Indra ha iniciado 2026 con una nueva estrategia para su división de Defensa, centrada en la colaboración con compañías europeas de gran tamaño. En los primeros seis meses del año, el grupo español ha cerrado acuerdos con firmas como Rheinmetall, BAE Systems, Leonardo, Kongsberg, Diehl y la coreana Hanwha, con el objetivo de potenciar su capacidad industrial y tecnológica ante el aumento de pedidos.
Este cambio supone un giro respecto a la etapa anterior, en la que Indra apostaba por un crecimiento principalmente inorgánico y por desarrollar internamente las capacidades productivas. Ahora, bajo la dirección de Ángel Simón como presidente y Josep Maria Recasens como CEO, la línea se centra en alianzas estratégicas para responder con rapidez y competitividad a los contratos millonarios registrados.
Una de las alianzas más relevantes es con Hanwha, con quien Indra participa en un proyecto de más de 4.500 millones para fabricar obuses autopropulsados K9. También se prepara la entrada en el sector de misiles junto a la alemana Diehl, desarrollando sistemas de defensa aérea basados en tierra. Además, junto con Rheinmetall, Indra integrará su radar Nemus en vehículos blindados y colabora en contratos de camiones valorados en alrededor de 3.000 millones.
La alianza con BAE Systems pretende fortalecer las capacidades de simulación de vehículos terrestres del Ejército español, mientras que con Leonardo e Iveco Defences Vehicles se fabricarán en España 34 vehículos anfibios por 374 millones. Por último, con Kongsberg, Indra introducirá sistemas de guerra electrónica y radar en submarinos noruegos.
Josep Maria Recasens subrayó en la presentación de resultados semestrales que el grupo ve imprescindible colaborar con socios europeos debido a la acelerada transformación tecnológica y la magnitud de los proyectos en Defensa. No obstante, mantiene abiertas todas las opciones, incluyendo futuras operaciones inorgánicas. "Todas las puertas están abiertas", afirmó el CEO.
Estos acuerdos y su estrategia colaborativa se producen en un contexto de tensiones con otras empresas españolas del sector, principalmente Santa Bárbara, que ha recurrido al Tribunal Supremo tras quedarse fuera de los contratos millonarios adjudicados a consorcios liderados por Indra. Aunque se han registrado acercamientos recientes para restablecer relaciones, las posiciones todavía distan de un acuerdo, especialmente por la exclusiva participación de Hanwha en el programa K9, que puede vetar nuevos socios.
En paralelo, Indra ha publicado resultados semestrales con cifras que reflejan un fuerte crecimiento. Sus ingresos aumentaron un 30%, hasta 3.179 millones, y la cartera de pedidos se duplicó, alcanzando más de 20.500 millones debido al impulso de Defensa y la integración de las carteras de Hispasat e Hisdesat.
Sin embargo, el beneficio neto solo creció un 2,1%, hasta 219 millones, reflejando una ralentización respecto a periodos anteriores. La división de Defensa alcanzó una facturación de 973 millones, un 102% más, y generó el 52% del beneficio operativo, mientras que la unidad Minsait creció más moderadamente.
Indra mantuvo sus previsiones para el año completo, con expectativas de ingresos superiores a 7.000 millones y un beneficio operativo por encima de 700 millones. La apuesta por alianzas y la diversificación tecnológica parecen ser el camino para que la empresa española consolide su posición en el competido mercado de Defensa europeo.
Para más detalles sobre la colaboración en Defensa europea y los proyectos de Indra, puede consultarse información en la página oficial de Indra y en los informes de Hispasat.