Invertir en fondos que apuestan por los países emergentes, Japón o tecnologías futuras es un tema estratégico que cada vez recibe mayor atención entre los inversores con perfiles moderados o dinámicos. Isabel Sánchez y Mar Barrero, especialistas de Arquia Banca, ofrecen recomendaciones para incorporar estos activos dentro de una cartera equilibrada.
Los mercados emergentes representan una porción limitada en carteras individuales e índices globales pese a su importancia económica. En índices como el MSCI ACWI, sólo suponen un 11,83%, aunque abarcan 47 países. Destacan economías en crecimiento como China, la India, Corea y Taiwán, con empresas líderes mundiales en sectores clave, como los semiconductores con firmas como TSMC. Las emergentes suelen ofrecer exposición a tecnología avanzada, consumo y digitalización, además de materias primas en regiones latinoamericanas.
Para entrar en estos mercados, las expertas recomiendan fondos globales con gestión activa que conozcan las particularidades locales y cuiden la diversificación. Algunos nombres destacados son Robeco Emerging Stars Equities, JPM Emerging Markets Equity y Fidelity Emerging Markets. Su consejo es limitar esta exposición al 5-10% de la cartera, especialmente considerando la volatilidad que caracteriza a estas zonas y su dependencia de factores como el dólar.
En cuanto a Japón, la recomendación es mayor prudencia. Aunque es un mercado interesante por sus avances en gobierno corporativo y empresas competitivas, el país está en un momento clave de transición económica tras décadas de estancamiento y deflación, con inflación al alza y política monetaria en cambio. Fondos como Man Japan CoreAlpha o Jupiter Japan Select pueden servir para pequeñas posiciones, nunca superiores al 5%.
La tecnología de futuro es un sector imprescindible para los inversores que buscan crecimiento. Es posible optar por fondos globales tecnológicos como Fidelity Technology, CT Global Tech o Polar Capital Global Tech, o temáticos que apuestan por avances disruptivos como Arquia Banca Líderes del Futuro, EDR Big Data o DWS Critical Technologies. Además, hay fondos especializados en inteligencia artificial como Allianz Global Artificial Intelligence o Oddo BHF Artificial Intelligence, que capturan tendencias clave en innovación.
Respecto a la inflación y la búsqueda de rentabilidad real, las expertas apuntan a la importancia de adaptar la estrategia al perfil de riesgo y horizonte temporal del inversor. Para quienes buscan preservar capital a corto y medio plazo con bajo riesgo, recomiendan fondos monetarios o renta fija a corto plazo. En plazos más largos y aceptando mayor riesgo, se abren posibilidades en renta variable, incluyendo fondos globales diversificados y con flexibilidad de gestión.
El contexto macroeconómico actual es complejo. El Banco Central Europeo, por ejemplo, ha revisado al alza sus previsiones de inflación para la eurozona, lo que obliga a una gestión activa y flexible para contrarrestar la pérdida de poder adquisitivo. Los riesgos geopolíticos globales añaden incertidumbre, haciendo más valiosa la asesoría experta que pueda navegar estos escenarios.
Además de estos sectores y regiones, las materias primas se perfilan como un área que puede beneficiarse de un “superciclo” impulsado por la transición energética, electrificación y tensiones globales. Es recomendable abordarlas a través de fondos globales con gestión activa que puedan adaptar su exposición según la fase del ciclo, como BlackRock World Mining o JPM Natural Resources, así como fondos especializados en metales preciosos.
Para los inversores interesados en fondos indexados, especialmente en Estados Unidos, la selección es amplia aunque hay limitaciones para replicar con precisión ciertos índices tecnológicos como Nasdaq. En este caso, existen opciones de "indexado mejorado" que ofrecen exposición similar con gestión táctica. También es aconsejable diversificar geográficamente para evitar una concentración excesiva en EE. UU.
En definitiva, combinar mercados emergentes, Japón y tecnología a través de fondos gestionados activamente, con posiciones controladas y diversificadas, puede aportar rentabilidad y equilibrio a carteras orientadas al crecimiento en un entorno cambiante. La clave está en definir claramente el perfil de riesgo y objetivo, y optar por vehículos que integren experiencia local y adaptación a ciclos económicos.