Hace un año que Indra manifestó su interés por fusionarse con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), aunque la operación no ha avanzado desde entonces. La negociación se paralizó debido a las tensiones entre Moncloa, Sepi —accionista mayoritario de Indra— y Ángel Escribano, ex presidente de Indra y dueño, junto a su hermano Javier, de EM&E y de una participación del 14,3% en Indra.
Este conflicto llevó a la renuncia de Ángel Escribano como presidente ejecutivo de Indra y bloqueó la fusión, que fue considerada estratégica por el consejo de Indra el pasado año. Incluso se aprobó una potencial oferta por la empresa familiar, valorada tras informes de asesores en un rango de 2.000 a 3.000 millones de euros. Sin embargo, EM&E se retiró del proceso en marzo tras las presiones políticas para apartar a Ángel Escribano.
El actual consejero delegado de Indra, José Vicente de los Mozos, ha confirmado que la puerta a esta operación no está cerrada, esperando que EM&E retome las negociaciones. La salida de Ángel Escribano eliminó el conflicto de intereses que había bloqueado la fusión, dejando el camino despejado para avanzar si ambas partes llegan a un acuerdo.
Aunque no ha habido acercamientos recientes, tanto Indra como EM&E reconocen la oportunidad que supone unirse en un sector de Defensa en auge. Indra valoró lanzar una oferta por EM&E de 2.300 millones de euros, cifra situada en el extremo inferior del rango estimado por asesoras como Goldman Sachs y Morgan Stanley para Indra, y JPMorgan y Santander para EM&E.
Los informes de Goldman Sachs en particular situaron el valor de EM&E entre 2.100 y 2.900 millones de euros, calculado con múltiplos de entre 12 y 17 veces el ebitda. Para Indra, la valoración fluctuaba entre 9.700 y 12.500 millones. Esta disparidad complicaba la propuesta, ya que la familia Escribano no deseaba superar a Sepi, que controla el 28% de Indra, sin que la operación implicase una oferta pública de adquisición o un desembolso excesivo por parte de Indra.
Según el análisis, EM&E aportaría entre un 15% y un 25% del beneficio a la empresa combinada antes de considerar sinergias, estimadas en 500 millones de euros. Esta alianza otorgaría a EM&E una participación de entre el 18% y 19% en el grupo resultante.
EM&E ha mostrado un crecimiento fuerte, con ingresos que alcanzaron 488 millones en 2025, superando las previsiones. Para este año, la compañía espera facturar 800 millones, con objetivos de 1.300 millones para 2030. La evolución positiva refuerza el valor de EM&E y la lógica de una fusión con Indra para aprovechar sinergias en contratos de Defensa, donde colaboran en proyectos multimillonarios.
Desde la perspectiva de Indra, la integración de EM&E fortalecería su presencia en vehículos terrestres tras crear en 2023 su división Indra Land Vehicles. Además, Indra dispone de liquidez y herramientas financieras para operaciones corporativas relevantes. Por su parte, los hermanos Escribano han mostrado predisposición a una fusión por absorción que no incremente su control de Indra sobre Sepi, lo que facilitaría la negociación.
Otras posibles salidas para EM&E, en caso de fracasar la operación con Indra y la oferta del grupo alemán Rheinmetall, incluirían mantener su crecimiento autónomo o salir a bolsa para captar capital sin perder control familiar.
Este escenario subraya la complejidad de conciliar intereses empresariales y políticos en fusiones estratégicas dentro del sector defensivo español. Mientras tanto, ambas partes reconocen la necesidad de entenderse para aprovechar las oportunidades de expansión y modernización en Defensa nacionales.
Para más detalles sobre las valoraciones y contexto empresarial, puede consultarse el análisis en Expansión, así como la información oficial del Ministerio de Defensa y los informes financieros de Indra.