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Israel avanza en el sur del Líbano antes de las negociaciones con EE.UU.

El Ejército israelí asegura estar cerca de tomar Bint Jbeil, bastión de Hizbolá, mientras la tregua con Irán no afecta al frente libanés.

Por Carlos García·lunes, 13 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: Israel avanza en el sur del Líbano antes de las negociacione · El Diario Joven

Israel y el Líbano se preparan para iniciar conversaciones diplomáticas en Washington mientras los combates continúan sin pausa en el sur libanés. La tregua de dos semanas pactada entre Irán y Estados Unidos no incluye el frente libanés, lo que deja a la población civil y a las fuerzas sobre el terreno en una situación de tensión constante. El lunes se registraron nuevos enfrentamientos intensos en la zona sur del país, confirmando que el conflicto no amaina a pesar de los movimientos diplomáticos en marcha.

El Ejército israelí anunció que sus tropas están muy próximas a hacerse con el control de Bint Jbeil, una localidad estratégica situada al sur del río Litani y considerada uno de los principales bastiones de Hizbolá en la región. Fuentes militares israelíes explicaron al diario The Jerusalem Post que, una vez completada la operación sobre esta ciudad, los grandes focos de resistencia armada en esa zona habrán quedado neutralizados. El objetivo declarado del Ejército israelí es consolidar al menos quince posiciones dentro de lo que Jerusalén denomina su futura «zona de seguridad» en territorio libanés.

Esta franja de seguridad es el eje central de la estrategia israelí en el Líbano desde que escaló el conflicto. La idea es establecer un perímetro que impida a Hizbolá operar cerca de la frontera norte de Israel, reproduciendo de algún modo el esquema que ya se aplicó en décadas anteriores con presencia militar israelí en suelo libanés. La comunidad internacional, incluida la ONU, ha pedido en repetidas ocasiones que cualquier solución respete la soberanía libanesa y la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad, que en 2006 estableció las condiciones para el cese de hostilidades entre ambos países.

El papel de la diplomacia en un escenario de guerra activa

La paradoja de este momento es que las conversaciones entre representantes israelíes y libaneses se van a producir precisamente mientras los cañones no han callado. Este tipo de negociaciones bajo fuego no son inéditas en la historia del conflicto de Oriente Próximo, pero sí añaden una enorme complejidad a cualquier intento de alcanzar acuerdos duraderos. La presión de Washington es clave: la administración de Donald Trump ha apostado por impulsar contactos directos entre las partes, algo que hasta ahora no se había producido de forma oficial en este ciclo del conflicto.

El hecho de que la tregua iraní-estadounidense no se extienda al Líbano pone de manifiesto la fragmentación del escenario regional. Irán es el principal valedor de Hizbolá, pero los acuerdos que Teherán negocia con Washington no vinculan automáticamente a su aliado libanés, al menos no en los plazos inmediatos. Esto le da a Israel margen para proseguir sus operaciones militares mientras explora simultáneamente la vía política, una táctica que le permite avanzar posiciones sobre el terreno antes de sentarse a la mesa.

Contexto regional: Irán, EE.UU. y el equilibrio de poder

El trasfondo regional es determinante para entender lo que ocurre en el sur del Líbano. Las conversaciones entre Irán y Estados Unidos, que se desarrollan en un contexto de tensión nuclear y sanciones económicas, han generado cierta expectativa de distensión a nivel global, pero sus efectos sobre los conflictos activos son limitados y lentos. El Líbano, por su parte, atraviesa una crisis institucional y económica prolongada que debilita la capacidad del Estado para ejercer soberanía sobre su propio territorio, lo que facilita que actores como Hizbolá operen con relativa autonomía en el sur del país.

La comunidad internacional sigue de cerca estos movimientos. Europa, y en particular Francia, que mantiene lazos históricos con el Líbano, ha instado a todas las partes a priorizar la protección de los civiles y a respetar el derecho internacional humanitario. Organizaciones como ACNUR alertan del impacto del conflicto sobre la población desplazada, tanto dentro del Líbano como en los países vecinos.

De momento, la agenda diplomática en Washington marca el próximo punto de inflexión. Si los contactos entre Israel y el Líbano prosperan, podrían sentar las bases para una negociación más formal en semanas o meses. Si fracasan, el escenario militar podría agravarse. Lo que está claro es que el avance israelí sobre Bint Jbeil no es solo una operación táctica: es también una palanca de presión de cara a la mesa de negociaciones.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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