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Almodóvar confiesa su disgusto con Sabina por una canción de 1992

El director manchego revela por primera vez que la letra de 'Yo quiero ser una chica Almodóvar' no le hizo ninguna gracia

Por Carlos García·miércoles, 15 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: Almodóvar confiesa su disgusto con Sabina por una canción de · El Diario Joven

Pedro Almodóvar guardó silencio durante más de treinta años. Nunca había dicho en público lo que pensaba de una canción que Joaquín Sabina compuso en 1992 y que lleva su nombre en el título. Hasta ahora. El cineasta manchego rompió ese mutismo en el pódcast 'La pija y la quinqui', presentado por Mariang Maturana y Carlos Peguer, y lo hizo sin rodeos: la canción no le gustó, nunca se lo dijo a Sabina directamente y cree que el cantautor lo notó.

La conversación arrancó con una pregunta aparentemente sencilla: cómo se lleva Almodóvar con el concepto de "chica Almodóvar", esa etiqueta que define a un tipo de mujer valiente, libre y con carácter que el propio director ha moldeado a lo largo de su filmografía. La respuesta inicial fue matizada. El cineasta reconoció que él no se siente cómodo con ese término aunque muchas de las actrices a las que se aplica sí lo asumen con orgullo. Pero fue al aterrizar en la canción de Sabina cuando la conversación dio un giro inesperado.

"Yo quiero ser una chica Almodóvar" fue publicada por Joaquín Sabina en 1992 y se convirtió en uno de los temas más reconocibles del cantautor madrileño de origen ubetense. La letra, con el estilo sardónico que caracteriza a Sabina, retrataba a un personaje femenino que aspira a encarnar ese arquetipo cinematográfico. Alusiones a figuras del entorno del director, referencias culturales de la época y ese tono entre la ironía y la ternura que define buena parte de su obra. Para muchos, un homenaje. Para Almodóvar, otra cosa.

El director fue contundente al describir su reacción en aquel momento. No hubo entusiasmo, no hubo una llamada de agradecimiento, no hubo ningún gesto de complicidad entre ambos. Según sus propias palabras, simplemente no dijo nada. Y ese silencio, en su opinión, fue suficiente para que Sabina comprendiera que algo no había encajado. "Creo que él llevaba mal que no estuviera de acuerdo con esa canción", señaló el cineasta, dejando entrever que la distancia entre ambos tiene raíces en aquel episodio.

Lo que más incomodó a Almodóvar no fue únicamente que Sabina usara su nombre y su universo sin consultarle. Fue el contenido concreto de algunos versos. El director identificó referencias en la letra que consideró despectivas hacia personas de su círculo, incluyendo alusiones que interpretó como una forma velada de insultar a Miguel Bosé y de retratar a Carmen Maura de manera poco favorecedora. Para Almodóvar, bajo el barniz de la crítica social había, según sus palabras, "un poquito de mala leche". Anticipó que el propio Sabina lo enmarcaría como ironía o comentario cultural, pero dejó claro que esa lectura no le convence.

Lo llamativo del episodio no es solo el desencuentro en sí, sino el tiempo que ha pasado sin que se hiciera público. Almodóvar subrayó que era la primera vez que hablaba de este asunto con tanta claridad y que, por tanto, lo que estaba contando constituía una novedad informativa. En sus propias palabras: un scoop. Una declaración que, en el contexto de un pódcast distendido, adquiere más peso precisamente por su espontaneidad.

La relación entre ambos, según describió el director, nunca fue especialmente estrecha. Se han visto en pocas ocasiones a lo largo de los años y el tema de la canción jamás fue abordado entre ellos de manera directa. No hubo conversación, no hubo reproche, no hubo reconciliación. Simplemente, un asunto que quedó flotando sin resolverse. Almodóvar y Sabina representan dos de las figuras más reconocibles de la cultura popular española de las últimas décadas, con carreras que discurrieron en paralelo durante los años de la Movida madrileña y más allá, pero cuyo contacto personal parece haber sido más superficial de lo que podría pensarse.

El testimonio de Almodóvar llega en un momento en el que el director acumula reconocimiento internacional tras décadas de carrera. Su trayectoria, que incluye dos premios Óscar, un León de Oro honorífico en Venecia y una presencia constante en los festivales más importantes del mundo, le sitúa como uno de los cineastas españoles con mayor proyección global. Sabina, por su parte, sigue siendo una referencia ineludible de la canción de autor en español, con una obra que abarca más de cuatro décadas y que ha influido en generaciones de músicos. Que dos figuras de ese calibre lleven más de treinta años con un malentendido no resuelto dice bastante del peso que pueden tener las palabras, incluso —o especialmente— las que se ponen en boca ajena.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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