El sector bancario de la Unión Europea ha elevado sus demandas para que la Comisión Europea acelere la creación de un mercado único digital para los servicios financieros. Tanto bancos tradicionales, como Santander y BBVA, que han aprovechado las ventajas del canal digital para crecer en nuevos países, como los neobancos, que operan completamente en entornos digitales, coinciden en esta petición.
Actualmente, cada banco presenta estas exigencias de manera individual ante Bruselas, pero todas apuntan a un objetivo común: lograr una mayor armonización regulatoria. La diversidad de requisitos operativos y las interpretaciones diferenciadas de la normativa vigente en cada país dificultan que una entidad aporte un modelo homogéneo en todo el mercado europeo.
El presidente de BBVA, Carlos Torres, explicó en un foro sobre competitividad bancaria que estas diferencias afectan desde la identificación del cliente mediante firma electrónica hasta la evaluación de su solvencia. La expansión digital de BBVA en mercados como Italia y Alemania, donde suman ya más de un millón y cien mil clientes respectivamente, es un ejemplo exitoso, aunque Torres reconoce que los resultados podrían haber sido mejores sin las fricciones reglamentarias.
Santiago Fernández de Lis, responsable de Regulación en BBVA, añade que la existencia de distintas normativas nacionales obliga a modificar procesos y plataformas para cada país, limitando el aprovechamiento de economías de escala que son clave para reducir costes y ganar eficiencia.
Neobancos como Revolut también denuncian estas barreras. Esta entidad pide eliminar la discriminación por IBAN y uniformar los estándares de prevención del blanqueo de capitales para evitar exigencias heterogéneas que encarecen la operativa. N26 destaca que el verdadero desafío actual no es lanzar servicios en varios países, sino escalarlos eficientemente en un entorno regulatorio todavía fragmentado pese al pasaporte europeo.
Un área donde estas diferencias se sienten con fuerza es el crédito al consumo. Aunque las bases normativas son europeas, su aplicación varía considerablemente en aspectos como requisitos de contratación, períodos de reflexión o límites a los tipos de interés. También se detectan desajustes en temas de insolvencia, recuperación de deuda y comunicación con clientes, lo que impide ofrecer un producto estándar en todos los mercados.
Estas demandas surgen en un contexto donde la Comisión Europea se esfuerza por impulsar la competitividad y la integración del mercado interior. Fuentes del sector reconocen que el diálogo con Bruselas es constante y que ya se aprecian pequeños avances regulatorios.
En su informe sobre competitividad europea, que se dará a conocer el 15 de julio, la Comisión pone especial atención en adaptar la regulación a la innovación tecnológica para que los bancos puedan competir eficazmente dentro del mercado único. El documento destaca que ciertas normativas, como las relacionadas con la prevención del blanqueo de capitales, protección de datos o ejecución hipotecaria, pueden desincentivar la oferta transfronteriza de servicios, especialmente en banca minorista.
Además, la Comisión reafirma su compromiso con el desarrollo del open banking —que facilita el intercambio seguro de datos financieros entre bancos y terceros—, la tokenización de activos, impulsada por criptoactivos y stablecoins, y la implementación de la inteligencia artificial con acceso a datos de alta calidad. Estas tecnologías se consideran esenciales para mejorar la eficiencia, promover la innovación y fortalecer la posición competitiva de Europa frente a Estados Unidos y Asia.
Este impulso normativo pretende crear un entorno donde las entidades financieras puedan operar con menos obstáculos entre fronteras y aprovechar plenamente las ventajas de la digitalización, contribuyendo así a un mercado financiero más integrado y dinámico en Europa.
Para seguir el desarrollo de estas iniciativas y las propuestas de la Comisión, se puede consultar el informe preliminar sobre competitividad europea disponible en la web oficial de la Comisión Europea y otras fuentes especializadas del sector financiero como Expansión.
El avance hacia un mercado único digital para la banca europea es clave para potenciar la innovación y generar economías de escala que permitan ofrecer servicios más competitivos y eficientes a los clientes en toda la Unión.