El estrecho de Ormuz, vía clave para el comercio mundial de petróleo, se ha convertido en un punto crítico tras un nuevo episodio de tensión entre Irán y Estados Unidos. El Ejército iraní anunció el cierre "total" del estrecho y amenazó con disparar contra cualquier embarcación que intentara cruzar, justo después de que Washington lanzara una nueva ronda de ataques en la región.
Sin embargo, el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) negó contundentemente el cierre del paso marítimo. En un comunicado breve, confirmó que los buques comerciales siguen transitando con normalidad por el estrecho, contradiciendo la afirmación iraní. Además, dijo que las informaciones sobre un ataque iraní contra un buque de guerra estadounidense son falsas.
La Guardia Revolucionaria iraní difundió un mensaje a través de la agencia oficial Tasnim en el que afirmó haber disparado contra dos embarcaciones que intentaban atravesar el estrecho durante la jornada. Esta afirmación elevó las alarmas internacionales sobre una escalada bélica en la estratégica región del Golfo Pérsico.
La tensión explotó tras el derribo de un helicóptero estadounidense el martes, lo que desencadenó una cadena de represalias. Durante las horas siguientes, Estados Unidos lanzó bombardeos en respuesta, que Irán replicó atacando objetivos militares estadounidenses en Oriente Medio, con efectos reflejados incluso en países aliados como Jordania, Kuwait y Baréin. No obstante, Washington niega que esas represalias hayan afectado a sus aliados.
El presidente estadounidense, Donald Trump, responsabilizó a Irán por la falta de un acuerdo que ponga fin a la guerra iniciada en febrero tras meses de negociaciones. Trump aseguró que estaban cerca de cerrar un pacto cuando ocurrió el derribo del helicóptero, lo que desató la reciente ofensiva.
En este contexto, Trump reveló que un operativo secreto activado en mayo logró liberar cerca de 100 millones de barriles de crudo que estaban atrapados en el Golfo Pérsico debido a las tensiones y bloqueos en el estrecho de Ormuz. Sin embargo, no ofreció detalles adicionales sobre la operación que permitió asegurar el tránsito de los buques, un tema que genera controversia por las versiones enfrentadas entre ambos países.
El estrecho de Ormuz es un paso marítimo imprescindible para el transporte de petróleo global, por donde circula alrededor del 20% del crudo a nivel mundial. Su cierre afectaría gravemente los mercados energéticos y la economía mundial, además de profundizar la crisis en Oriente Próximo, una zona ya marcada por múltiples conflictos y rivalidades geopolíticas.
Este nuevo episodio refleja la fragilidad de la paz en la región después del alto el fuego firmado en abril, poniendo en evidencia las dificultades para estabilizar las relaciones entre Irán, Estados Unidos y sus respectivos aliados. La comunidad internacional sigue de cerca la situación, consciente del riesgo que un conflicto abierto en esta área supondría para el abastecimiento energético y la seguridad mundial.
Para más información sobre el contexto geopolítico y análisis de las posibles consecuencias, puede consultarse el seguimiento de Expansión o los comunicados oficiales del Comando Central de EE.UU..
El desarrollo de los acontecimientos en el estrecho de Ormuz continuará siendo clave para entender la dinámica de la tensión entre Washington y Teherán, en una zona que sigue al borde de un conflicto mayor.