Las salidas a Bolsa de grandes empresas, como la próxima del grupo SpaceX en el Nasdaq, muestran una tendencia clara: el porcentaje de acciones que se ponen a la venta entre inversores (free float) es cada vez menor. En el caso de SpaceX, solo algo más del 4% del capital se ofrecerá, mientras que el fundador Elon Musk conservará un 82% de los derechos de voto.
Este modelo busca asegurar una demanda sólida y mantener a los accionistas históricos con un control claro sobre la compañía. La reducción del free float facilita el éxito inicial de la oferta pública de venta (OPV) al evitar que la volatilidad del mercado afecte negativamente la colocación de acciones durante el proceso, que puede durar entre seis y ocho semanas.
El análisis de Goldman Sachs sobre casi dos mil OPV en Estados Unidos desde 2003 revela que el free float medio ronda el 24%, pero en grandes salidas se reduce hasta un 7%. La tendencia es hacia ofertas más ajustadas para lograr colocaciones exitosas con descuentos menos agresivos, gracias a una mayor seguridad en la demanda.
Europa ha adaptado su regulación para respaldar esta dinámica. En 2023, redujo al 10% el mínimo obligatorio de free float para nuevas cotizadas, frente al 25% anterior. Antes, ya se autorizaban excepciones si se garantizaba suficiente liquidez. Ejemplos de esta realidad en España son Cirsa, que colocó un 18% de su capital, Acciona Energía con un 17,25% y Puig con menos del 30% de sus acciones B, que representan solo un 8% del control de voto.
Más allá del debut, estas compañías suelen ampliar el free float en los meses posteriores mediante ventas adicionales de acciones. Los vendedores suelen aceptar un periodo de bloqueo (lockup) de seis meses sin poder sacar más títulos, pero tras ese plazo, frecuentemente aparecen nuevas colocaciones para financiar el crecimiento o permitir que los accionistas antiguos liquiden parte de sus posiciones.
Las cifras de Goldman Sachs matizan este fenómeno en EE. UU., donde el free float medio pasa del 24% inicial al 49% seis meses después y hasta un 69% a los dos años. Se estima que en 2026 saldrán acciones valoradas en medio billón de dólares por empresas cuyos periodos de bloqueo concluyen.
En España, Blackstone realizó una venta adicional de acciones de Cirsa en marzo de 2024, aunque esta gestora conserva más del 70% del capital. Este tipo de colocaciones exprés gana terreno, impulsadas por el interés de inversores internacionales que desean exponerse al mercado español.
No obstante, este esquema puede generar incertidumbre en la cotización, al tener el mercado pendiente de futuras emisiones periódicas de papel. Esto afecta especialmente a empresas vinculadas a fondos de capital riesgo, que pueden tardar años en estabilizar su valor en Bolsa. Ejemplos locales recientes incluyen a eDreams y HBX tras salidas parciales de CVC y GIP en Naturgy.
Un método alternativo que evita una OPV tradicional es la cotización directa, que permite a las empresas empezar a negociar acciones en Bolsa de un día para otro. Casos recientes son Wise en Londres y Nomadar, filial del Cádiz, en Nueva York.
La limitación del free float en las OPV es una estrategia que responde a la complejidad actual de los mercados y a la búsqueda de un equilibrio entre liquidez, control empresarial y valoración, reflejando la evolución del capital privado hacia modelos que mitigan la volatilidad y potencian los precios en el debut bursátil.
Para profundizar, puede consultarse el informe de Goldman Sachs donde se analizan estas tendencias, y la normativa europea que marcó los cambios en el Entidad Europea de Valores y Mercados.
También es interesante conocer la práctica del lockup y su impacto en el mercado en fuentes especializadas como Investopedia y las noticias sobre la OPV de Cirsa en Expansión.