El Mundial de fútbol, cuyo partido inaugural se celebró recientemente en México, vuelve a atraer la atención de analistas y economistas que buscan entender su impacto en los mercados financieros. Aunque la salida a Bolsa de SpaceX mantiene a algunos inversores mirando hacia otro lado, el torneo despierta debates sobre su influencia en la economía y las bolsas.
Este vínculo entre el Mundial y los mercados se examina desde tres grandes perspectivas. En primer lugar, a nivel macroeconómico, se estudia cómo los gastos asociados al torneo y el ambiente generado afectan el ánimo inversor y los precios en los índices bursátiles. En segundo lugar, a nivel micro, se analizan las empresas ligadas a sectores económicos relacionados con el gasto que conlleva la competición, que podrían beneficiarse del evento. Y en tercer lugar, desde un aspecto técnico, se observa cómo fluctúan los volúmenes de negociación de acciones durante los partidos.
Además, es común que entidades financieras utilicen complejos modelos para pronosticar el resultado del Mundial como muestra de su capacidad analítica. En esta ocasión, Bank of America y BCA Research apuntan a que Francia ganará, Goldman Sachs favorece a España y Panmure Liberum, un bróker británico, cree que Países Bajos podría lograr su primer título.
Independientemente del campeón, el mercado bursátil del país vencedor parece beneficiarse, aunque no siempre de manera significativa. Un informe de XTB Research que analiza la evolución desde 1994, señala que durante los torneos el índice S&P 500 estadounidense suele caer un 0,7%, mientras que el índice del país ganador tiende a mantenerse estable.
Un caso paradigmático fue el Mundial de 2010, cuando España se coronó campeona. En aquel año, mientras el S&P 500 descendía un 1,2% durante el torneo, el Ibex 35 avanzó aproximadamente un 2%. Este contraste pone sobre la mesa la posibilidad de un efecto de optimismo local tras un triunfo deportivo.
El Banco Central Europeo (BCE) profundizó en este fenómeno en un estudio publicado en 2012. Según sus conclusiones, los volúmenes de negociación caen hasta un 45% en una bolsa cuando juega la selección de su país en un Mundial, y se genera una cierta desconexión con la evolución global de los precios. El BCE apunta que “las bolsas se fijaban más en el partido que en las cotizaciones, lo que alteraba la formación de precios”.
Por ello, si España gana este Mundial, es previsible que el Ibex 35 supere a sus homólogos internacionales, no tanto por motivos económicos directos, sino por una mejora palpable en el ánimo y la confianza de los inversores en el mercado español. Este impulso psicosocial puede traducirse en un avance temporal de las cotizaciones.
Aunque es difícil prever con exactitud cuánto subiría el Ibex, el precedente de 2010 y los análisis de expertos señalan que el Mundial tiene un efecto tangible en el comportamiento bursátil local. Por tanto, la pasión por el fútbol y su impacto en el sentimiento inversor mantienen una influencia relevante en la economía del país.
Para seguir el análisis de estos efectos y ver cómo evoluciona el Ibex durante el Mundial, puede consultarse el informe de XTB Research o el documento del BCE. Entender estos fenómenos ayuda a captar cómo factores externos pueden afectar los mercados financieros más allá de los fundamentales económicos.
Si el partido decide un aumento temporal en la Bolsa española, servirá de ejemplo para futuras celebraciones deportivas internacionales y su repercusión en la economía y la empresa.