La Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) debe transferir unas 40.000 viviendas y más de 2.400 suelos a Casa 47, la entidad estatal dedicada a la vivienda asequible impulsada por el Gobierno de España. Este mandato forma parte de un plan para liquidar Sareb en noviembre de 2027 y fortalecer el parque público de vivienda en el país.
Principalmente, el traspaso incluye cerca de 3.000 viviendas que actualmente están ocupadas de forma ilegal. Para gestionar este complicado proceso, Sareb ha contratado a las plataformas inmobiliarias Anticipa-Aliseda y Servihabitat. Estas empresas, vinculadas a fondos internacionales como Blackstone y Lone Star, son las encargadas de vaciar los inmuebles a través de acuerdos amistosos con los ocupantes, evitando así largos procesos judiciales que pueden prolongarse entre tres y hasta diez años, especialmente en los casos que afectan a edificios completos.
Estas plataformas recibirán una prima por adecuar los pisos que se entregarán a Casa 47, garantizando que estén en condiciones habitables. Muchos de estos inmuebles se encuentran en mal estado tras años de abandono. Además, Anticipa-Aliseda y Servihabitat obtendrán una comisión por la gestión y venta de las viviendas que permanezcan bajo control de Sareb, estimadas en unas 5.800, la mayoría situadas en municipios de menos de 5.000 habitantes.
Además de estas viviendas, Sareb mantiene como garantía otras 12.000 propiedades ligadas a préstamos impagados, cuya recuperación dependerá en buena medida de los procesos judiciales. La sociedad, fundada tras la crisis financiera para gestionar activos tóxicos cedidos por bancos y cajas, acumula unas pérdidas millonarias desde su creación en 2012.
Al inicio de Sareb, su presidenta Belén Romana prometió una rentabilidad anualizada del 14%, una meta que nunca se alcanzó. De hecho, los accionistas, principalmente bancos y aseguradoras, dieron por perdida toda su inversión, con provisiones al 100%. En más de una década, Sareb ha vendido casi 71.000 viviendas procedentes del rescate financiero, con un precio medio en torno a los 105.000 euros por unidad, según fuentes oficiales y anuncios publicados en portales inmobiliarios como Idealista y Fotocasa.
El plan de liquidación no implica que Sareb deje de operar de inmediato. Más allá de las viviendas, la sociedad aún posee miles de suelos, así como naves y locales comerciales, muchos ubicados en zonas despobladas de España. La intención es continuar gestionando estos activos, ya sea vendiéndolos en el mercado o cediéndolos gratuitamente a administraciones locales para fomentar el desarrollo territorial.
El traspaso a Casa 47 busca intervenir de manera efectiva en un mercado de vivienda social que actualmente presenta una oferta limitada frente a la demanda creciente. Desde el Gobierno se enfatiza la importancia de este movimiento para reforzar las políticas públicas de vivienda, mientras se va desmantelando el entramado de Sareb y se optimizan los recursos públicos destinados a su mantenimiento y gestión.
Este proceso supone un reto logístico y jurídico considerable, sobre todo en lo que respecta a la regularización de las viviendas okupadas y la adaptación de los inmuebles para que cumplan con los estándares de habitabilidad antes del traspaso. El seguimiento continuo y la transparencia serán claves para que el plan cumpla sus objetivos, tanto en plazos como en resultados sociales y económicos.