La guerra tiene consecuencias económicas que van mucho más allá del campo de batalla. El reciente conflicto entre Israel e Irán ha acelerado un movimiento discreto pero significativo: el traslado de capitales, family offices y ejecutivos desde Dubái hacia Zug, un pequeño cantón suizo de apenas 135.000 habitantes situado al sur de Zúrich. Lo que hasta hace poco era una tendencia latente se ha convertido en una corriente real, con colas de potenciales inquilinos dando la vuelta a la manzana y currículos de banqueros internacionales multiplicándose en las mesas de los directivos locales.
Zug no es un destino aleatorio. El cantón lleva décadas siendo uno de los centros financieros y empresariales más relevantes de Europa, conocido por su régimen fiscal competitivo, su concentración de comerciantes de materias primas y, más recientemente, por haberse convertido en uno de los epicentros mundiales de las criptomonedas y la tecnología blockchain, en lo que se conoce popularmente como Crypto Valley. Para quienes operan en los mercados globales de commodities desde el Golfo Pérsico, el nombre de Zug no es nuevo: su reputación se construyó décadas antes de que existiera internet.
Por qué Zug y por qué ahora
Heinz Tönller, director financiero del cantón, ha reconocido públicamente que el estallido del conflicto armado en Oriente Próximo ha intensificado las consultas de personas y empresas interesadas en establecerse allí. El mensaje es directo: Zug se está beneficiando de una situación que, en términos humanos, lamenta. Esta tensión entre el pragmatismo económico y la sensibilidad geopolítica define en buena medida el momento actual.
Pierre Gabris, fundador y CEO de Alpen Partners, una gestora de patrimonio suiza con amplia experiencia en la reubicación de clientes desde Oriente Próximo, confirma que Zug es casi siempre la primera elección que piden sus clientes. Según explica, la reputación del cantón entre comerciantes y empresarios internacionales es casi automática: no hace falta haberlo visitado para saber lo que representa. La firma está valorando abrir una oficina en la localidad ante el crecimiento sostenido de la demanda.
Los números que circulan entre banqueros privados suizos refuerzan esta lectura. Un directivo con presencia en Zug asegura que los currículos de gestores de relaciones de bancos estadounidenses que recibe en su mesa se han cuadruplicado desde que comenzó la guerra. Otro relata haber acudido a la visita de un apartamento de alquiler el fin de semana y haber encontrado una cola que rodeaba el edificio, con al menos un candidato que había viajado esa misma mañana desde Dubái.
Los obstáculos reales para instalarse
El atractivo de Zug, sin embargo, choca con una realidad compleja. La oferta de vivienda en alquiler es escasa y la competencia es brutal: los pisos se alquilan en cuestión de días. Para los ciudadanos no comunitarios, el acceso es todavía más difícil. La residencia en Suiza suele estar vinculada a un contrato laboral, a la constitución de una empresa local o, en el caso de los patrimonios más elevados, a acuerdos de tributación a tanto alzado negociados directamente con las autoridades cantonales.
Estos regímenes de tributación fija, disponibles en varios cantones suizos según recoge la Administración Federal de Contribuciones, permiten pagar un impuesto anual calculado sobre el gasto de vida en Suiza en lugar de sobre los ingresos globales. Son herramientas legales y ampliamente utilizadas por grandes fortunas internacionales, pero requieren aprobación previa y no garantizan acceso a los cantones más demandados. Como advierte Anja Beck, socia directora de Engel & Völkers en Zug, ni siquiera tener pasaporte europeo es suficiente para instalarse de forma inmediata: el proceso lleva tiempo y exige cumplir requisitos concretos.
Lugano emerge como alternativa
Ante la saturación de Zug, otros cantones están empezando a captar parte de ese flujo. Lugano, en el cantón de Ticino, en la región italófona del sur de Suiza, está experimentando un incremento notable en las consultas procedentes de expatriados radicados en Dubái. Agentes locales de Engel & Völkers señalan que desde el inicio del conflicto han notado una demanda creciente de ciudadanos italianos, franceses, suizos y británicos que residen en los Emiratos y que ahora consideran un traslado a Europa.
La ventaja de Lugano frente a Zug es clara: disponibilidad. Con alrededor de 300 propiedades en el mercado, los tiempos de espera son menores y la negociación de permisos de residencia y acuerdos fiscales es relativamente ágil. Para muchos, Lugano puede representar una puerta de entrada más accesible a la estabilidad suiza, aunque sin el peso simbólico y la red de contactos que ofrece Zug.
En cualquier caso, el fenómeno apenas está comenzando. Las consultas se están convirtiendo en visitas y las visitas, poco a poco, en traslados. Lo que ocurra en los próximos meses en Oriente Próximo marcará el ritmo de este movimiento, pero la dirección parece clara: cuando el dinero busca refugio, Suiza sigue siendo el destino de referencia.