El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha expresado un cambio notable en su valoración sobre España y su papel en la OTAN tras una cumbre celebrada recientemente en Ankara. Inicialmente, Trump había sido tajante contra el Gobierno español, calificándolo de "causa perdida" y "aliado terrible" por su reticencia a incrementar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB.
Sin embargo, tras la segunda jornada de la cumbre de la Alianza Atlántica, que tuvo lugar en Turquía, Trump aseguró que España "se ha redimido por completo" después de satisfacer una demanda relacionada con "numerosos pagos" a la OTAN, aunque no detalló las cantidades ni condiciones. En declaraciones a bordo del Air Force One, destacó la "generosidad" española y la "unidad" que se había conseguido entre los aliados durante la reunión.
Este cambio de postura se produce pocas horas después de que el presidente amenazara con congelar completamente el comercio bilateral con España y ordenara que se suspendieran todo tipo de negocios e incluso visitas, debido al incumplimiento del objetivo de gasto en defensa que Estados Unidos considera esencial para fortalecer la Alianza Atlántica.
El objetivo de que los miembros de la OTAN destinen al menos el 2% de su PIB a defensa ha sido un punto recurrente de debate en esta cumbre y en la administración estadounidense. Trump resaltó que el incremento hasta el 5% logrado el año pasado fue un éxito que "todos decían que era imposible" y manifestó su esperanza de que los pocos países que aún no han asumido ese compromiso lo hagan pronto.
La tensión entre Washington y Madrid originó un marcado deterioro en las relaciones bilaterales en materia de defensa y comercio, con amenazas de medidas restrictivas que podrían afectar a sectores económicos importantes. No obstante, la última intervención de Trump apunta a una posible mejora en la cooperación y una mayor alineación en los objetivos de la OTAN, al menos en el corto plazo.
España, tradicionalmente un aliado estable dentro de la OTAN, ha enfrentado presiones para aumentar su gasto militar, pero también ha defendido sus propias prioridades presupuestarias y estratégicas. El contexto internacional, con desafíos crecientes para la Alianza, hace que estos compromisos sean objeto de máxima atención y debate en las cumbres multilaterales.
La cumbre en Ankara se ha destacado, según Trump, por la "unidad" y fortaleza de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, un mensaje destinado a reforzar la imagen colectiva del bloque en un momento de tensiones internas y externas complejas. Para la economía española, esta evolución positiva es un alivio después de las confrontaciones verbales y las posibles consecuencias comerciales que habían sido apuntadas por el mandatario estadounidense.
Para seguir la evolución de las relaciones entre España y Estados Unidos dentro del marco de la OTAN, será clave observar tanto los compromisos de gasto como la respuesta diplomática ante los próximos encuentros multilaterales y desafíos geopolíticos. Por ahora, el gesto de Trump representa un avance significativo después de semanas de críticas cruzadas que habían puesto en cuestión la colaboración tradicional entre ambos países.