OpenAI, la compañía detrás de ChatGPT, cerró el año 2025 con una pérdida neta atribuible de 38.530 millones de dólares, muy por encima de los 5.000 millones registrados en 2024. Este fuerte incremento en las cifras rojas se debe principalmente a un ajuste contable vinculado a la transformación de la empresa en una sociedad con ánimo de lucro, así como al significativo aumento en gastos operativos, especialmente en investigación y desarrollo (I+D).
Durante 2025, la empresa facturó 13.070 millones de dólares, consolidando un ritmo mensual aproximado de 2.000 millones de dólares al finalizar el año. Esta cifra supone un crecimiento del doble respecto al año anterior, según los estados financieros auditados a los que tuvo acceso Financial Times.
Los costes operativos totales ascendieron a 34.000 millones de dólares, en los que el gasto en I+D representó 19.180 millones. Este desembolso se destinó en buena parte al entrenamiento de nuevos modelos de inteligencia artificial, en un contexto de alta competencia tecnológica para liderar el sector. Como resultado, las pérdidas operativas se situaron en 20.920 millones, casi triplicando las 8.780 millones del año previo.
La diferencia entre las pérdidas operativas y la pérdida neta atribuible a la empresa se explica por un ajuste contable derivado de su reestructuración societaria. La conversión en una sociedad con ánimo de lucro llevó a revalorizar los derechos de algunos inversores a precios de mercado, incrementando así las cifras contables negativas. Al cierre de 2025, OpenAI disponía de activos valorados en más de 50.000 millones de dólares, con cerca del 50% en liquidez.
OpenAI también ha iniciado los procedimientos para salir a Bolsa, con una oferta pública de venta (OPV) que podría materializarse el próximo otoño. La empresa ya presentó de forma confidencial la documentación necesaria ante el regulador estadounidense, la SEC. Este movimiento la sitúa en plena competencia con Anthropic, otro gigante de la inteligencia artificial que también prepara su salto al mercado bursátil.
En la carrera por la captación de fondos, Anthropic ha alcanzado una valoración superior a la de OpenAI tras su última ronda de financiación, fijando su valor en 900.000 millones de dólares. Por su parte, OpenAI fue valorada en 852.000 millones en marzo, tras cerrar una ronda histórica por 122.000 millones, la mayor inversión individual registrada en un gigante tecnológico hasta la fecha.
Este panorama refleja un sector en plena expansión donde las inversiones masivas en I+D y la búsqueda de financiación a través de mercados públicos son estrategias clave para mantener el liderazgo tecnológico y la competitividad global. La decisión de OpenAI de salir a Bolsa marca un hito en la evolución de la inteligencia artificial, abriendo un nuevo capítulo para una compañía que sigue apostando fuerte a pesar de sus cuantiosas pérdidas.
Para quienes siguen el desarrollo de la inteligencia artificial y su impacto en el mercado tecnológico, estos movimientos de OpenAI serán cruciales para entender las futuras dinámicas financieras y de innovación del sector. Más información sobre el crecimiento de OpenAI y su situación financiera puede consultarse en el análisis de Financial Times, y detalles sobre la regulación para su salida a Bolsa se encuentran en la web de la SEC.
Este contexto ilustra cómo la inversión desmedida en innovación puede traducirse en pérdidas significativas a corto plazo, pero también en un posicionamiento estratégico de peso para los próximos años.