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Las 'stablecoin': de cripto marginal a billones en 2035

Un estudio proyecta que estas monedas digitales podrían gestionar 719 billones de dólares en la próxima década si logran integrarse en el sistema financiero global.

Por Carlos García·domingo, 19 de abril de 2026Actualizado hace 16 min·4 min lectura·10 vistas
Ilustración: Las 'stablecoin': de cripto marginal a billones en 2035 · El Diario Joven

El mercado de las stablecoin ya no es territorio exclusivo de entusiastas de las criptomonedas. Un estudio de Chainalysis, plataforma especializada en análisis de blockchain, proyecta que el volumen de activos en estas monedas digitales podría alcanzar los 719 billones de dólares —unos 610 billones de euros— en 2035, y competir directamente con los volúmenes que mueven Visa y Mastercard hacia 2039. Son cifras que impresionan, pero los expertos consultados las consideran posibles siempre que se den las condiciones adecuadas.

Para entender la magnitud del salto, conviene partir del presente. En 2025, la capitalización total del mercado de stablecoin creció un 50% hasta superar los 305.000 millones de dólares, según datos de Binance Research, la división analítica de Binance. Es un punto de partida sólido, pero la distancia hasta los 719 billones exige algo más que simple inercia: requiere una transformación estructural del papel que estas monedas juegan en la economía global.

Las stablecoin son criptomonedas diseñadas para mantener un valor estable, habitualmente vinculadas al dólar o al euro. A diferencia de activos como el bitcoin, no fluctúan de forma especulativa, lo que las convierte en instrumentos útiles para pagos, transferencias y liquidaciones. Dovile Silenskyte, directora de análisis de activos digitales de WisdomTree, es clara al respecto: para que esas proyecciones tengan sentido, estas monedas deben dejar de ser un instrumento nativo del ecosistema cripto y pasar a integrarse en la infraestructura financiera real. Sin ese cambio, los números no se sostienen.

Por qué podría ocurrir y qué lo haría posible

Javier García de la Torre, director de Binance España y Portugal, apunta a dos motores principales: la eficiencia tecnológica que ofrecen las stablecoin frente a los sistemas tradicionales, y un cambio generacional que traerá consigo una transferencia de riqueza hacia perfiles más familiarizados con los activos digitales. La generación que hoy tiene entre 20 y 35 años ya convive con pagos móviles, carteras digitales y finanzas descentralizadas. Para ellos, usar stablecoin no es una rareza, sino una extensión lógica de cómo gestionan su dinero.

A eso se suma un factor que a menudo se subestima en los análisis occidentales: el uso masivo de stablecoin en economías emergentes. Rubén Ayuso, gestor del fondo Criptomonedas FIL de A&G Global Investors, destaca que en países como Venezuela, Argentina o Nigeria millones de personas ya recurren a estas monedas para protegerse de la inflación de sus divisas locales y acceder de facto al dólar. No es un fenómeno marginal: en algunas de estas economías, las stablecoin ya funcionan como dinero cotidiano.

Javier Pastor, director de Formación Institucional de Bit2me, añade otra dimensión: el potencial de los micropagos. Las stablecoin permiten transacciones de muy pequeño importe de forma eficiente, algo que los sistemas bancarios tradicionales no pueden ofrecer de manera viable. Eso abre la puerta a modelos de negocio hasta ahora inviables: suscripciones por segundos, pagos por uso, comisiones fraccionadas en plataformas digitales.

Las ventajas que el sistema tradicional no puede igualar

Victor Sáez, director de Expansión y Alianzas Estratégicas de Kraken, enumera las fortalezas concretas de las stablecoin: liquidación casi instantánea, operativa disponible las 24 horas los 7 días de la semana, menor fricción en pagos transfronterizos y una mayor eficiencia en el movimiento de valor. Son ventajas estructurales que los bancos tradicionales reconocen y que explican por qué, lejos de ignorar esta tecnología, están empezando a adoptarla.

La visión dominante entre los expertos no es la de una batalla entre stablecoin y banca tradicional, sino la de una integración progresiva. Pastor lo expresa con claridad: lo más probable es que los bancos acaben incorporando estas monedas a sus propias redes de pago, de forma que el usuario final ni siquiera perciba el cambio tecnológico que hay detrás de cada transacción.

La apuesta española: BBVA, CaixaBank y Santander en el tablero

Esa integración ya está en marcha en España. Banco Santander, CaixaBank y BBVA participan en alianzas bancarias orientadas al desarrollo de stablecoin propias. Uno de los proyectos más avanzados es Qivalis, impulsado por CaixaBank y BBVA, que prevé emitir durante este año una stablecoin vinculada al euro.

Para Javier Molina, analista de mercados de eToro, este proyecto tiene un valor estratégico que va más allá del negocio inmediato: es la respuesta europea a un ecosistema de stablecoin dominado de forma abrumadora por el dólar. Ayuso lo desarrolla: una stablecoin en euros no solo reforzaría la soberanía monetaria digital del continente, sino que podría generar demanda estructural de deuda europea, contribuyendo a financiar los elevados niveles de endeudamiento de los estados miembros.

El camino de las stablecoin desde los márgenes del mundo cripto hasta el corazón del sistema financiero global no está garantizado, pero los indicios apuntan en una dirección clara. La tecnología ya existe, los incentivos económicos son reales y los grandes actores —bancos incluidos— están tomando posiciones. La pregunta ya no es si ocurrirá, sino a qué velocidad.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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