Leo Messi ha vuelto a conectar con el fútbol español, pero esta vez desde la tribuna de propietario. El ocho veces Balón de Oro ha formalizado la adquisición del Unió Esportiva Cornellà, club barcelonés que actualmente compite en la Tercera Federación, la quinta categoría del sistema de ligas español. La entidad comunicó la operación este jueves, confirmando que el astro argentino es desde ahora el máximo responsable del club.
El Cornellà no es un club cualquiera dentro del ecosistema del fútbol catalán. Fundado en 1951, su mayor activo siempre ha sido la cantera. Por sus filas han pasado nombres que hoy suenan en los estadios más grandes del mundo: David Raya, guardameta titular de la Selección Española y del Arsenal en la Premier League; Jordi Alba, excompañero de Messi tanto en el FC Barcelona como en el Inter de Miami; Gerard Martín, defensa del actual Barça; o Javi Puado, capitán del RCD Espanyol. Ese historial formativo es, probablemente, uno de los factores que más ha pesado en la decisión del argentino.
La operación encaja con el perfil que Messi ha ido construyendo fuera del terreno de juego en los últimos años. El delantero, que abandonó el Barça en el verano de 2021 tras más de dos décadas en la Ciudad Condal, no ha dejado de mantener vínculos con España. La compra del Cornellà refuerza esa conexión y añade una dimensión nueva: la de dirigente comprometido con el desarrollo del talento joven. El propio club ha subrayado en su comunicado el «compromiso» de Messi con el fútbol base, una línea que ya había trazado con iniciativas como la Messi Cup, torneo Sub-16 celebrado el pasado diciembre en Miami con la participación de ocho de los mejores equipos juveniles del mundo.
Deportivamente, el Cornellà llega a este momento de cambio en una posición razonable, aunque sin brillantez. El equipo ocupa la tercera plaza del Grupo V de la Tercera RFEF, a cinco puntos del líder, el Manresa, y del ascenso directo a Segunda RFEF. La llegada de un propietario con el perfil de Messi inevitablemente generará expectativas de crecimiento, aunque los plazos en el fútbol de base raramente son inmediatos. El propio anuncio del club habla de «impulsar el crecimiento deportivo e institucional, reforzar la estructura y seguir apostando por el talento», un lenguaje que apunta a una apuesta a medio y largo plazo más que a un proyecto de ascenso exprés.
Una cartera de inversiones que sigue creciendo
Más allá del fútbol, la operación ilustra cómo Messi lleva años construyendo un perfil inversor sólido y diversificado. El argentino es propietario de la cadena hotelera MiM Hotels, con seis establecimientos repartidos por España y Andorra, y también gestiona varios restaurantes. A eso se suman intereses en sectores tan distintos como la producción audiovisual, las fragancias, la tecnología y la moda, una cartera que le sitúa entre los deportistas con mayor actividad empresarial de su generación.
La compra del Cornellà se inscribe, por tanto, en una estrategia más amplia de expansión de su marca personal en el mercado español. No es el primer futbolista de élite que apuesta por un club de categorías inferiores como plataforma de proyecto; en los últimos años, casos similares han proliferado a nivel europeo, con ex estrellas que ven en la propiedad de clubes modestos una oportunidad para moldear un modelo deportivo desde cero, sin las presiones ni los costes de las ligas profesionales.
Qué supone para el fútbol español
Que una figura de la dimensión de Messi ponga el foco en un club de Tercera RFEF tiene implicaciones que van más allá de lo estrictamente deportivo. Primero, visibiliza una categoría que habitualmente queda fuera del radar mediático. Segundo, puede atraer patrocinadores, infraestructura y recursos que de otro modo serían inaccesibles para un club de ese nivel. Tercero, si el proyecto formativo prospera, el Cornellà podría consolidarse como un vivero de talento con proyección internacional, algo que encaja con el discurso que rodea a la operación.
Lo que queda por ver es cómo se traduce ese impulso en decisiones concretas: fichajes, reformas de instalaciones, acuerdos de colaboración con academias de otros países o incluso un ascenso de categoría que permita al club ganar competitividad. Por ahora, la Real Federación Española de Fútbol todavía no se ha pronunciado sobre los detalles administrativos de la transacción. Messi, mientras tanto, sigue jugando con el Inter de Miami en la MLS y compatibiliza su carrera activa con una agenda empresarial que, partido a partido, se vuelve más intensa.