Room Mate Group afronta 2026 con una hoja de ruta clara: ampliar su presencia en Europa incorporando nuevos hoteles en régimen de alquiler, gestión o propiedad. La cadena, que actualmente opera 31 establecimientos en cinco países y factura alrededor de 150 millones de euros, ya ha dado un paso en esa dirección con la adquisición de Stayingvalencia en Valencia. El modelo de crecimiento combina oportunismo selectivo con una identidad de marca muy definida que la distingue del resto del sector.
Fundada en 2005 por Kike Sarasola, Room Mate Group fue pionera en romper con la uniformidad que caracterizaba a las grandes cadenas hoteleras. Su apuesta fue radical: cada hotel debía tener personalidad propia. Para lograrlo, la compañía trabajó con diseñadores de referencia como Tomás Alía, Lázaro Rosa-Violán, Lorenzo Castillo, Patricia Urquiola o Teresa Sapey. También introdujo el desayuno tardío como propuesta de valor cuando nadie más lo ofrecía, una tendencia que hoy ha adoptado buena parte de la competencia.
Tras las dificultades financieras provocadas por la pandemia, la empresa pasó a manos del fondo TPG Angelo Gordon, aunque Sarasola sigue ejerciendo como presidente. Víctor Fernández Cintrano, que estudió Derecho en la Universidad Complutense y completó su formación con un MBA en Icade, ocupa desde entonces el puesto de CEO. Bajo su dirección, la compañía busca consolidar lo conseguido y acelerar el crecimiento europeo sin perder el ADN diferencial que la hizo relevante.
Un modelo de liderazgo basado en la confianza
Fernández tiene una visión muy concreta de cómo debe funcionar una organización. Rechaza la gestión por imposición y defiende la construcción de equipos autónomos capaces de tomar decisiones con agilidad. En su modelo, el concepto de "retener talento" queda sustituido por el de "fidelizarlo", una distinción que no es solo semántica: implica compartir valores, ofrecer un propósito claro y crear condiciones en las que los propios empleados actúen como embajadores de la empresa ante nuevas incorporaciones.
Este enfoque cobra especial relevancia en el sector hotelero, uno de los más exigentes a la hora de atraer y mantener profesionales. La cadena emplea a más de 900 personas y opera en un entorno donde la rotación es estructuralmente alta. Fernández apunta que la remuneración ha dejado de ser el factor determinante para muchos trabajadores, especialmente los más jóvenes, y que elementos como la flexibilidad, la conciliación o la vinculación emocional con el proyecto pesan cada vez más en la decisión de quedarse o marcharse.
Digitalización e inteligencia artificial en el día a día
Room Mate Group también ha integrado herramientas digitales en su operativa. Fernández es usuario habitual de distintos chatbots de inteligencia artificial y defiende su utilidad para mejorar el conocimiento del cliente y personalizar la experiencia. Su mantra en este ámbito es conocer, reconocer y sorprender: usar los datos disponibles para anticiparse a las expectativas del huésped antes de que este las exprese.
Sin embargo, el CEO advierte que la tecnología no elimina la complejidad, sino que la transforma. Contar con más datos y más herramientas no simplifica necesariamente la toma de decisiones cuando el mercado es global y la competencia se ha intensificado. En ese contexto, su filosofía de gestión se asemeja a la de un operador bursátil: estrategia y tácticas predefinidas que se ajustan en función de los escenarios, con un equipo suficientemente autónomo para ejecutar sin generar cuellos de botella.
Expansión selectiva frente a crecimiento masivo
El modelo de crecimiento de Room Mate no busca el volumen por encima de todo. La cadena compite en un segmento donde el diseño, la personalidad de cada espacio y la experiencia del cliente son argumentos de venta tan importantes como el precio. Eso limita la escalabilidad rápida, pero también protege márgenes y reputación en un mercado donde los viajeros tienen más información y son más exigentes que nunca.
La expansión europea prevista para los próximos meses se apoya en esa misma lógica: crecer donde tiene sentido, con propiedades que puedan incorporarse al modelo sin diluir la identidad de las marcas Room Mate, Be Mate y X-Perience. La experiencia acumulada desde 2005, incluidos los tropiezos de la pandemia, ha dejado una organización que, según su propio CEO, sabe gestionar la incertidumbre normalizándola e incorporando más información a cada decisión. En un sector tan volátil como el turístico, esa capacidad de adaptación puede ser tan valiosa como cualquier activo en el balance.