La popular plataforma de moda rápida Shein se enfrenta a un desplome significativo en su valoración antes de su esperada salida a Bolsa. Según un informe de Bloomberg Intelligence, el valor de la empresa se situaría entre 22.000 y 25.000 millones de dólares, lo que representa una caída de hasta el 78 % respecto a la estimación máxima publicada en 2022.
La valoración se calcula multiplicando entre 13 y 15 veces las ganancias previstas para 2027, en un contexto marcado por dificultades como la finalización de exenciones arancelarias en Estados Unidos y la Unión Europea, además de trastornos logísticos que afectan sus resultados actuales. Estas circunstancias ralentizan las expectativas financieras y fuerzan a ajustar a la baja su precio de mercado antes de debutar en el parqué.
Shein planea captar entre 2.000 y 3.000 millones de dólares con la emisión de aproximadamente 342 millones de participaciones, en una operación prevista para septiembre u octubre de este año en la Bolsa de Hong Kong. Esta elección obedece a las trabas encontradas en sus intentos previos por cotizar en Nueva York y Londres, donde la intervención de reguladores chinos frenó sus planes.
El gigante de la moda rápida, fundado en 2012 en Nanjing, China, logró mayor notoriedad durante la pandemia gracias al auge del comercio electrónico. En 2022, cambió su sede a Singapur con la intención de posicionarse mejor para su salida al mercado bursátil internacional. Sin embargo, optó finalmente por Hong Kong como opción intermedia entre un mercado global y la supervisión de su país de origen.
Comparado con otras empresas chinas cotizadas en Hong Kong, Shein estaría valorada en un múltiplo superior al de compañías como Lenovo, Haier o Shenzhou International, líderes en exportación de productos de consumo. Estos competidores se sitúan en rangos de valoración basados en múltiplos de entre 8 y 13 veces sus ganancias futuras para 2027.
A nivel global, Shein se ha consolidado como el tercer minorista de moda más grande, solo detrás de gigantes como Nike y Adidas. No obstante, la compañía ha sido blanco de críticas por cuestiones medioambientales, laborales, y por la venta de productos cuestionables o prácticas comerciales poco transparentes.
Las recientes modificaciones regulatorias que eliminan exenciones arancelarias para envíos de bajo valor en EE. UU. y la UE suponen un desafío añadido para su modelo de negocio basado en productos importados baratos. Estas medidas buscan frenar el creciente flujo de importaciones desde plataformas chinas como Shein, Temu o AliExpress, afectando directamente su estructura de costes y beneficios.
La salida a Bolsa de Shein será, por tanto, un evento clave para evaluar cómo esta empresa líder en moda rápida logra adaptarse a un entorno económico y regulatorio más exigente, con repercusiones importantes para inversores y el sector de comercio electrónico a nivel global. Para más detalles, se puede consultar el análisis de Bloomberg Intelligence y las noticias económicas relacionadas en Reuters.
Este ajuste en la valoración refleja también la volatilidad del mercado bursátil global y la creciente atención de los reguladores hacia las empresas tecnológicas y de comercio online con fuerte presencia internacional, factores que siguen moldeando las estrategias de salida a bolsa en la actualidad.