La Unión Europea y Reino Unido han firmado un acuerdo que redefine las relaciones con Gibraltar tras el Brexit. Este texto entrará en vigor de forma provisional a partir de la medianoche siguiente a su firma en Bruselas y persigue eliminar barreras, facilitando la circulación diaria de unas 15.000 personas que cruzan la frontera.
El pacto contempla la demolición de la Verja, la barrera física que separaba Gibraltar de la comarca española y que ha estado vigente desde 1969. El acto oficial de derribo, con la participación del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, simboliza el fin de los controles terrestres que dificultaban el paso diario de trabajadores y residentes.
Uno de los aspectos más relevantes es que Gibraltar se incorpora al espacio Schengen, lo que elimina los controles fronterizos terrestres pero traslada la responsabilidad de la inmigración a la Policía española, que tendrá la última palabra en la autorización de entrada al Peñón. Así, mientras los agentes de Gibraltar harán un primer control, será España la que decida quién puede entrar, una fórmula que ha generado un consenso tras duras negociaciones.
El acuerdo establece además una unión aduanera específica para Gibraltar. Se eliminarán los aranceles sobre los bienes que crucen la frontera y se habilitan tres puntos específicos para controles sanitarios y de seguridad en La Línea de la Concepción, Algeciras y Sagunto. Las inspecciones podrán ser compartidas entre las autoridades españolas y británicas, con refuerzo tecnológico como cámaras de reconocimiento facial y un incremento de la presencia policial en la zona gibraltareña.
Desde el punto de vista fiscal, se introduce un impuesto sobre las transacciones equivalente al IVA en la Unión Europea, ya que Gibraltar no cuenta con este gravamen. En el primer año, será del 15%, subiendo hasta un máximo del 17% o el tipo más bajo que exista en la UE. También se establecen tributos para bienes como el tabaco y el alcohol, aunque quedan excluidas actividades clave para la economía local, como el juego online y los seguros. Recientemente, España retiró a Gibraltar de su lista de paraísos fiscales, un gesto que contribuyó a facilitar el acuerdo.
Pese a estos avances, el pacto mantiene intactas las posiciones de España y Reino Unido en cuanto a la soberanía sobre Gibraltar. El texto no modifica ni atenúa las reclamaciones de ninguna de las partes y no sirve para reconocer o negar ninguna de las pretensiones legales. España considera Gibraltar aún como una colonia pendiente de descolonización según la ONU, mientras que Reino Unido lo considera un territorio propio, con un 99% de los gibraltareños rechazando la soberanía española en referendos recientes.
La movilidad de personas y mercancías se agiliza considerablemente. Las 15.000 personas que cruzan a diario podrán hacerlo sin controles fronterizos terrestres, aunque se mantendrá control sobre el establecimiento y la entrada de inmigrantes desde la UE para evitar la libre instalación. Se promueve así una competencia abierta y equitativa en la región y está previsto un fondo para fomentar la cohesión social y económica del Campo de Gibraltar, todavía por definir en sus detalles.
El acuerdo también protege los derechos de los trabajadores transfronterizos, garantizando condiciones laborales y fiscales iguales sin discriminación por nacionalidad. Se implementarán mecanismos de coordinación en materia de seguridad social. Como ejemplo práctico, trabajadores que ganen menos de 60.000 euros no tendrán que pagar diferencias entre lo tributado en Gibraltar y en España. Estos aspectos son claves para mantener la estabilidad económica y social de ambas áreas.
En materia de transporte aéreo, el pacto autoriza vuelos entre Gibraltar y la Unión Europea, algo que hasta ahora estaba restringido a conexiones con Reino Unido. Aerolíneas europeas ya han mostrado interés en operar en Gibraltar, aunque estos vuelos requieren la aprobación conjunta de Londres y Bruselas. Además, se licitará la gestión del aeropuerto, supervisada por ambos países. Esta infraestructura se ubica en el istmo cuya soberanía España aún no reconoce como británica.
Las reacciones oficiales han sido optimistas. El ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, calificó el acuerdo como "histórico" y afirmó que abre una nueva etapa para Gibraltar y su comarca. El alcalde de La Línea de la Concepción destacó la relevancia económica del pacto para las empresas locales y la mejora en las relaciones humanas y laborales. El premier gibraltareño, Fabian Picardo, también valoró el impacto positivo en los negocios y los trabajadores transfronterizos, recordando la emoción que supuso la reapertura de la frontera en 1985.
El acuerdo consta de más de mil páginas y ahora deberá ser ratificado formalmente por ambas partes para que tenga validez permanente. Mientras tanto, su entrada provisional ya marca un cambio profundo en la gestión conjunta de Gibraltar que puede influir en la vida diaria y la economía de su región, caso ejemplar de cooperación post-Brexit entre la Unión Europea y Reino Unido.
Para más información, se puede consultar el texto completo y las declaraciones oficiales en la página de la Comisión Europea y el Ministerio de Asuntos Exteriores de España.