Las propiedades en rascacielos combinan lujo, vistas panorámicas y servicios de primer nivel. El Burj Khalifa en Dubái, con 828 metros y 160 plantas habitables, es referente global desde 2010. Planean superar con la Jeddah Tower en Arabia Saudí, que llegará a más de 1000 metros en 2028.
Este icónico edificio alberga residencias exclusivas, como las Armani Residences, un hotel Armani y oficinas, además de los apartamentos y piscinas a mayor altura del mundo. Con poco más de una hectárea de superficie en el suelo, concentra viviendas equivalentes a un barrio de baja densidad. Este modelo responde a la escasez de espacio en centros urbanos, replicado en ciudades como Hong Kong, Nueva York o Singapur.
Dubái, como epicentro de la arquitectura vertical, destaca por fusionar diseño innovador y estilo de vida premium. Proyectos como Muraba Veil, One Za'abeel o Ciel Tower evidencian esta apuesta, respaldada por un sólido mercado inmobiliario internacional e inversión extranjera. Antonio Esposito, director de Marketing de John Taylor Dubái, subraya que estos rascacielos son más que construcciones altas; son destinos de vida con exclusividad y servicios integrales.
El informe The Residence Report 2025/26 de Knight Frank señala que las branded residences representan un crecimiento constante. De 169 proyectos en 2011 a 611 en 2025, consolidan la vivienda vertical de alta gama como una tendencia global, basada en amenities que van desde piscinas y gimnasios hasta servicios hoteleros y bienestar.
El atractivo fiscal de Emiratos Árabes Unidos impulsa aún más esta estrategia. Sin impuestos sobre la renta, propiedad o ganancias patrimoniales, el país ofrece la Golden Visa para inversores inmobiliarios, lo que convierte a Dubái en un destino preferente para compradores europeos. Isaac Casain, de Engel & Völkers Dubái, destaca una rentabilidad media del alquiler próxima al 7%, superior a muchos mercados europeos maduros.
Ejemplos concretos ilustran esta tendencia: un ático de 930 metros cuadrados en la planta 87 del Burj Khalifa, con seis dormitorios, terraza de casi 200 metros y siete plazas de garaje, se ofrece por casi 35 millones de euros a través de Sotheby’s International Realty. En Miami, The Rider Residences combinará lujo y originalidad con viviendas de uno a tres dormitorios, y espacios únicos como colecciones de motos clásicas y áreas de bienestar.
En Jumeirah, otro ático de 1400 metros cuadrados destaca por sus acabados exclusivos, terraza con piscina privada y dos ascensores. En Coconut Grove (Miami), un penthouse de cinco dormitorios y piscina en azotea ofrece también gimnasio, spa y cancha de tenis.
El estudio RCR Arquitectes, premiado con el Pritzker, ha diseñado el Muraba Veil en Dubái, con 131 viviendas de lujo en 73 plantas, piscina privada y zona infantil compartida. Por su parte, el Deutsche Bank Center de Nueva York cuenta con un penthouse en la planta 75 con vistas a Central Park y la Estatua de la Libertad, con servicios de hotel cinco estrellas y áreas para mascotas.
Este auge refleja un cambio en el mercado residencial de alta gama, donde la altura no solo significa exclusividad sino también experiencias de vida completas. La combinación de diseño, ubicación, prestaciones y ventajas fiscales está redefiniendo el sector inmobiliario en las principales ciudades globales.
Los rascacielos ya no son solo símbolos urbanísticos, sino espacios habitables que responden a nuevas demandas, con proyección de crecimiento en los próximos años y un enfoque en la sostenibilidad y el bienestar de sus residentes. Así, vivir en la planta 87 o en un ático suspendido sobre la ciudad se ha convertido en sinónimo de un estilo de vida de máximo lujo.
Para más detalles sobre estas residencias y el mercado inmobiliario de lujo, puedes consultar los informes de Knight Frank o conocer las ofertas de lujo en Dubái a través de John Taylor.