El jamón de bellota de La Prudencia, una empresa con más de un siglo de tradición, ha empezado a venderse en las tiendas Duty Free de todos los aeropuertos de España. Este paso supone un hito importante, ya que hasta ahora en esos espacios solo estaban presentes marcas históricas como Joselito y Cinco Jotas.
Con 116 años desde su fundación, La Prudencia alcanza uno de sus momentos más destacados. En 2026 ha inaugurado su primera tienda gourmet en Madrid y proyecta un crecimiento del 15% en su facturación anual, que se estima en unos 35 millones de euros. En total, comercializa alrededor de 7.000 toneladas de producto, que incluyen jamones ibéricos de bellota, ibéricos de cebo de campo y cerdo blanco graso.
Aunque España aporta el 65% de sus ventas, el reconocimiento internacional, especialmente en Asia, ha sido clave para su éxito. La empresa extremeña lleva décadas posicionándose en mercados como Hong Kong, Macao, Tokio o Vietnam, donde sus productos figuran en cartas de restaurantes y hoteles de lujo. Destacan establecimientos con estrella Michelin como Sezanne del Four Seasons en Japón y Tosca of Angelo del Ritz Carlton en Hong Kong.
El salto internacional comenzó en los años 90, cuando se liberalizaron las exportaciones de cerdo blanco y jamón ibérico. La Prudencia fue pionera en entrar en Japón en 1996, adelantándose a la competencia italiana, y desde entonces se ha consolidado como líder en ventas en ese país asiático.
Este éxito se apoya en alianzas con socios locales en más de 40 mercados, que conocen la cultura y la dinámica comercial de sus territorios. La tercera generación, representada por Felipe Benito, tomó la iniciativa, y la cuarta generación, con sus hijas Alicia y Laura en Singapur y Hong Kong, respectivamente, ha continuado el desarrollo internacional. La cercanía con chefs españoles expatriados facilitó una integración natural en restaurantes premium y permitió adaptar el producto a diferentes formas de consumo, como el servicio de lonchas de jamón en Japón, que difiere del habitual uso español.
En España, la marca está creciendo en notoriedad, especialmente en eventos gastronómicos y entre clientes premium. Su lomito de bellota es conocido como el favorito del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida. La Prudencia apuesta por fortalecer su imagen nacional con iniciativas como la apertura de su tienda en la calle Alcalá y un mayor impulso a través de redes sociales.
El control total de la cadena productiva es otro elemento diferenciador. La empresa familiar, ya en su cuarta generación, gestiona desde la cría de los cerdos en las dehesas extremeñas de Zafra y Alconchel, hasta el proceso de curación en sus instalaciones en Villacastín, Segovia.
La historia comenzó en 1910 con Prudencio Benito y un pequeño negocio local. La empresa creció con la segunda generación estableciendo la fábrica de embutidos y, en las últimas décadas, ha ampliado su infraestructura con una inversión récord de 8 millones de euros para modernizar y ampliar su planta de elaboración y secaderos naturales.
El modelo familiar y la voluntad de innovar sin perder la identidad han sido claves en el posicionamiento de La Prudencia tanto en el mercado nacional como en el internacional. Actualmente, reúne a la tercera y cuarta generación de la familia Benito, quienes continúan impulsando el legado centenario con adaptaciones modernas al mercado global.
Así, La Prudencia suma un nuevo capítulo con su presencia en aeropuertos españoles y su consolidación en Asia, reflejando cómo una tradición local puede alcanzar la excelencia y globalización de la mano de una gestión familiar y un producto de calidad reconocida internacionalmente.
Para más información sobre los hitos y evolución en el sector de ibéricos, se pueden consultar también los datos de EXPANSIÓN sobre empresas familiares, y el seguimiento de mercados asiáticos en El País economía.