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Lecta cierra su reestructuración y elimina 400 millones de deuda

El fabricante de papel dueño de Torraspapel queda bajo control total de Apollo tras separar sus cuatro divisiones de negocio.

Por Carlos García·martes, 14 de abril de 2026·3 min lectura
Ilustración: Lecta cierra su reestructuración y elimina 400 millones de d · El Diario Joven

Lecta, el grupo papelero europeo propietario de Torraspapel, ha cerrado definitivamente su proceso de reestructuración. La operación permite a la compañía eliminar 400 millones de euros de deuda y arrancar con un balance saneado, según ha comunicado la propia empresa. El fondo de capital privado estadounidense Apollo Global Management, junto con los fondos Cheyne y Tikehau, asume el control total del grupo tras recibir luz verde de la Comisión Europea el pasado 10 de marzo.

El cambio más visible de esta reorganización es la separación formal de las cuatro áreas de negocio de Lecta: papel fino, autoadhesivos, distribución y especialidades. Cada unidad operará de forma independiente, con su propia estructura financiera y sin que los problemas de una puedan arrastrar a las demás. Esto implica que los acreedores de cada segmento no tienen capacidad de recurso frente al resto de divisiones. Además, la compañía prevé cambiar los nombres y marcas de cada unidad en los próximos meses.

La reducción de la deuda también alivia la presión sobre la tesorería: al bajar los pagos de intereses en efectivo, mejora la generación de caja en todas las divisiones. Lecta destinará esos recursos, según ha explicado, a impulsar la transformación operativa de su unidad de especialidades y a cubrir sus necesidades de capital circulante a corto plazo.

En plena reorganización, el grupo también cerró la venta de su fábrica francesa Condat al grupo canadiense SPB Group a mediados de marzo. Esta planta había solicitado protección judicial en octubre del año pasado. La operación refleja la estrategia del grupo de desprenderse de activos que no encajan en su nueva estructura para centrarse en las unidades con mayor potencial.

El contexto que empuja a Lecta a esta transformación no es coyuntural: la demanda de papel lleva años en caída estructural a escala global, lo que ha obligado a muchos fabricantes a replantearse sus modelos de negocio. El grupo, con sede en Luxemburgo, mantiene seis fábricas en España e Italia. Las españolas están en Leitza (Navarra), Motril (Granada) y Almazán (Soria), donde también opera una planta de celulosa.

Esta reestructuración es el capítulo final de una historia financiera complicada que arranca con la fallida salida a Bolsa de Lecta en 2017, cuando el fondo CVC controlaba el capital. Dos años después, en 2019, CVC entregó el control a los bonistas, que capitalizaron más del 60% de una deuda cotizada cercana a los 600 millones de euros. Apollo, Cheyne y Tikehau pasaron entonces a ser los accionistas de referencia y en 2023 acordaron una nueva refinanciación. Ahora, con esta recapitalización, el grupo cierra ese ciclo y trata de mirar hacia adelante con una estructura más ágil y resistente.

Javier Abad Marturet, presidente de Lecta, se mostró satisfecho por el apoyo recibido de los socios financieros. Por su parte, el consejero delegado Gilles Van Nieuwenhuyzen destacó que la nueva organización por unidades permitirá al grupo tomar decisiones más rápidas y estar más cerca de clientes y proveedores. Torraspapel, la marca española del grupo, acumula más de 300 años de historia y sigue siendo uno de los fabricantes líderes de papel estucado en la península Ibérica.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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