Ningún otro tenista ha sido capaz de ganar un torneo con Carlos Alcaraz y Jannik Sinner en el cuadro desde hace casi dos años. Los dos mejores jugadores del circuito se enfrentan este domingo en la final del Masters 1000 de Montecarlo, y el dato que rodea el partido es demoledor: llevan 20 torneos consecutivos repartiéndose todos los títulos cuando ambos compiten.
El último evento que se les escapó fue el Mutua Madrid Open de 2024, cuando Andrey Rublev aprovechó que el murciano arrastraba molestias en el brazo y el italiano sufría problemas de cadera para hacerse con el trofeo. Desde entonces, la hegemonía ha sido absoluta e inapelable.
El reparto de botín está muy igualado. El pupilo de Samuel López acumula nueve títulos en esos 20 torneos, mientras que Sinner suma diez. La final de Montecarlo puede decantar la balanza: si gana Alcaraz, empata a diez con su rival; si vence Sinner, estirará su ventaja hasta el 11-9.
Además del morbo por la estadística, el duelo del domingo tiene un aliciente extra. Será el decimoséptimo enfrentamiento directo entre ambos y el primero de la temporada 2026. En el historial de sus cara a cara, Alcaraz manda con claridad: 10 victorias frente a 6 del italiano.
Lo que están protagonizando estos dos jugadores recuerda a las grandes rivalidades históricas del tenis, pero con un matiz diferencial: ambos son extremadamente jóvenes y su dominio se está consolidando a una velocidad que no deja margen al resto del circuito. Ganar un torneo importante del ATP Tour en el que los dos estén presentes se ha convertido en una misión prácticamente imposible para cualquier otro tenista del ranking.