El comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, ha señalado que la Unión Europea contempla la posibilidad de emitir deuda común para hacer frente a nuevas crisis, como ya se hizo durante la pandemia con el fondo Next Generation EU. Sin embargo, advirtió que esta herramienta financiera supone un compromiso que no está exento de costes para los Estados, ya que deben asumir el pago de los intereses asociados.
Estas declaraciones se produjeron tras la reunión informal en Nicosia de los ministros de Economía y Finanzas de la UE, donde los Veintisiete analizaron las vías para financiar crecientes gastos en defensa, energía y pensiones sin comprometer la sostenibilidad fiscal. Según un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI), la UE debería combinar reformas estructurales con ajustes presupuestarios para cubrir un déficit de financiación estimado en un 5% del PIB.
El FMI también apunta a la emisión de deuda conjunta como una opción para financiar proyectos de interés común como la defensa, la innovación y la transición energética. En este contexto, Dombrovskis recordó que la UE ya ha usado este mecanismo para financiar no solo el fondo de recuperación post-pandemia, sino también la ayuda a Ucrania y el programa SAFE para adquisiciones comunes de material militar.
La Comisión Europea ha integrado esta posibilidad en la propuesta del Marco Financiero Plurianual (MFP) 2028-2034, diseñando una solución estructurada para responder a futuras crisis imprevisibles. "Probablemente no sabemos qué tipo de crisis exactamente afrontaremos", señaló el comisario, quien enfatizó que “emitir deuda conjunta no es gratuito, conlleva costes que deben ser cubiertos”.
Un análisis detallado del Tribunal de Cuentas de la UE para 2027 revela que la deuda conjunta en circulación podría sobrepasar los 900.000 millones de euros, cifra que multiplica casi por diez la deuda previa al fondo de recuperación. Además, los intereses relacionados superarán los 30.000 millones de euros durante el periodo del próximo MFP, más del doble respecto a lo previsto inicialmente.
Los ministros coincidieron en que el margen fiscal está muy limitado en muchos países, y aunque la inversión pública es crucial para objetivos clave como defensa, transición verde y competitividad, no será suficiente por sí sola. El titular chipriota de Economía, Makis Keravnos, destacó que será esencial mejorar la coordinación de políticas, implementar medidas más eficaces y promover una mayor participación del capital privado para completar la financiación.
El consenso alcanzado refuerza la idea de que mantener la sostenibilidad fiscal es indispensable para la estabilidad de la UE, incluso ante las presiones para aumentar inversión pública. Según Keravnos, este equilibrio será clave para afrontar los retos económicos y sociales en los próximos años sin comprometer la salud financiera de los Estados miembros.
Este debate se enmarca en un momento en que la Unión Europea debe responder a múltiples desafíos simultáneos: reaccionar ante crisis inesperadas, invertir en defensa y energía, y transitar hacia una economía más sostenible. La emisión conjunta de deuda se presenta como una herramienta que puede facilitar estos objetivos, pero que también obliga a una gestión cuidadosa y responsable del endeudamiento común, tal como subraya la Comisión Europea y el FMI.
Para más información, puede consultarse el Fondo Monetario Internacional y los informes del Tribunal de Cuentas Europeo.