Banco Santander inició el pasado martes conversaciones con los sindicatos para establecer un marco general que regule las condiciones de futuras prejubilaciones. Esta negociación pretende unificar criterios y dotar de homogeneidad a un proceso que hasta ahora se gestionaba de forma individual en cada caso. La entidad no ha fijado un número concreto de empleados afectados, pero se estima que podrían alcanzar entre 2.000 y 3.000 trabajadores en España, donde el banco cuenta con una plantilla aproximada de 20.132 personas.
Según fuentes oficiales, la propuesta contempla que la adhesión a este plan sea completamente voluntaria tanto para la empresa como para los empleados. Esto supone una diferencia esencial respecto a los planes similares implementados en 2024 por otras entidades españolas como Sabadell, Unicaja o Ibercaja, donde se establecieron objetivos numéricos específicos para las salidas.
El plan afectará tanto a la red de oficinas como a los servicios centrales, incluyendo las sedes principales en la Ciudad Financiera de Boadilla del Monte y en la sede de Luca de Tena, Madrid. La edad mínima para poder acogerse a la prejubilación se baraja en torno a los 57 o 58 años, si bien este punto está aún en discusión en las negociaciones que continuarán el próximo 2 de julio. Santander apunta a cerrar un acuerdo definitivo hacia el 15 de julio, con el fin de empezar a aplicar el plan en septiembre.
Esta iniciativa se suma a un contexto de transformación profunda en el sector bancario, donde la irrupción de la inteligencia artificial (IA) y otras tecnologías están cambiando la forma de operar. Diversas entidades estudian cómo estas innovaciones pueden afectar a las plantillas, las funciones laborales y el número de sucursales, algo que actualmente resulta complejo de anticipar con precisión. De hecho, el plan de prejubilaciones de Santander se presenta en paralelo a estos cambios tecnológicos, sin implicar ningún coste para el Estado y buscando adaptarse a la realidad del mercado y el avance digital.
Contexto y antecedentes del plan
En los últimos años, Santander ha formalizado desvinculaciones de personal mediante procesos individuales, sin un marco colectivo claro o pactado con los sindicatos. Esta dinámica empezó a cambiar con otras entidades financieras españolas, que en 2024 promovieron planes colectivos de prejubilaciones para reestructurar sus plantillas frente a los retos que plantea la digitalización y el perfil cambiante del cliente bancario.
El sector bancario español ha atravesado un proceso de concentración y ajuste desde la crisis económica de 2008, un fenómeno que se intensificó en la última década con la reducción de oficinas físicas y la modernización tecnológica. Entre 2010 y 2023, varias entidades han cerrado miles de sucursales y reducido plantilla, buscando equilibrar costes y mantener competitividad. Santander, como uno de los mayores bancos del país, sigue esta tendencia con más cuidado, dada su gran dimensión y peso en la economía española.
Los planes de prejubilaciones son una herramienta habitual para gestionar salidas en estas circunstancias, especialmente para empleados próximos a la jubilación. Sin embargo, la ausencia de un cupo fijo en el caso de Santander introduce una flexibilidad mayor, permitiendo que el proceso se adapte a la demanda real de desvinculación. Esto también podría favorecer un mejor diálogo social y reducir tensiones laborales.
El impacto de la inteligencia artificial y la transformación digital
El avance de la inteligencia artificial está empezando a alterar el modelo operativo del sector financiero. Chatbots, automatización de tareas administrativas, análisis predictivo y otros servicios digitales han reducido la necesidad de personal en algunos departamentos, mientras que en otros se demandan nuevas competencias digitales.
El Banco Santander ha invertido significativamente en innovación tecnológica, incluyendo proyectos para integrar inteligencia artificial en la atención al cliente y procesos internos. Esta apuesta puede resultar en cambios profundos en la estructura de empleo: disminución de puestos redundantes, pero también creación de roles especializados en tecnología y análisis de datos.
Esta realidad genera incertidumbre respecto al futuro del empleo en el sector y hace que los planes de prejubilación sean una vía para gestionar los cambios de plantilla sin generar conflictos ni costes sociales elevados. Al tratarse de un proceso voluntario, puede facilitar la transición de trabajadores que estén próximos a la jubilación o que busquen una salida anticipada ante las transformaciones del sector.
Perspectivas y desafíos
El acuerdo que se firme a mediados de julio marcará la hoja de ruta para los próximos años en Santander España. La extensión del período de adhesión a unos tres años también es relevante, ya que permitirá una transición escalonada y menos abrupta, algo positivo para la estabilidad laboral y organizativa.
No obstante, quedan por definirse detalles clave que afectarán la aceptación del plan por los trabajadores, como las condiciones económicas de las prejubilaciones, los criterios para la selección de quienes podrán acogerse y el impacto en las oficinas y en los servicios centrales. Los sindicatos esperan que las negociaciones eviten despidos forzosos y protejan los derechos laborales adquiridos.
En definitiva, Santander avanza hacia un modelo de ajuste laboral más pactado y transparente, que refleje la transformación digital del sector sin renunciar a un diálogo abierto con sus empleados. La experiencia de este proceso podrá servir de referencia para otras grandes empresas que enfrentan cambios estructurales similares.
Para profundizar sobre los planes de prejubilaciones en la banca, puede consultarse el informe de Expansión sobre el sector financiero español. Asimismo, la evolución del empleo bancario y el impacto de la inteligencia artificial están analizados en detalle por la Asociación Española de Banca.
Finalmente, la regulación sectorial y las implicaciones legales de estos procesos figuran en las normativas del Banco de España, organismo supervisor y regulador del sistema financiero nacional.