El precio del oro ha experimentado un fuerte rebote del 8% en menos de una semana tras registrar su caída más pronunciada desde la crisis financiera de 2008. La cotización, que el 10 de junio llegó a desinflarse cerca de los 4.000 dólares por onza, ahora se mantiene por encima de los 4.300 dólares, impulsada por un conjunto de catalizadores de cara al medio plazo.
Uno de los detonantes más recientes ha sido el acuerdo alcanzado entre Estados Unidos e Irán, que ha contribuido a calmar la tensión geopolítica y a reabrir el Estrecho de Ormuz, una vía crucial para el transporte petrolero mundial. La reducción de estas tensiones ha llevado a un descenso del precio del petróleo, aliviando las presiones inflacionistas que condicionaban la política monetaria, en especial la perspectiva de nuevas subidas de tipos de interés por parte de la Reserva Federal estadounidense, que se reúne próximamente bajo la dirección de Kevin Warsh.
Los analistas de Julius Baer señalan que el pacto entre EEUU e Irán probablemente impulse la demanda de metales preciosos como el oro, aunque estiman que la intensidad de este repunte será más moderada en comparación con la etapa previa al conflicto. En este contexto, Barclays apunta que la coyuntura actual representa una ventana para inversores que buscan posicionarse a medio y largo plazo.
Barclays identifica cuatro factores que podrían sostener la tendencia alcista del oro en los próximos meses. Primero, el dólar estadounidense ha sido un obstáculo clave para el avance del oro, pero con la estabilización geopolítica y del precio del crudo, se prevé que el dólar pierda fuerza, beneficiando el metal precioso.
Segundo, el fuerte rendimiento reciente de la bolsa, especialmente en sectores tecnológicos vinculados a la inteligencia artificial, ha acaparado gran parte del capital inversor. Se anticipa que estas ganancias puedan normalizarse, lo que podría movilizar inversiones hacia activos refugio como el oro.
Tercero, la demanda procedente de bancos centrales sigue siendo un soporte fundamental. Especialmente los bancos centrales de mercados emergentes podrían reponer sus reservas de oro, que vendieron durante periodos de tensión para defender sus divisas.
Cuarto, la inflación continúa siendo un factor estructural en la economía global. Barclays sugiere que los niveles elevados de inflación podrían mantenerse a medio plazo como consecuencia de los efectos prolongados de la crisis en Oriente Medio, reforzando la necesidad de activos que protejan contra la pérdida de poder adquisitivo.
Desde la perspectiva de Citi, estos desarrollos motivan una revisión al alza del precio del oro. Para el corto plazo, en tres meses, su precio objetivo se sitúa en 4.500 dólares por onza, superando el nivel actual. A medio plazo, en un horizonte de 6 a 12 meses, mantienen una visión optimista con un objetivo de 5.000 dólares por onza.
Este entorno favorable para el oro tiene efectos positivos también en las compañías mineras del sector cotizadas en bolsa. Barclays sugiere que la oportunidad de entrada en el metal puede extenderse a estas empresas, señalando como favoritas a Endeavour y Hochschild, ambas con valoración favorable y precios atractivos en comparación con Fresnillo, que consideran más vulnerable por su elevada valoración.
Por otro lado, Barclays muestra cierto recelo con Boliden, indicando que es la inversión más apalancada en oro dentro de su cobertura en metales básicos, lo que podría incrementar su volatilidad y riesgos financieros. Por tanto, los inversores deben considerar tanto los factores macroeconómicos como específicos de cada minera.
En suma, tras la caída significativa del oro y el reciente repunte, el consenso entre expertos indica que la combinación de factores externos, la política monetaria y las decisiones de los bancos centrales ofrecen un escenario favorable para el oro y las mineras en el medio plazo, aunque con matices que cada inversor debe analizar cuidadosamente.
Para ampliar detalles sobre las proyecciones y análisis, se puede consultar el informe de Barclays y las perspectivas de Citi, así como los datos de cotización en tiempo real disponibles en plataformas financieras reputadas.