IAG, matriz de Iberia y British Airways, ha presentado resultados sólidos en el primer trimestre con un beneficio neto de 301 millones de euros, un 71% más respecto al mismo periodo del año anterior, y unos ingresos que crecieron un 1,9%, alcanzando los 7.181 millones. Sin embargo, la guerra en Oriente Próximo, especialmente el conflicto en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz, amenaza con reducir las ganancias del grupo a lo largo del año.
El consejero delegado, Luis Gallego, ha señalado que el aumento del precio del combustible tendrá un impacto en los beneficios de alrededor de 800 millones de euros solo en lo que va de año, mientras estiman que el efecto negativo podría ser aún más intenso posteriormente. Para 2026, IAG prevé que el coste del carburante alcance los 9.000 millones de euros, dos mil millones por encima de las previsiones iniciales hechas en diciembre. Esto refleja la volatilidad y alza de los precios del queroseno, cuyo precio por tonelada ha aumentado un 49% desde finales del año pasado, y se ha duplicado desde el 28 de febrero.
A pesar de este escenario, el grupo asegura que la demanda de viajes se mantiene fuerte, con un 80% de las reservas del segundo trimestre ya confirmadas, lo que sitúa niveles de demanda en línea con años anteriores a la pandemia. Además, IAG destaca que su diversificada cartera de aerolíneas, sus elevadas márgenes estructurales y un balance financiero sólido les conceden una posición privilegiada para afrontar las dificultades provocadas por la guerra en el Golfo.
En términos financieros, la empresa ha conseguido reducir su deuda neta a un nivel históricamente bajo, de solo 0,5 veces el ebitda, con un endeudamiento total de 4.183 millones de euros, y dispone de una liquidez de 12.731 millones, lo que le permite mantener su programa de recompra de acciones por valor de mil millones de euros previsto para 2024.
Respecto a la operativa, IAG ha revisado a la baja el crecimiento de su capacidad para 2026, por debajo del 3% inicialmente previsto. En el primer trimestre el aumento fue mínimo (0,2%), mientras que en el segundo y tercer trimestre se prevén incrementos del 1% y 2%, impulsados principalmente por Iberia y British Airways. Se observa también un refuerzo en rutas hacia Asia y América Latina, y una reducción en mercados nacionales y de Oriente Próximo.
Luis Gallego ha remarcado que, pese a la situación, el grupo no detendrá sus planes de inversión, que incluyen compra de aviones y proyectos de digitalización, aunque evaluarán ajustes en costes discrecionales para preservar competitividad y mejorar la experiencia de clientes y empleados. La previsión de inversión para este año se mantiene en torno a 3.500 millones, con una revisión moderada a la baja.
Finalmente, IAG explora posibilidades de crecimiento surgidas tras el conflicto y la retirada de la puja por la aerolínea portuguesa TAP. Según el CEO, la crisis puede generar oportunidades de consolidación en el sector aéreo, especialmente tras la caída de competidores como Spirit Airlines en Estados Unidos, aunque la empresa analizará cada opción con cautela y sin compromisos inmediatos.
Estos resultados y proyecciones se publican en un contexto en el que otras grandes aerolíneas europeas siguen registrando pérdidas, como Air France-KLM y Lufthansa, que han reportado pérdidas de 252 y 665 millones respectivamente durante el primer trimestre. El impacto del conflicto y el encarecimiento del combustible continúan siendo factores determinantes en el futuro próximo del sector aéreo europeo.
Para conocer más detalles, se puede consultar el comunicado oficial de IAG a la CNMV y análisis económicos en fuentes especializadas como Expansión.