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EE UU e Irán celebrarán una segunda ronda de negociaciones en Islamabad

Washington confirma un nuevo encuentro diplomático con Teherán antes de que acabe la semana, con el programa nuclear iraní como eje central.

Por Carlos García·miércoles, 15 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: EE UU e Irán celebrarán una segunda ronda de negociaciones e · El Diario Joven

Estados Unidos ha confirmado la celebración de una segunda reunión de alto nivel con Irán en Islamabad, la capital de Pakistán, antes de que concluya la semana. El anuncio llega pocos días después de que ambas delegaciones mantuvieran un primer contacto diplomático en la misma ciudad, lo que supone una señal de que las conversaciones avanzan con mayor ritmo del esperado por muchos analistas internacionales.

La Casa Blanca y el Departamento de Estado no han facilitado por el momento una fecha concreta ni han detallado quiénes encabezarán las respectivas delegaciones en este segundo encuentro. Sin embargo, la confirmación oficial del nuevo contacto indica que el diálogo iniciado recientemente entre Washington y Teherán no solo se mantiene activo, sino que escala en intensidad. Pakistán actúa como sede neutral, un papel que Islamabad ha desempeñado históricamente en distintos procesos de mediación regional.

El programa nuclear de Irán sigue siendo el asunto central de estas negociaciones. Teherán lleva años acumulando material enriquecido por encima de los límites fijados en el acuerdo nuclear de 2015, conocido como JCPOA, del que Estados Unidos se retiró unilateralmente en 2018 bajo la administración de Donald Trump. Desde entonces, las tensiones entre ambos países han escalado en múltiples frentes, desde sanciones económicas hasta incidentes en el estrecho de Ormuz y en distintos puntos del Oriente Próximo.

La reanudación del diálogo directo entre representantes estadounidenses e iraníes es, por sí misma, un hecho relevante. Durante años, las conversaciones se canalizaron a través de intermediarios europeos, en especial Francia, Alemania y el Reino Unido, el llamado E3, junto con Rusia y China. Que Washington y Teherán se sienten ahora de manera directa —aunque sea en suelo pakistaní— refleja un cambio de enfoque por parte de ambas capitales, aunque todavía está por ver si ese cambio se traduce en acuerdos concretos.

El contexto geopolítico más amplio también pesa sobre estas conversaciones. La guerra en Gaza y el debilitamiento de grupos aliados de Irán como Hamás y Hezbolá han alterado la ecuación estratégica en la región. Al mismo tiempo, la presión de Israel sobre Estados Unidos para que no llegue a un acuerdo que permita a Irán mantener capacidades nucleares significativas es un factor que Washington no puede ignorar. El Gobierno de Netanyahu ha advertido en repetidas ocasiones de que actuará militarmente si considera que Irán se acerca a la capacidad de fabricar un arma nuclear.

Desde el lado iraní, la disposición a negociar de forma directa con Estados Unidos también tiene una lectura interna. La economía del país lleva años golpeada por las sanciones internacionales, y una parte del establishment político en Teherán ve en un posible acuerdo la vía para aliviar esa presión económica. El presidente Masoud Pezeshkian, elegido en 2024 con un perfil más reformista que su predecesor, ha dado señales de mayor apertura a la diplomacia, aunque los sectores más conservadores del régimen, incluida la Guardia Revolucionaria, mantienen una postura de desconfianza hacia cualquier concesión.

Los plazos importan. Según fuentes diplomáticas consultadas por distintos medios internacionales, la administración estadounidense quiere cerrar algún tipo de marco de entendimiento antes de que el verano avance demasiado, consciente de que el calendario político interno puede complicar cualquier movimiento en materia de política exterior. Un acuerdo nuclear con Irán sería políticamente controvertido en sectores del Congreso, tanto republicano como demócrata, lo que reduce el margen de maniobra de la Casa Blanca.

Lo que está en juego va más allá de la cuestión nuclear en sentido estricto. Un eventual acuerdo podría abrir la puerta a una reconfiguración parcial de las relaciones entre Occidente e Irán, con implicaciones para el mercado del petróleo, la estabilidad de Irak y el Líbano, y el papel de potencias como Rusia y China en la región. Por ahora, la segunda reunión en Islamabad es un paso más en un proceso que todavía tiene muchas incógnitas, pero cuya mera existencia ya marca una diferencia respecto al bloqueo diplomático de los últimos años.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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