Javier Ezquerro y su esposa, Natalia Morales, son los responsables de Myka, una cadena de yogures griegos helados que en solo tres años ha logrado expandirse por 12 países y abrir 40 establecimientos.
El negocio arrancó en una pequeña tienda ubicada en Ortega y Gasset, Madrid, donde las largas colas sorprendían a cualquiera que pasara por allí. Para Ezquerro, lo que comenzó como un proyecto local se convirtió en un fenómeno viral gracias al boca a boca y a la calidad del producto, que ofrece una alternativa más sana y nutritiva frente a los helados convencionales.
La idea surgió durante un viaje a Grecia, donde la pareja notó la ausencia de heladerías especializadas en yogur griego, lo que les inspiró a lanzar Myka primero en Madrid y luego en otros países europeos. Antes de fundar la cadena, Natalia se dedicó durante más de dos décadas a una pastelería francesa en México, mientras Javier trabajaba en la gestión de cines en México y Estados Unidos.
La fórmula que ha impulsado el crecimiento de Myka es simple: crearon una experiencia única en cada tienda, cuidando el producto y evitando una promoción agresiva. Según Ezquerro, no han necesitado grandes campañas publicitarias, confiando en la recomendación de clientes y redes sociales para expandirse.
El modelo de negocio se basa en franquicias, con una inversión inicial que va de los 150.000 a los 300.000 euros. Actualmente cuentan con 250 contratos firmados que apuntan a abrir nuevos locales en una veintena de mercados internacionales. A pesar de este ritmo acelerado, la empresa mantiene un compromiso firme con la calidad y el cuidado de la marca.
La gestión del negocio también refleja la dinámica familiar: Natalia aporta creatividad, mientras que Javier se ocupa de la parte operativa y comercial. Esta colaboración se completa con un equipo de alrededor de 280 empleados que forman parte esencial del proyecto y disfrutan de un ambiente laboral estable con baja rotación.
Para Javier, ser empresario implica una dedicación total, pero también la satisfacción de construir un patrimonio familiar que pueda pasar a sus hijas, quienes además ayudan degustando los nuevos sabores. Mientras el negocio no para de crecer, la pareja sigue enfocada en mantener los valores que les llevaron al éxito.
Myka es hoy un referente en yogures helados, con un modelo de expansión sólido y ambiciones claras. La aventura comenzó en Madrid, pasó por un viaje a Grecia y ahora continúa sin pausa, con la vista puesta en nuevos mercados y franquicias que mantengan el sello de calidad y la experiencia única que define a la marca.
Para más detalles sobre el crecimiento de Myka y su modelo de franquicias, se puede consultar el sitio oficial de Myka y el análisis sobre tendencias de franquicias en Expansión. Además, el trabajo de Ezquerro destaca en la gestión de equipos, donde asegura que más que las condiciones económicas, lo importante es que el personal se sienta valorado y comprometido, algo comentado en estudios recientes sobre gestión de talento en pymes.
El futuro de Myka parece prometedor, mientras sus fundadores buscan consolidar su presencia global sin renunciar a la cercanía y la calidad que les hizo exitosos en el primer local hace apenas tres años.