El próximo 5 de noviembre comenzará a emitir La Séptima, el nuevo canal de televisión en abierto que quiere competir directamente con Cuatro y La Sexta, los canales de segunda generación que surgieron en 2006. El proyecto, impulsado por Siete (Servicios Integrados de Entretenimiento Televisivo), busca ofrecer una programación con un perfil comercial y urbano, orientado a una audiencia joven, interesada en la actualidad y con una fuerte vocación por la innovación y la modernidad.
El lanzamiento de La Séptima coincidirá con una reorganización del espectro radioeléctrico donde se reubicarán todas las cadenas televisivas, dando inicio a una primera fase de programación que se ampliará progresivamente durante los meses siguientes. Actualmente, la cadena trabaja en la construcción de sus oficinas y decorados, confiando en el grupo Toboggan como proveedor técnico para este proyecto, con un acuerdo valorado entre 7 y 8 millones de euros, según declaraciones de José Miguel Contreras a EXPANSIÓN.
Antes de su lanzamiento en televisión, La Séptima fortalecerá su presencia digital, un pilar fundamental en su modelo de negocio. El canal pretende funcionar no solo como una emisora tradicional, sino como una plataforma audiovisual con fuerte impacto en el entorno digital, conectando con diversas audiencias a través de contenidos creados con enfoque multiplataforma.
El plan de negocio del proyecto estima alcanzar la rentabilidad alrededor de 2030. La meta financiera para 2029 es alcanzar una facturación cercana a los 40 millones de euros. La inversión inicial necesaria para poner en marcha la cadena oscila entre 20 y 25 millones de euros en un plazo de tres años, con la mayor parte del desembolso concentrado en el primer año, según detalló José Miguel Contreras.
El capital detrás de La Séptima se divide en cuatro accionistas, con igual participación del 25% cada uno. Entre ellos figura Andrés Varela Entrecanales, cofundador de Globomedia y exconsejero de Prisa; Diego Prieto, empresario andaluz; José Luis Manzano, expolítico y empresario argentino cuya firma Integra Capital ha adquirido activos como Telefónica en Perú; y un grupo empresarial vinculado a Adolfo Utor, conocido por su presidencia en Baleària y su papel como accionista también en Prisa.
El nacimiento de La Séptima surge tras un desencuentro con Prisa, cuyo presidente se opuso a integrar este canal dentro del grupo. Por eso, cada uno de los cuatro accionistas contará con dos consejeros en el órgano de decisión máximo de la cadena, asegurando así una gestión compartida.
Con un enfoque claro hacia la digitalización y la captación de público joven, La Séptima se presenta como un reto audaz para el panorama televisivo español, buscando estabilizarse económicamente a largo plazo en un mercado cada vez más competitivo y fragmentado. Será fundamental observar cómo evoluciona su estrategia de contenidos y su capacidad para enganchar a la audiencia en un entorno audiovisual que combina televisión tradicional y plataformas digitales.
Para más detalles sobre la reordenación del espectro y las cadenas de televisión en España, puede consultarse la información de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, organismo regulador del sector audiovisual.