Ángela de Solís-Beaumont, la XVII duquesa de Osuna, murió en la madrugada del 7 de abril a los 76 años, tras enfrentar durante años un estado delicado de salud. La noble residía en una residencia en Madrid y recibía cuidados por su enfermedad, según informó LOC de El Mundo.
Esta aristócrata representaba uno de los linajes más antiguos e importantes de la nobleza española. La casa de Osuna ha acumulado a lo largo de la historia cerca de cuarenta títulos nobiliarios, aunque la duquesa mantenía en su posesión una docena como consecuencia de repartos familiares. Entre sus títulos más destacados se encontraban el ducado de Osuna, concedido por Felipe II en el siglo XVI a su antepasado Pedro Téllez-Girón; y el condado-duque de Benavente.
Además, heredó varios condados como Peñaranda de Bracamonte, Oropesa, La Puebla de Montalbán, Pinto y Alcaudete; así como marquesados de Jabalquinto, Lombay, Berlanga, Frechilla, Villamiel y Toral. Su patrimonio también incluía bienes históricos como el castillo de Espejo en Córdoba, el palacio de La Puebla de Montalbán en Toledo, y el palacio sevillano situado en la plaza de Jesús de la Redención.
La Casa de Osuna atesora un rico patrimonio histórico-artístico, que alcanzó su ápice en el siglo XVIII bajo la titularidad de María Josefa Pimentel Téllez-Girón, condesa-duquesa de Benavente, retratada por Goya. A pesar de su relevancia histórica, Ángela de Solís-Beaumont adoptó un perfil discreto alejándose de la atención mediática, a diferencia de otras figuras nobiliarias como la duquesa de Alba.
En lo personal, contrajo matrimonio en 1973 con Álvaro de Ulloa y Suelves, conde de Adanero y marqués de Castro-Serna. De esta unión nacieron dos hijas: Ángela, actual duquesa de Gandía y marquesa de Peñafiel, casada con el vizconde de la Nava; y Cristina, duquesa de Arcos, casada con Jaime Álvarez de las Asturias Bohorques. Este matrimonio terminó en divorcio.
Posteriormente, la duquesa se casó en dos ocasiones más. Su segundo matrimonio con José Antonio Muñiz Beltrán fue breve y acabó al poco tiempo de la luna de miel. En 1994 se casó por tercera vez con Pedro Romero Solís-Beaumont, hijo del marqués de Marchelina, aunque tampoco tuvieron hijos y terminaron divorciándose.
Tras la muerte de su madre, Ángela María Téllez-Girón, en 2015, Ángela de Solís-Beaumont heredó el ducado de Osuna, el título principal de su familia. Su fallecimiento marca el cierre de un capítulo ligado a uno de los linajes más notables de la historia española.
El ducado de Osuna es conocido no solo por su importancia nobiliaria sino también por su legado cultural y artístico. Su vinculación con el Siglo de Oro y la nobleza española convierte este título y sus herederos en piezas clave en la historia de España, reflejado en patrimonio inmueble y archivos que aún hoy son objeto de estudio.
Ángela de Solís-Beaumont mantuvo su vida lejos de la exposición pública, centrando su existencia en la conservación de un patrimonio histórico único y en su familia, sin buscar protagonismo en los medios de comunicación.
Su desaparición ha sido recogida con respeto en la prensa española, reconociendo su papel como custodio de un legado histórico que sigue siendo relevante para la nobleza y la cultura nacional. Para conocer más sobre la Casa de Osuna y su impacto histórico, se pueden consultar fuentes como el Instituto de Estudios Madrileños o archivos en la Biblioteca Nacional de España.