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La inversión institucional renace en fincas rústicas en España y Portugal

El agro movilizó 1.200 millones en 2025, con gran presencia de capital extranjero y mayor profesionalización del sector

Por Redacción El Diario Joven·jueves, 14 de mayo de 2026Actualizado hace 1 d·5 min lectura·16 vistas
Ilustración: La inversión institucional renace en fincas rústicas en Espa · El Diario Joven

El sector agroalimentario en España y Portugal experimentó un notable repunte en la inversión institucional durante 2025, alcanzando los 1.200 millones de euros, un aumento del 50% respecto al año anterior. Este crecimiento se debe, en gran medida, al atractivo que representan las fincas rústicas en un contexto de incertidumbre geopolítica y volatilidad en los mercados financieros, donde los inversores buscan activos que protejan su patrimonio a largo plazo.

Tras un descenso en 2024 provocado por la desalineación de expectativas y la falta de profesionalización en las transacciones, el capital institucional recuperó impulso, apoyado en operaciones de compra de tierras, refinanciaciones y transacciones corporativas. Según datos de CBRE, el año pasado las operaciones se dividieron en tres grandes bloques: 600 millones destinados a compra de terrenos, 300 millones en deuda y refinanciaciones, y otros 300 millones en operaciones corporativas.

El interés internacional destacó en 2025, con cerca de un tercio de las inversiones procedentes de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y, en menor medida, Asia. El resto correspondió a fondos especializados españoles, empresas locales y family offices. Entre las operaciones más relevantes se encuentran la compra del fondo estadounidense Davidson Kempner en un productor de aguacates, la adquisición por Regenerate Asset Management de 2.000 hectáreas dedicadas a cereales, y la compra del grupo cordobés De Prado de 3.400 hectáreas de olivar y almendra, además de una almazara en Sevilla.

Además, fondos de capital riesgo como Cibus Fund II y ProA Capital apostaron por empresas especializadas en frutas de hueso y patatas, respectivamente, mientras que Landa, gestionado por Bankinter Investment y Nuveen, realizó varias operaciones de adquisición de fincas cítricas. En cuanto a la deuda, entidades como BlackRock, JPMorgan y Santander participaron en refinanciaciones y apoyos financieros para proyectos agrícolas locales.

Manuel Albuquerque, responsable de Agribusiness para Europa del Sur en CBRE, destacó la correlación positiva del sector agroalimentario con la inflación y su comportamiento divergente respecto a activos tradicionales como acciones y bonos. Esto, unido a la menor dependencia ibérica de insumos afectados por conflictos geopolíticos, como el petróleo o fertilizantes, hace que España y Portugal se posicionen como destinos atractivos para la inversión sostenible y a largo plazo.

El capital extranjero valora la combinación de estabilidad productiva, conocimiento técnico, clima favorable y cadenas de valor cada vez más integradas, lo que convierte a la Península Ibérica en un área competitiva dentro del mercado europeo. También influye el interés de fondos de pensiones norteamericanos y canadienses por diversificar sus inversiones fuera de sus regiones tradicionales, reduciendo riesgos legales y geopolíticos.

Si bien la disponibilidad de capital está condicionada por el ritmo de captación en Europa, que en 2025 se mantuvo estable pero por debajo de picos históricos, las perspectivas para 2026 son de mayor dinamismo gracias a la profesionalización creciente del sector y la consolidación de operadores con mayor capacidad de gestión. Sin embargo, persisten retos significativos como la escasez de agua para riego y la falta de mano de obra, que están impulsando la mecanización y el desarrollo de cultivos más resistentes y eficientes.

En la actualidad, las plataformas agrícolas familiares evolucionan hacia estructuras más grandes y profesionales, con integraciones verticales y acuerdos comerciales que aportan estabilidad y eficiencia. CBRE señala que en la Península Ibérica hay más de 40 operadores gestionando más de 400.000 hectáreas bajo modelos que priorizan la transparencia y la gestión externa.

Los precios de la tierra agrícola muestran señales de estabilización tras años de incrementos continuados, especialmente en mercados maduros. No obstante, ciertas regiones, como el norte de Cáceres, Aragón o el secano gaditano, siguen registrando subidas superiores al 10% motivadas por la calidad del suelo y la disponibilidad hídrica. A pesar de ello, la tierra de regadío en España mantiene una competitividad atractiva para los inversores.

Respecto a cultivos, el olivar continúa siendo el más demandado, seguido por el aguacate, la almendra (por la escasez de suministro desde EE.UU.) y el pistacho, este último con creciente interés aunque algunos lo consideran una moda pasajera. Fruta fresca, cítricos, frutos rojos y uva de mesa también ganan protagonismo. En cambio, los viñedos pierden peso debido al descenso en el consumo de alcohol entre los jóvenes.

En resumen, el sector agrícola en España y Portugal se consolida como una inversión refugio frente a la inestabilidad global, apoyado en factores productivos sólidos, un mercado europeo demandante y una creciente profesionalización que facilita el acceso para el capital institucional internacional. La combinación de riesgos y oportunidades define un futuro prometedor que, si bien exige cautela, promete continuidad en la atracción de inversión para el próximo año.

Para más detalles puede consultarse el informe de CBRE sobre el agribusiness en Europa y el análisis económico de EXPANSIÓN sobre inversiones agrícolas en la Península Ibérica.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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