentes con consecuencias
Simeone aprovechó el partido para dar minutos a jugadores con menos protagonismo en la Liga. El once titular incluyó a Musso bajo palos; Nahuel, Le Normand, Lenglet y Cardoso en defensa; Almada, Gallagher y Carlos Martín en el centro del campo; y Galán, Raspadori y Griezmann en ataque. Era, en gran medida, una alineación de rotación que incluía a varios futbolistas que ya tenían sus días contados en el club.
El Atlético resolvió el partido con una victoria por 2-3 en el campo balear. Griezmann abrió el marcador, Raspadori anotó el segundo gol visitante en lo que sería una de sus últimas actuaciones con la camiseta rojiblanca, y el propio Griezmann cerró el marcador con un doblete. Moha Keita, del Atlético Baleares, también transformó un penalti, pero no fue suficiente para frenar la clasificación del equipo madrileño.
Galán y Raspadori completaron los noventa minutos. Gallagher y Carlos Martín fueron sustituidos pasada la hora de juego, cuando Koke y Giuliano entraron al campo para gestionar el resultado. Esos minutos, sin embargo, fueron suficientes para que los cuatro quedaran vinculados a la Copa.
El desfile de enero
Apenas una semana después del partido, el 24 de diciembre, el Atlético anunció el traspaso de Javi Galán al CA Osasuna. El carrilero gallego, que había llegado al club en 2023 procedente del RC Celta tras una cesión a la Real Sociedad, puso rumbo a Pamplona en una operación definitiva. La siguiente en producirse fue la de Carlos Martín, que se marchó cedido al Rayo Vallecano en los primeros días de enero.
A mediados de ese mismo mes llegaron los movimientos de mayor calado. El 14 de enero, Conor Gallagher firmó por el Tottenham Hotspur, club con el que el centrocampista inglés tiene un vínculo previo, al haber surgido de su cantera. Al día siguiente, el 15 de enero, Giacomo Raspadori regresó a Italia para incorporarse al Atalanta BC, equipo que compite actualmente en la Serie A italiana y que tiene un perfil más ofensivo acorde a las necesidades del jugador.
Tres fichajes para compensar y un reglamento que no olvida
El Atlético no se quedó de brazos cruzados. Para compensar las salidas y reforzar la plantilla de cara al tramo final de la temporada, el club realizó tres incorporaciones de última hora: Lookman, Mendoza y Vargas llegaron para elevar el número de efectivos disponibles hasta los 23 jugadores. Con esas altas, el equipo de Simeone cerró su ventana de invierno y se centró en pelear por los títulos que aún tenía en juego.
Sin embargo, la normativa de la Real Federación Española de Fútbol sobre participación en competiciones de Copa establece que los jugadores que han disputado algún partido en la edición tienen derecho a ser considerados campeones si su equipo gana el torneo. Esto significa que Galán, Gallagher, Raspadori y Carlos Martín, pese a no estar en la plantilla actual ni haberse clasificado como titulares indiscutibles en sus nuevos destinos, podrían levantar el trofeo de manera oficial si el Atlético supera a la Real Sociedad en la final.
Es un escenario que ocurre con cierta frecuencia en el fútbol profesional, especialmente en torneos de eliminación directa donde los clubes grandes rotan en las primeras rondas. Lo inusual en este caso es la magnitud de las salidas posteriores: cuatro jugadores en menos de un mes, todos con minutos en la Copa, todos fuera antes de que terminara el invierno.
El sábado, cuando el árbitro pite el final en la final de Copa, esos cuatro futbolistas sabrán desde sus nuevos clubs si se suman o no a una lista de campeones en la que ya no esperaban aparecer.