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El cerebro nunca descansa y gasta tanta energía como una bombilla

Aunque representa solo el 2% del peso corporal, el cerebro consume hasta el 25% de la energía y permanece activo de día y de noche.

Por Redacción El Diario Joven·lunes, 8 de junio de 2026·5 min lectura·6 vistas
Ilustración: El cerebro nunca descansa y gasta tanta energía como una bom · El Diario Joven

El cerebro humano es uno de los órganos más complejos y enigmáticos del cuerpo. Actúa como un auténtico centro de control capaz de coordinar desde los movimientos más simples hasta los procesos mentales más avanzados. Según especialistas en neurología de diferentes hospitales españoles, esta máquina biológica nunca se apaga y requiere una cantidad impresionante de energía, similar a la de una pequeña bombilla encendida permanentemente.

El cerebro: una red asombrosa

Lejos de ser una masa uniforme, el cerebro está formado por una gigantesca red de entre 60.000 y 100.000 millones de neuronas, acompañadas por células gliales que proporcionan soporte y reparación. Las neuronas se comunican a través de impulsos eléctricos y sustancias químicas denominadas neurotransmisores, transmitiendo información a través de las sinapsis. Esta organización forma la red biológica más compleja conocida actualmente, capaz de adaptarse y aprender continuamente.

La estructura del cerebro se divide en materia gris y materia blanca, protegidas por las meninges y el líquido cefalorraquídeo. Dentro de su anatomía principal destacan el encéfalo —compuesto por dos hemisferios y cuatro lóbulos principales—, el tronco cerebral y el cerebelo, cada uno con funciones muy específicas. Por ejemplo, el lóbulo frontal dirige la conducta motora y la planificación, mientras que el parietal procesa estímulos sensoriales tanto internos como externos. El occipital es responsable del procesamiento visual, y el temporal, del auditivo y el manejo de la memoria, emociones e intelecto.

Un gasto energético elevado y permanente

Aunque solo representa alrededor del 2% del peso corporal, el cerebro humano consume entre el 20% y el 25% de la energía disponible, principalmente en forma de glucosa y oxígeno. En términos cotidianos, utiliza de forma continua entre 12 y 20 vatios, según publicaciones científicas y datos de centros de investigación. Este gasto es constante, independientemente de si estamos despiertos o dormidos, y explica por qué una alimentación adecuada es fundamental para un rendimiento mental óptimo.

A pesar de que mucha gente piensa que el cerebro se "apaga" mientras dormimos, los expertos subrayan que se mantiene realmente activo. Durante el sueño el cerebro organiza recuerdos, consolida aprendizajes y elimina residuos metabólicos mediante el sistema glinfático, un proceso esencial para la salud cerebral a largo plazo. Por eso, la calidad y duración del descanso nocturno resultan cruciales.

Rompiendo mitos comunes

Numerosos mitos circulan en torno al cerebro. Uno de los más extendidos asegura que solo utilizamos el 10% de nuestra capacidad cerebral, algo que la ciencia considera erróneo: prácticamente todas las áreas del cerebro se utilizan en el día a día, aunque su actividad varíe según la tarea. Otra creencia popular es que existe un hemisferio creativo y otro lógico; sin embargo, ambos hemisferios colaboran constantemente a través del cuerpo calloso, aunque algunas funciones se concentran más en uno que en otro.

El mito de la multitarea cerebral también ha sido desmentido. Aunque parezca que somos capaces de realizar varias tareas complejas a la vez, lo que sucede realmente es que el cerebro alterna entre ellas muy rápido, lo que puede disminuir la eficiencia y aumentar el riesgo de errores y fatiga, como destacan numerosos estudios citados por organismos médicos oficiales.

Por otro lado, aunque es cierto que el cerebro no tiene receptores dolorosos propios (por eso no duele en sí mismo), el dolor de cabeza proviene de las estructuras que lo rodean, como meninges y vasos sanguíneos. Esto mismo permite que algunas intervenciones quirúrgicas neurológicas puedan realizarse con el paciente despierto.

Plástica, enfermedades y envejecimiento

Durante años se creyó que, al llegar a la edad adulta, el cerebro dejaba de cambiar y que cualquier pérdida neuronal era irreversible. Sin embargo, la neurología moderna ha demostrado que el cerebro mantiene cierta plasticidad a lo largo de la vida, incluso creando nuevas conexiones y, en algunas zonas, nuevas neuronas. Este fenómeno, denominado neurogénesis, ocurre especialmente en el hipocampo, la región fundamental para la memoria y el aprendizaje.

Aun así, el proceso natural de envejecimiento afecta a la arquitectura cerebral. Los expertos distinguen entre los cambios cognitivos normales asociados a la edad (como pequeños olvidos o lentitud mental que no impactan la autonomía) y las enfermedades neurodegenerativas, como el alzhéimer o el párkinson, que sí alteran progresivamente la capacidad funcional y la calidad de vida. El aumento de casos diagnosticados responde, en gran parte, al envejecimiento poblacional y a mejores técnicas de detección, como explica la Sociedad Española de Neurología.

Otras patologías pueden aparecer en edades más tempranas, incluyendo trastornos autoinmunes, inflamatorios o vasculares. Algunos síntomas de alerta a los que conviene prestar atención incluyen olvidos notorios y persistentes, alteraciones del lenguaje, temblores o cambios bruscos de personalidad, que podrían indicar problemas neurológicos graves y requieren valoración médica inmediata.

Cuidar el cerebro implica mantener rutinas saludables: una alimentación equilibrada, ejercicio físico regular, descanso adecuado y evitar hábitos nocivos como el consumo excesivo de alcohol o el tabaco, tal como recomienda el Ministerio de Sanidad español. Dado el papel central que juega este órgano, adoptar buenos hábitos diarios es clave para proteger sus funciones durante más años.

En definitiva, el cerebro nunca descansa y es esencial para todo lo que somos y hacemos. Comprender cómo funciona y qué necesita es el primer paso para garantizar su buen estado durante toda la vida.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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