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Arrogante: el falso amigo que arruina una cita

Un diálogo en bable desvela cómo una palabra puede significar cosas opuestas en asturiano y en castellano.

Por Carlos García·lunes, 27 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: Arrogante: el falso amigo que arruina una cita · El Diario Joven

Una cita a ciegas, un malentendido lingüístico y un ego desmesurado. Eso es, en esencia, lo que plantea el microrrelato dialogado del humorista y escritor asturiano Maxi Rodríguez en su pieza titulada *Arrogante*. En ella, dos personajes —Maite y Josiantonio— protagonizan un encuentro que empieza mal y termina peor, aunque el remate final tiene más humor que tragedia.

Josiantonio llega a la cita con aires de superioridad intelectual. Cada intervención suya suena, como le reprocha Maite, a "prólogu d'enciclopedia". No escucha: pontifica. No conversa: dicta sentencia. Es el arquetipo del condescendiente que confunde saber con aleccionar, y que a cada queja de su interlocutora responde con una nueva capa de paternalismo. Cuando ella le dice que se siente fatal, él le responde que está equivocada al sentirse así. Cuando ella protesta, él habla de "mentes menos entrenadas". El retrato es tan certero que resulta casi incómodo de leer.

Maite, en cambio, habla en asturiano con naturalidad y sin complejos. Su registro es directo, coloquial y demoledor. En pocos turnos de palabra desmonta la pose de Josiantonio con una eficacia que cualquier manual de retórica envidiaría. No necesita argumentos filosóficos: le basta con llamarle "babayu" y pedirle que se vaya "a cagar" para dejar claro quién lleva razón en esta conversación.

El verdadero protagonista: la lengua asturiana

Pero el giro cómico —y lingüísticamente interesante— llega al final. Maite reconoce que su amigo Luis ya le había advertido de que Josiantonio era "bien arrogante". El problema es que esa advertencia se hizo en asturiano, y en asturiano la palabra *arrogante* no significa lo mismo que en castellano.

En castellano, "arrogante" tiene una connotación negativa clara: hace referencia a alguien soberbio, prepotente, que se cree superior a los demás. Sin embargo, en asturiano el término *arrogante* se usa históricamente con un sentido positivo: indica a alguien generoso, espléndido, que invita a los demás y no escatima. Un "falso amigo" lingüístico en toda regla, de los que tanto abundan entre lenguas emparentadas.

Maite pensaba, pues, que iba a salir con alguien que pagaría todas las rondas y la invitaría a oricios —los erizos de mar, una delicatessen asturiana— y se encontró con alguien que propone pagar a medias y encima le da clases no solicitadas de epistemología. El desengaño es doble: personal y semántico.

Falsos amigos, un fenómeno lingüístico muy real

Los llamados "falsos amigos" son palabras que, en dos lenguas distintas, tienen una forma similar pero significados diferentes. Son una fuente constante de malentendidos entre hablantes de idiomas cercanos, y el asturiano no es una excepción. El asturiano o bable es una lengua romance hablada principalmente en el Principado de Asturias, con una presencia activa en la cultura y la literatura de la región, aunque su situación de cooficialidad sigue siendo un debate político y social sin resolver en España.

El uso del asturiano en la pieza de Maxi Rodríguez no es un adorno costumbrista. Es funcional: sin él, el chiste no existe. El equívoco lingüístico es el motor de toda la historia. Y al mismo tiempo, el texto normaliza el bable como lengua de comunicación cotidiana, sin necesidad de traducirlo ni de señalarlo como algo exótico. Maite lo habla porque lo habla, y punto.

Humor con capas

Lo que hace especialmente lograda esta pieza es que funciona en varios niveles al mismo tiempo. En la superficie, es un sketch cómico sobre una cita desastrosa con un tipo insoportable. Más abajo, es una reflexión sobre los mecanismos de la condescendencia y cómo el intelectualismo mal gestionado puede convertirse en una forma de violencia simbólica hacia el interlocutor. Y en el fondo, es una reivindicación implícita de la lengua asturiana como vehículo de cultura, humor e identidad.

Josiantonio, con todos sus ínfulos de hombre ilustrado llegado "de los madriles", es incapaz de entender una palabra en asturiano que su propio amigo Luis le podría haber explicado. Maite, que supuestamente tiene una mente "menos entrenada", domina dos registros lingüísticos y entiende perfectamente el malentendido que ha provocado todo el desastre. La ironía no necesita subrayarse.

El texto de Maxi Rodríguez puede leerse en su web, donde el autor asturiano publica regularmente piezas de humor y reflexión sobre la cultura y la identidad de la región. Un trabajo que, con recursos mínimos —un diálogo, dos personajes, una palabra— consigue decir bastante más de lo que aparenta.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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