El Govern de Cataluña ha remitido al Parlament su proyecto de Presupuestos para 2026, con una cuantía récord que supera los 54.700 millones de euros, incluyendo todo el sector público. La clave para garantizar la viabilidad de estas cuentas ha sido el acuerdo alcanzado con los partidos ERC y En Comú Podem, cuyos apoyos suponen un impacto económico de 893 millones de euros para este año. Además, existen compromisos plurianuales que llegarían a 3.800 millones más entre 2027 y 2030.
Esta negociación permitirá a la consellera de Economia, Alícia Romero, hablar de "la fortaleza de la mayoría progresista" que se consolida en el Parlament gracias a la suma de las tres formaciones de izquierdas. Sin embargo, este camino no ha sido sencillo: el Govern tuvo que retirar en marzo el primer proyecto de presupuestos ante la imposibilidad de cerrar esos acuerdos, especialmente en torno a demandas de ERC, como el blindaje del traspaso del IRPF a la Hacienda catalana, una cuestión que aún sigue abierta pero que ambas partes han prometido abordar en próximos meses.
El proyecto mantiene las grandes cifras del primer borrador, con una movilización total de recursos públicos de 54.747 millones, de los cuales 4.146 millones están destinados a inversión, una cifra notablemente alta que refleja las prioridades del Govern para impulsar proyectos y políticas públicas en distintos ámbitos.
En el primer borrador presentado en febrero, ya se asignaron 360 millones para atender las exigencias de los partidos con los que ahora se ha formalizado el acuerdo. La principal novedad, según ha explicado Romero, es que se dispondrán de alrededor de 500 millones adicionales, no presupuestados inicialmente, y que saldrán del crecimiento previsto en la recaudación tributaria. Esto revela una postura optimista respecto a la evolución de la economía catalana, pese a la incertidumbre que genera el contexto internacional.
Este optimismo instrumentaliza un cuadro macroeconómico que se mantiene estable, aunque afecta la posible escalada de la guerra en Oriente Medio y sus consecuencias globales, como un aumento de los tipos de interés, lo que a su vez podría encarecer el coste del pago de la deuda pública catalana.
Sobre la deuda, el Ejecutivo catalán prevé que al cierre de 2026 el pasivo alcance los 90.000 millones de euros, lo que representaría un 27,4% del PIB regional, una reducción en torno a un punto porcentual respecto a 2025. Con la expectativa de la condonación parcial de la deuda ligada al Fondo de Liquidez Autonómica, ese porcentaje podría reducirse aún más, hasta situarse cerca del 22,2%.
Contexto y desafíos recientes
Este avance presupuestario se produce en un contexto político complejo y marcado por la necesidad de acuerdos entre fuerzas progresistas pero diversas. La relación entre ERC y el PSC ha sido clave para poder avanzar en este nuevo proyecto de cuentas tras el bloqueo que supuso la retirada inicial en marzo. La garantía de blindar el traspaso del IRPF sigue siendo una prioridad para ERC, ya que consideran que una mayor autonomía fiscal reforzará las capacidades financieras y políticas de Cataluña.
Al mismo tiempo, el Govern enfrenta retos económicos originados por la incertidumbre europea y mundial. El impacto de la guerra de Irán y las posibles tensiones inflacionistas afectan las previsiones económicas y podrían alterar las condiciones para mantener la inversión y el gasto social.
El sector público catalán, integrado tanto por administraciones como empresas públicas, será el motor para movilizar estos recursos récord. La apuesta por inversiones significativas responde además a la búsqueda de impulsar la recuperación postpandemia y avanzar en políticas de innovación, sostenibilidad y bienestar social.
Perspectivas y retos para la legislatura
El acuerdo con ERC y En Comú ha facilitado la aprobación del proyecto, pero el seguimiento y desarrollo efectivo de los compromisos será fundamental. Además, la negociación en torno a la Hacienda catalana y la cesión efectiva del IRPF seguirá siendo un tema pendiente cuya resolución marcará la fortaleza de esta alianza para el futuro.
La consolidación de un bloque progresista en el Parlament busca también generar estabilidad política en un escenario fragmentado donde se requieren consensos amplios para gestionar las cuentas públicas. En este sentido, los próximos meses serán cruciales para fianzar estos acuerdos y garantizar la ejecución efectiva de los presupuestos.
Por último, la evolución económica tanto en Cataluña como en el conjunto del Estado y Europa será determinante para validar las expectativas de recaudación y poder cumplimentar los planes de inversión y gasto previstos. Mantener el equilibrio fiscal sin sacrificar medidas sociales sigue siendo uno de los principales objetivos del Govern y sus socios políticos.
Para más detalles económicos y políticos, es recomendable consultar los informes oficiales del Departament d’Economia i Hisenda de la Generalitat de Catalunya y los análisis sobre la deuda autonómica en la Secretaria General del Ministerio de Hacienda, que ofrecen una visión más completa y actualizada sobre este proceso.