El oro y el bitcoin, considerados en distintas épocas activos refugio, han quedado relegados durante el último ciclo económico y bursátil. El tradicional refugio del oro ha mostrado un comportamiento atípico, actuando en ocasiones más como un activo de riesgo que como un activo seguro.
Históricamente, el valor del oro aumentaba en tiempos de incertidumbre geopolítica y tensión en los mercados, ya que los inversores buscaban protegerse ante posibles caídas. Sin embargo, en los últimos dos años esta dinámica se ha roto. El rally del oro, alentado inicialmente por compras de bancos centrales y más tarde por el entusiasmo de inversores minoristas, llevó el precio a cotas elevadas, con niveles cercanos a los 5.500 dólares la onza. La plata también escaló hasta los 120 dólares por onza.
Aunque el estallido del conflicto en Irán aportó un impulso puntual, el rebote en las bolsas tras estos eventos no tuvo reflejo en una subida del oro, que ha permanecido estancado. Más aún, en momentos recientes donde las tecnológicas y otros activos de riesgo caían, el oro no siguió su supuesto rol como refugio, sino que también registró descensos.
El apetito por el oro ha disminuido notablemente. Las entradas de capital en ETFs vinculados al metal precioso han caído drásticamente. Max Layton, de Citi, señala que la presión inflacionaria que surge del estancamiento en el estrecho de Ormuz genera expectativas de nuevos incrementos en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal estadounidense. Esto impulsa un dólar fuerte y tipos reales más altos, factores que tienden a presionar el precio del oro a la baja. Citi mantiene una perspectiva cautelosa con un objetivo de precio para el corto plazo situado en 4.300 dólares por onza.
Esta volatilidad podría intensificarse con una escalada en las tensiones entre EEUU e Irán o ante una venta masiva de acciones, aunque no se considera el escenario principal. Según Joni Teves, de UBS, la tradicional relación inversa entre el oro y los tipos reales ha vuelto a imponerse, reforzando la idea de que el oro es sensible a las expectativas sobre política monetaria y dólar fuerte.
Además, los análisis muestran que el oro mantiene una correlación positiva significativa con las acciones y una relación negativa con los precios del petróleo, indicando un comportamiento atípico frente a sus fundamentos históricos. La demanda especulativa parece haberse agotado, con poco interés por aumentar exposiciones en el corto plazo.
Por su parte, el bitcoin ha experimentado una estabilización después de caer por debajo de los 60.000 dólares, quedando lejos de sus máximos que superaron los 126.000 dólares en 2025. El activo digital enfrenta un escenario complejo marcado por la salida de dinero de los ETFs de bitcoin y por la visión mayoritaria de que su cotización está anclada a factores macroeconómicos, especialmente a la política monetaria restrictiva de la Fed.
Expertos en criptomonedas apuntan a que la mayor duración de los tipos altos afecta el apetito especulativo, mientras que movimientos como la venta reciente de una pequeña posición por parte de Strategy, la mayor gestora de bitcoin, llaman la atención por romper con años de acumulación prudente.
Sin embargo, el desplome del bitcoin no encaja del todo con la recuperación general de otros activos sensibles a las tasas de interés. Los análisis previos subrayaban que la subida de tipos y la liquidez son explicaciones simplistas para sus caídas; el problema real radica en la falta de valor fundamental del bitcoin, según coinciden varios expertos.
La postura predominante es que el bitcoin sigue siendo un activo especulativo, más atractivo para inversores minoristas con alta tolerancia al riesgo, quienes actualmente parecen desplazarse hacia acciones, especialmente en sectores tecnológicos y de inteligencia artificial. Empresas como SpaceX y fabricantes de chips lideran un entorno que ofrece una historia sólida y un potencial real de crecimiento a largo plazo.
Este contexto sugiere una transición en las preferencias de inversión, donde activos tradicionales y digitales refugio ceden terreno frente a oportunidades fundamentadas en avances tecnológicos y cambios estructurales en la economía global. El mercado permanece atento a la evolución de la política monetaria y las tensiones internacionales, factores que seguirán marcando la volatilidad y las tendencias de distintos activos.
Para consultar más sobre el comportamiento del oro, puede visitarse el análisis de Citi sobre metales preciosos y el seguimiento de bitcoin en fuentes especializadas como CoinMarketCap. También es útil el seguimiento de las decisiones de la Reserva Federal en su web oficial.