Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, ha declarado que la posible entrada de inversores externos en el club se basa en la prestigiosa marca y no en la obtención de beneficios económicos directos. En medio de la campaña para su reelección, Pérez sostiene que aquellos que adquieran una participación lo harán por la satisfacción de asociarse con una institución deportiva histórica, pero no recibirán un rendimiento financiero.
En una entrevista con Financial Times, el dirigente afirmó que la operación de venta de hasta un 5% del club, propuesta a través de una filial, se presenta más como un patrocinio simbólico que como una inversión tradicional. Aclaró que los socios seguirán controlando la gestión, y que esta iniciativa busca formalizar la "propiedad económica" de los actuales accionistas, valorando el club oficialmente en más de 10.000 millones de euros.
La propuesta ha generado un debate interno en el club blanco, donde su único competidor en las elecciones, Enrique Riquelme, cuestiona la idea calificándola de privatización y expresando su rechazo a la entrada de capital externo en una entidad que consideran de propiedad de los socios.
Pérez ha estado al frente del Real Madrid por más de dos décadas, liderando una etapa exitosa y llenando las vitrinas del club, aunque la última temporada se cerró sin títulos y con evidentes conflictos internos que han motivado la convocatoria de elecciones el próximo 7 de junio para decidir su continuidad al mando.
A pesar de los altibajos deportivos, el club ha alcanzado ingresos récord, con 1.200 millones de euros en la temporada 2024-2025. El presidente defendió que su modelo ha llevado al Real Madrid de una situación financiera vulnerable a una de las instituciones deportivas más valiosas del mundo. Resaltó además que, a diferencia de una inversión tradicional, tener una participación en el club es comparado con poseer una obra de arte, con un valor intangible ligado al prestigio y la imagen.
Este enfoque ha atraído el interés de perfiles variados, desde marcas de lujo hasta millonarios que buscan mejorar su estatus a través de esta asociación. Sin embargo, Pérez reiteró que los inversores no tendrán influencia en la toma de decisiones ni en la gestión deportiva o ejecutiva.
El plan incluye iniciativas para innovar en la relación con los aficionados, como un novedoso sistema de suscripción para recibir camisetas oficiales, y el desarrollo de experiencias de realidad virtual para que los seguidores vivan los partidos de forma inmersiva, en colaboración con Apple. Según Pérez, estas tecnologías marcarán una nueva etapa en la transformación del fútbol moderno.
En paralelo, el club ha finalizado la renovación del estadio Santiago Bernabéu, un ambicioso proyecto de 1.200 millones de euros que busca convertirlo en un espacio multifuncional capaz de albergar eventos masivos, aunque las actividades musicales se encuentran suspendidas por reclamaciones vecinales.
La dimensión histórica y la ambición económica del club están en juego durante estas elecciones, que decidirán la continuidad del presidente que ha sido figura clave en el éxito y la expansión global del Real Madrid. La propuesta de abrir la puerta a inversores externos sin otorgarles derechos de gestión genera división y reflejan los desafíos de modernizar una entidad con una fuerte tradición cooperativa.
Mientras tanto, Pérez sostiene que su prioridad es preservar el legado para los socios y extender el valor del equipo hasta los 20.000 millones de euros en los próximos años, apostando por una valorización que mantenga íntegro el control social del club.