Joan Roca, uno de los chefs más influyentes a nivel internacional, prefiere reservar sus vacaciones de verano para descansar en la Costa Brava, concretamente en Playa de Aro y L’Estartit. Aunque viaja por el mundo durante el resto del año, este destino cercano a su Girona natal le proporciona la desconexión necesaria para recargar energías. En esta zona costera también aprovecha para reencontrarse con amigos y familiares, disfrutando de un entorno que conoce bien y que considera «un lugar maravilloso para pasar las vacaciones».
La elección de la Costa Brava como refugio no es casual: Joan Roca está vinculado personalmente a esta región no solo por origen, sino también por familia, ya que su esposa, Anna Payet, es natural de L’Estartit, y dirige el Hotel Casa Cacao en la zona. Junto a sus hijos Marc y Marina, quienes trabajan en alguno de los proyectos familiares, el chef mantiene una agenda veraniega que combina paseos, baños en el Mediterráneo y encuentros gastronómicos.
Un aspecto que destaca Joan Roca es la importancia de aprovechar los espacios naturales, como el Camino de Ronda, para pasear. Describe como uno de los deportes principales del verano el caminar por este sendero costero que une Playa de Aro con S’Agaró o Palamós, especialmente a primera hora del día o al atardecer, cuando el paisaje ofrece una calma y belleza únicas. Además, las playas y calas próximas, como Aiguablava, Calella de Palafrugell y Tamariu, se convierten en lugares habituales para bañarse y relajarse.
La gastronomía, claro está, no debe faltar en sus vacaciones. Joan Roca subraya que la Costa Brava ofrece una gran variedad de restaurantes donde saborear productos locales y cocina de calidad. Entre sus favoritos menciona establecimientos como Villa Más en S’Agaró, Ca La Pepa en Playa de Aro, Els Tinars en Llagostera, Toc al Mar en Aiguablava, Casamar en Llafranc, Bo.TiC en Corçà y Puche en Palamós.
En particular, destaca Ca La Pepa por el talento culinario de su cocinera, Pepa, y Villa Más por su propuesta maridada con una excelente carta de vinos y una terraza con vistas al mar. Otro punto de interés en su agenda este verano será La Cort del Mos, un restaurante en Palamós dirigido por Jeffrey Ruiz, discípulo de El Celler de Can Roca, que ha recibido elogios en la crítica gastronómica. Esta visita será, según Roca, una experiencia pendiente que podrá compartir con su familia para conocer las nuevas propuestas de su discípulo.
Aunque la Costa Brava es su lugar predilecto, Joan Roca reconoce que en ocasiones planifica viajes fuera de España durante su periodo vacacional. Para el verano de 2026 anticipa una visita a Copenhague, buscando explorar la escena gastronómica de la capital danesa. Allí pretende conocer restaurantes emblemáticos como Alchemist, Kadeau o el renombrado Noma, una experiencia que suma a su constante búsqueda y pasión por la innovación culinaria a nivel global.
Este interés por la gastronomía internacional se complementa con las raíces y los proyectos que desarrolla en Girona. El Celler de Can Roca, fundado junto a sus hermanos Josep y Jordi, celebra más de cuarenta años de trayectoria, consolidándose como un referente mundial. Para conmemorar esta efeméride, los hermanos preparan un menú especial con cuarenta platos novedosos que reflejan la evolución y creatividad del restaurante, evitando festividades nostálgicas y apostando por el futuro.
El impacto que Joan Roca ha tenido en Girona va más allá de su restaurante principal. La familia Roca ha impulsado una docena de conceptos gastronómicos que abarcan diversas propuestas y precios, contribuyendo de manera decisiva a que la ciudad se haya convertido en un destino culinario global. En este sentido, las vacaciones de verano no son solo un descanso, sino un tiempo para reconectar con el territorio, sus sabores y su gente.
La elección de mantenerse cerca de casa en lugar de buscar destinos exóticos no resta valor a sus planes estivales. Más bien, refleja un modelo de turismo sostenible y afectivo que incentiva el conocimiento profundo de un lugar. Esta conexión con la Costa Brava también puede interpretarse como un ejemplo para quienes buscan equilibrio entre la carrera profesional y la vida personal, fomentando la riqueza cultural y natural local.
En definitiva, para Joan Roca el verano es tiempo de ralentizar, disfrutar de la familia y la gastronomía, y retornar a sus orígenes en la Costa Brava. Este modelo de vacaciones ofrece una visión cercana y humana de un chef cuya influencia supera fronteras, pero que reconoce el valor de un refugio cercano y auténtico donde alimentar cuerpo y alma.