Telefónica ha nombrado a Alfonso Gómez Palacio nuevo consejero delegado de Movistar+, la plataforma de televisión de pago del grupo. La decisión, adoptada este lunes por el consejo de administración de la compañía, supone el relevo de Daniel Domenjó, quien solo llevaba un año en el puesto. El nombramiento parte directamente del presidente ejecutivo de Telefónica, Marc Murtra, y según fuentes conocedoras del asunto responde a una divergencia de visión entre la operadora y el directivo saliente sobre el rumbo que debía tomar la plataforma.
Domenjó, especialista en producción de contenidos, tenía en mente un proyecto de carácter más creativo y personal que no encajaba con los planes estratégicos de Telefónica. La operadora, por su parte, buscaba un perfil más orientado al control de gestión y a los resultados financieros. Ambas partes han llegado a un acuerdo para hacer efectivo el cambio, según las mismas fuentes.
Un directivo con dos décadas en la casa
Gómez Palacio llega a Movistar+ desde la presidencia de Telefónica Hispanoamérica, el área que agrupa el negocio latinoamericano del grupo con la excepción de Brasil. Sin embargo, ese cargo había perdido peso de forma significativa en los últimos trimestres: Telefónica ha llevado a cabo una desinversión acelerada en la región, deshaciendo sus posiciones en Argentina, Perú, Colombia, Ecuador, Uruguay y, más recientemente, México. En la práctica, lo único que queda bajo esa paraguas es la filial venezolana, un activo que la compañía no ha logrado vender debido a la inestabilidad política del país caribeño.
Esa reducción progresiva de responsabilidades dejaba a Gómez en una posición con escaso recorrido dentro de la estructura corporativa, lo que convirtió el salto a Movistar+ en una solución lógica para ambas partes. El directivo acumula casi veinte años de trayectoria en el grupo y conoce en profundidad sus dinámicas internas. Antes de asumir la coordinación de Hispanoamérica, dirigió Telefónica Colombia durante una década, y con anterioridad lideró la transformación de la operadora estatal Telecom en ese mismo país.
Formado como abogado en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, con especialización en ciencias políticas, fiscalidad y alta dirección, Gómez inició su carrera en el sector de las telecomunicaciones en 1998. Su perfil combina una sólida base jurídica con experiencia en gestión de grandes organizaciones en mercados complejos, lo que le hace un candidato bien posicionado para pilotar una plataforma que atraviesa un momento de transformación.
Movistar+, en un momento de crecimiento
El cambio de timón se produce cuando Movistar+ presenta sus mejores cifras de crecimiento en años. La plataforma cerró 2024 con 3,9 millones de suscriptores —sumando tanto los clientes de televisión IP como los usuarios de la app OTT—, tras sumar 278.000 nuevos abonados a lo largo del año. Ese incremento supone un crecimiento interanual del 7,9% y triplica las altas netas registradas en el ejercicio anterior.
El buen momento de la plataforma contrasta con el contexto competitivo en el que opera: el mercado de la televisión de pago en España está sometido a una presión constante por parte de servicios globales como Netflix, HBO Max o Amazon Prime Video, que compiten directamente por la atención —y el presupuesto— del espectador. En ese escenario, la apuesta por la gestión financiera rigurosa cobra especial sentido: crecer en suscriptores está bien, pero hacerlo de forma rentable es lo que marca la diferencia a largo plazo.
El relevo, adelantado por El Economista y confirmado posteriormente por Expansión, llega en un momento en que Telefónica está reorientando su estrategia hacia los mercados donde considera que puede competir con garantías. La venta de activos latinoamericanos y la apuesta por consolidar posiciones en España, Alemania, Reino Unido y Brasil define una compañía que prioriza la eficiencia sobre la escala.
Para Movistar+, el reto de Gómez será mantener el ritmo de captación de suscriptores mientras optimiza los costes de una plataforma que combina producción propia, derechos deportivos —especialmente de fútbol y motorsport— y acuerdos de distribución con terceros. La señal que manda Telefónica con este nombramiento es clara: en la etapa que se abre, manda el número.