Hace apenas un año, preguntar qué asistente de IA usar tenía una respuesta casi automática: ChatGPT. Hoy esa certeza se ha roto. Claude, el modelo de lenguaje desarrollado por Anthropic, ha protagonizado uno de los ascensos más rápidos en la historia reciente de la tecnología de consumo y empresarial. No lo ha hecho con golpes de efecto ni campañas virales, sino acumulando actualizaciones sustanciales, ganándose la confianza del sector developer y posicionándose en el segmento donde más dinero se mueve: el empresarial.
Los datos de mercado lo confirman con claridad. Según el Ramp AI Index de mayo de 2026, Claude acumula el 34,4% del gasto corporativo en modelos de lenguaje grandes, superando por primera vez el 32,3% de ChatGPT. En cuota de gasto LLM empresarial total, algunas métricas sitúan a Anthropic incluso en el 40%. El salto más llamativo llega en el segmento de programación, donde Anthropic controla el 42% del mercado frente al 21% de OpenAI, según datos de Menlo Ventures. Más de 300.000 empresas usan Claude a través de la API, y más del 70% de las empresas del Fortune 100 lo han integrado en sus flujos de trabajo. En usuarios de consumo, ChatGPT sigue siendo mucho más grande —con más de 200 millones de usuarios semanales—, pero la batalla se libra donde está el dinero.
Los modelos que están marcando la diferencia
Detrás de ese crecimiento hay una cadencia de lanzamientos intensa. La familia Claude 4 arrancó en mayo de 2025 con Claude Opus 4 y Claude Sonnet 4, y desde entonces Anthropic no ha parado. En febrero de 2026 llegó Claude Opus 4.6, que en los benchmarks superó al siguiente mejor modelo del mercado —GPT-5.2 de OpenAI— por alrededor de 144 puntos Elo en tareas de trabajo de alto valor económico como finanzas y legal, y a su predecesor por 190 puntos. Además, Opus 4.6 fue el primero de la gama Opus en estrenar una ventana de contexto de un millón de tokens en beta, lo que significa que puede procesar el equivalente a cientos de páginas en una sola conversación.
En abril de 2026 llegó Claude Opus 4.7, el actual modelo insignia disponible para el público. Mantiene los mismos precios que su predecesor —5 y 25 dólares por millón de tokens de entrada y salida respectivamente— pero introduce visión de alta resolución, autoverificación y mejoras sustanciales en codificación agéntica. Según la documentación oficial de la API de Anthropic, es actualmente el modelo más capaz disponible de forma general en la plataforma.
En paralelo, Anthropic lanzó en abril de 2026 Claude Design, una herramienta de diseño colaborativo que convierte descripciones en lenguaje natural en prototipos interactivos funcionales. A diferencia de Figma AI o Canva AI, Claude Design produce código utilizable directamente, sin archivos de diseño intermedios, adaptándose a marcas existentes. Está disponible en investigación previa para suscriptores de planes de pago.
Claude Code: la apuesta que cambió las reglas
Si hay un producto que explica la aceleración de Anthropic, ese es Claude Code. Lanzado como herramienta de línea de comandos en febrero de 2025 y disponible de forma general desde mayo del mismo año, permite a los desarrolladores delegar tareas de programación completas usando lenguaje natural. No se limita a autocompletar líneas de código: toma proyectos enteros de forma autónoma, planifica y ejecuta el trabajo, y consulta al desarrollador cuando es necesario.
El éxito ha sido extraordinario. Claude Code generó un crecimiento de ingresos de 5,5 veces solo en los primeros meses, y para principios de 2026 ya era una línea de negocio que mueve miles de millones de dólares anuales. En el evento Code with Claude, celebrado en San Francisco y llevado a Londres y Tokio en mayo de 2026, el equipo de Anthropic presentó la función "Dreaming", una característica que permite a los agentes consolidar su memoria persistente entre sesiones, y nuevas capacidades de orquestación multiagente. Empresas como Spotify, GitHub, Replit, Cursor y Vercel han rediseñado parte de sus equipos de desarrollo en torno a Claude Code.
La MIT Technology Review, cubriendo el evento, señaló que el objetivo declarado de Anthropic es que Claude llegue a "construirse a sí mismo", empujando la automatización hasta donde sea técnicamente posible. Un enfoque que genera debate: mientras los equipos de ingeniería ven ganancias de productividad reales, algunos desarrolladores advierten de que la revisión de código generado automáticamente añade carga en vez de quitarla.
Seguridad como argumento de venta y como controversia
Uno de los factores más diferenciadores de Anthropic es su apuesta por la seguridad. Todos los modelos Claude están construidos sobre Constitutional AI, un método de entrenamiento en el que el modelo sigue un conjunto de principios éticos integrados desde la base, no filtros aplicados por encima. Según la documentación oficial, Anthropic publica abiertamente la "constitución" que guía el comportamiento de Claude bajo licencia Creative Commons, una transparencia inusual en el sector.
Esta postura tuvo consecuencias directas en el mercado. En febrero de 2026, Anthropic rechazó una solicitud del Pentágono para usar Claude en sistemas de vigilancia masiva o armas autónomas. OpenAI, en cambio, firmó su propio acuerdo con el Departamento de Defensa. La reacción del público fue rápida: en cuatro días, Claude pasó del puesto 131 al número 1 en el App Store de Apple, los usuarios activos diarios llegaron a 11,3 millones y los suscriptores de pago se duplicaron. El movimiento #QuitGPT, documentado por MIT Technology Review desde enero de 2026, contribuyó a acelerar las migraciones.
En el extremo opuesto del espectro, Anthropic también trabaja con modelos que son demasiado capaces para el público general. Claude Mythos Preview, presentado en abril de 2026, es capaz de identificar miles de vulnerabilidades de alta gravedad en código, incluyendo fallos de décadas de antigüedad en sistemas operativos y navegadores. Por su potencial de uso malicioso, solo está disponible por invitación para empresas de infraestructura crítica como Apple, Microsoft o Amazon, a través del Proyecto Glasswing, con un precio de 25 y 125 dólares por millón de tokens.
El ecosistema se expande: conectores, alianzas e infraestructura
Más allá de los modelos, Claude ha construido un ecosistema de integraciones que refuerza su posición. Desde julio de 2025, el directorio de conectores de Claude ha crecido hasta más de 200 aplicaciones, incluyendo desde herramientas de productividad hasta apps como Spotify, Uber, Tripadvisor o Instacart. En el ámbito legal, Anthropic ha lanzado más de 20 nuevos conectores MCP y 12 plugins especializados por área de práctica, convirtiendo a los profesionales jurídicos en el segmento más activo de usuarios de Claude Cowork.
En el plano financiero e industrial, el crecimiento es igualmente llamativo. Anthropic cerró una ronda Serie G de 30.000 millones de dólares en febrero de 2026, elevando su valoración a unos 380.000 millones. Los ingresos anualizados de la compañía alcanzaron los 14.000 millones de dólares para esa misma fecha, con más de 500 clientes que gastan por encima del millón de dólares al año. Microsoft integró los modelos Claude en su plataforma Azure AI Foundry, convirtiéndose en el único proveedor cloud que ofrece simultáneamente acceso a modelos de Anthropic y de OpenAI. A esto se suma que Anthropic está negociando con Microsoft el uso de los chips Maia 200 para escalar la inferencia de Claude, en un movimiento que reduciría su dependencia de Nvidia.
Para el usuario final, la pregunta sigue siendo práctica: ¿para qué vale cada herramienta? La ventaja de Claude en contexto largo, seguimiento de instrucciones complejas y calibración de incertidumbre —tiende a reconocer cuando no sabe algo en lugar de inventar una respuesta confiada— lo hace especialmente valioso en trabajo legal, financiero, de investigación y de programación a escala. ChatGPT, por su parte, sigue siendo superior en generación de imágenes, ecosistema de plugins, búsqueda web en tiempo real y accesibilidad para usuarios no técnicos. Dos herramientas que, en 2026, ya no compiten en la misma liga que hace dos años: compiten en igualdad de condiciones por el usuario que quiere sacarle rendimiento real a la IA.