Unicaja ha decidido dar un paso adelante en su plan para adquirir una parte estratégica de los activos de WiZink, el banco digital especializado en financiación al consumo. Esta decisión se tomó el pasado jueves, tras un minucioso análisis de la *due diligence* realizada por PwC, que ha permitido a la cúpula directiva del banco andaluz evaluar la viabilidad y los riesgos de la operación. La entidad prevé presentar una oferta formal a lo largo del mes de julio a Värde Partners, accionista mayoritario de WiZink.
La transacción, calificada como especialmente compleja, se centra en la adquisición de la plataforma de financiación al consumo y la operativa de tarjetas de crédito en Portugal, un segmento en el que WiZink ostenta una posición de liderazgo. Este enfoque selectivo es clave, ya que Unicaja busca hacerse con los activos rentables y de menor riesgo, mientras que Värde Partners y otros accionistas de WiZink retendrían las carteras de préstamos revolving que han generado una elevada litigiosidad en España debido a las demandas por tipos de interés abusivos. Fuentes del sector apuntan a que la oferta económica de Unicaja será un "precio de derribo", acorde con la peculiaridad de la operación que implica una segregación de negocios.
Un Reto de 'Banco Bueno' y 'Banco Malo'
La complejidad de la operación radica en la necesidad de crear lo que en el argot financiero se conoce como un 'banco bueno' y un 'banco malo', ambos bajo la supervisión directa del Banco de España. El 'banco bueno' albergaría los activos deseados por Unicaja, fundamentalmente la infraestructura tecnológica y el negocio portugués. Por otro lado, el 'banco malo' agruparía las carteras de tarjetas revolving problemáticas, asumiendo los costes y riesgos asociados a los litigios judiciales en curso. Esta estructura permite a Unicaja evitar la exposición a los problemas históricos de WiZink, que ha registrado pérdidas durante seis años consecutivos, con 53 millones de euros en números rojos el año pasado, principalmente por la litigiosidad de sus tarjetas.
WiZink, que cuenta con una ficha bancaria en España y una base de clientes de aproximadamente dos millones (de los cuales más de medio millón residen en Portugal), es el resultado de la integración de los negocios de Citi y Barclaycard en la península ibérica. La entidad ha buscado activamente reducir su dependencia de las tarjetas revolving en los últimos dos años, diversificando sus ingresos. Actualmente, un 25% de sus beneficios proviene de plataformas como Aplazame, especializada en pagos aplazados para comercios online (incluyendo servicios de Renfe e Iberia), y Lendrock, una fintech enfocada en la financiación de vehículos de segunda mano. Además, mantiene acuerdos estratégicos, como el que tiene con AliExpress a nivel europeo.
Antecedentes y Saneamientos Previos
La difícil situación de WiZink no es nueva para Värde Partners. El fondo de inversión estadounidense ha intentado desinvertir en el banco en varias ocasiones, incluyendo un intento de salida a bolsa antes de la pandemia y la venta de su fintech Aplazame y el negocio portugués en años recientes. El mercado portugués es menos problemático, dado que las tarjetas revolving están reguladas desde hace tiempo, lo que minimiza la conflictividad legal que ha afectado a España.
Para preparar el terreno antes de las negociaciones con Unicaja, la cúpula de WiZink llevó a cabo importantes saneamientos el año pasado. Estos incluyeron el traspaso de carteras de créditos impagados por un valor nominal de 237 millones de euros a fondos de capital riesgo, la liquidación de su filial de recuperación de deudas que empleaba a 65 personas, y la optimización de desarrollos informáticos obsoletos. Su plataforma tecnológica central, de hecho, ahora opera en la nube gracias a un acuerdo con Amazon Web Services. Adicionalmente, WiZink realizó una reestructuración de deuda, la segunda en cinco años, para abordar un bono de 265 millones que vencía en diciembre próximo, un indicativo de las presiones financieras a las que se ha enfrentado la entidad. La luz verde de Unicaja abre una vía para la restructuración definitiva de un actor importante en el sector financiero digital español.