La Comisión Europea, a través de su comisario de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, ha lamentado que Rusia continúe superando a Europa en la capacidad de producción de armamento, un factor que pone en riesgo la capacidad disuasoria del bloque comunitario.
En una intervención durante el VII Foro Internacional Expansión, Kubilius subrayó que la realidad estratégica ha cambiado radicalmente tras décadas de relativa paz. La amenaza que representa Rusia, evidenciada con la guerra en Ucrania, obliga a Europa a replantear su rol y a acelerar el rearme con la vista puesta en fortalecer su defensa colectiva.
"Nuestros servicios de inteligencia anticipan que Rusia podría intentar una agresión contra miembros de la OTAN en un futuro próximo", advirtió Kubilius, quien señaló que aún existen enormes dificultades para que Europa alcance una capacidad militar equitativa a la de potencias como Rusia. La industria europea de defensa debe dejar atrás años de estancamiento y aprender a movilizar recursos de forma efectiva, pues según el comisario, "no podemos seguir contando con que EEUU sea nuestro principal inversionista en defensa".
El principal obstáculo que identifica Kubilius es la fragmentación del mercado europeo de defensa, dividido entre 27 países con industrias dispersas, concentradas en productos tecnológicamente sofisticados pero poco escalables. Por tanto, la solución pasa por aumentar la producción en volumen de armamento "suficientemente bueno", que permita a Europa responder con rapidez y cantidad ante cualquier amenaza.
El comisario hizo un llamado a la creación de campeones europeos en defensa, es decir, empresas líderes que surjan de fusiones y alianzas que ya empiezan a manifestarse, especialmente en el sector espacial. Esta consolidación promovería un sector más fuerte y competitivo a nivel global.
Además, Kubilius destacó que Ucrania es un ejemplo cercano y reciente de cómo un país en guerra puede multiplicar su producción armamentística. Durante el conflicto, Ucrania ha incrementado su fabricación de armas hasta alcanzar los 50.000 millones de euros, convirtiéndose en un modelo para Europa.
En cuanto a la relación con Estados Unidos, el comisario alertó que el país reduce su aportación en defensa europea, tras el retiro parcial de tropas ordenado durante la era Trump y el uso intensivo de reservas militares americanas. EEUU está priorizando su industria para abastecerse internamente, mientras Europa depende aún en un 40 % de la compra de armamento estadounidense.
Kubilius reconoció la complejidad de la geopolítica global, apuntando que si Rusia y China atacaran simultáneamente, a Estados Unidos le resultaría difícil responder en ambos frentes. Por ello, defendió la necesidad de fortalecer la OTAN desde dentro y avanzar hacia lo que denomina la "europeización de la OTAN".
Como parte de esta estrategia, propuso crear una Fuerza de Reacción Rápida Europea para sustituir el papel que hasta ahora desempeñan las tropas estadounidenses, y urgió a los países miembros a aumentar su inversión en defensa más allá del 2 % del PIB. En este sentido, criticó que países como España limiten su gasto militar, ya que esto debilita no solo su propia seguridad sino la capacidad colectiva de toda la alianza.
La llamada de Kubilius refleja una visión clara: Europa debe pasar de la fragmentación y dependencia a una industria de defensa consolidada, ágil y capaz de competir con Rusia, adaptándose a las nuevas amenazas y realidades geopolíticas. Para ello, será clave aumentar la producción, invertir en proyectos paneuropeos y crear estructuras militares conjuntas que garanticen la defensa rápida y coordinada del continente.
Para más información sobre defensa europea y cambios en la industria, se pueden consultar los informes oficiales del Comisariado de Defensa y Espacio de la UE y los análisis del Instituto Europeo de Seguridad y Estudios Estratégicos, que examinan detalladamente estos retos actuales.